Cuba soñada – Cuba posible – Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato

Laboratorio Casa Cuba

La soberanía de la Patria no es más

que el ejercicio irrestricto de

todos los derechos de la dignidad humana en

todo el territorio de nuestro país por

todos los cubanos.

Cuba vive un cambio de época. Ello nos impone el apremio de velar por la soberanía de nuestra Patria. Preocupados por el presente y por el futuro, deseamos formular propuestas para ser estudiadas y debatidas públicamente, acerca de cómo podría desarrollarse, junto al proceso de actualización económica, la debida renovación del orden social cubano.

Felix Varela

Quienes integramos el Laboratorio Casa Cuba, de procedencias ideológicas disímiles, partimos de un consenso en torno a cinco pilares que juzgamos cruciales e irrenunciables de cara al presente y el futuro de Cuba: abogamos por la realización de la dignidad humana, que se concreta mediante el ejercicio no-violento de la libertad, la igualdad y la hermandad, por la socialización de la riqueza espiritual y material que seamos capaces de crear, por la consecución de una democracia plena, por la búsqueda de la mayor estabilidad en este proceso de cambios, y por el resuelto rechazo a la intromisión de poderes extranjeros en los asuntos de Cuba.

Al proponer (nunca imponer) una definición mínima de República y algunos posibles instrumentos para realizarla, no deseamos promover agendas particulares, sino que cubanas y cubanos, con opiniones y creencias diferentes, entre todos contribuyamos a concretar, ampliar y profundizar estos criterios, que aspiramos a que sean la base de nuestra convivencia en un futuro próximo.

 

República:

Un orden público con un universo de actitudes, compromisos y reglas que garantizan a cada ser humano el disfrute de todas las capacidades necesarias para desempeñar su cuota de soberanía. El ejercicio de la soberanía ciudadana, que requiere un orden democrático, ha de tener como base las virtudes humanas, como medio principal el apoyo mutuo, y como meta la edificación de la justicia.

Jose Marti

Instrumentos para afianzar la República en la Cuba de hoy y de mañana:

I. Garantizar el disfrute de los derechos civiles, familiares, políticos, culturales, sociales, laborales y económicos.

II. Implementar mecanismos eficaces para que todo ciudadano pueda disfrutar equitativamente de esos derechos, y para empoderar a los sectores desfavorecidos.

III. Asegurar el derecho a una información universal que sea libre y diversa, amplia y profunda, interactiva y crítica, sin censura ni monopolización. En particular, es imprescindible garantizar la transparencia de la gestión pública y el acceso masivo y participativo a Internet.

IV. Garantizar a la multiplicidad social y política de la nación el derecho de escoger diversas formas para auto-organizarse con el propósito de promover sus metas, influir en la opinión y en la acción de la sociedad, así como participar en la gestión pública.

V. Que creyentes y practicantes de las diversas religiones, espiritualidades y cosmovisiones existentes en Cuba, puedan promover y sentir públicamente respetadas sus identidades, y auto-organizarse en comunidades con personalidad jurídica propia.

VI. Establecer diversos dispositivos para que la ciudadanía pueda controlar activamente el cumplimiento de la Constitución de la República, así como el desempeño de todas las instituciones oficiales.

VII. Procurar la mayor autonomía posible del desempeño de las instancias locales, entendidas como espacios comunitarios, con recursos y capacidades de decisión sobre estos, para el ejercicio del protagonismo solidario y la soberanía ciudadana.

VIII. Cuando un problema pueda resolverse en las bases -ámbito local, asociativo o de colectivo laboral-, las instancias superiores no deberán intervenir en su solución; las comunidades, asociaciones, empresas y colectivos de trabajadores han de tener la posibilidad de cooperar libremente entre sí para solucionar conjuntamente sus problemas.

IX. Derogar todas las normas que establecen discriminaciones entre ciudadanos según sus territorios de origen o residencia –incluyendo las que privilegian a extranjeros por sobre los cubanos-, así como las que proveen la posibilidad de sanciones penales para quienes no cometieron actos criminales (peligrosidad predelictiva: el “estado peligroso” y las “medidas de seguridad predelictiva”).

X. Instaurar mecanismos de control mutuo entre las diversas funciones públicas. Separar las funciones legislativa, ejecutiva, judicial y electoral, así como perfilar la cooperación que debe existir entre las mismas.

XI. Cada contribuyente debe poder participar en la elaboración y aprobación del destino de los fondos que ingresa al erario público, así como exigir responsabilidades sobre su uso en propósitos sociales bien definidos.

XII. Elegir todos los cargos públicos representativos, por medio de elecciones directas, libres, secretas, periódicas y competitivas, entre candidatos nominados directamente por la ciudadanía.

XIII. También deberían ser electos siguiendo las reglas anteriores los máximos cargos ejecutivos de la República y de cada localidad.

XIV. Limitar a dos periodos la permanencia en los cargos ejecutivos de elección popular, y establecer límites de edad para tales funciones, así como determinar la incompatibilidad de cargos a ser ejercidos por una misma persona.

XV. Hacer efectiva la rendición de cuenta -periódica, pública e interactiva- de todos los funcionarios públicos.

XVI. Garantizar la realización del derecho del pueblo a revocar todos los mandatos.

XVII. Hacer el mayor uso posible del referéndum y del plebiscito, en todos los ámbitos y dimensiones.

XVIII. Asegurar eficazmente el derecho al trabajo y las garantías laborales; así como las libertades económicas necesarias, y subordinar la ejecutoria económica a compromisos sociales y ambientales.

XIX. Mantener, como derecho, el acceso universal y gratuito a la salud, mediante diversas formas sociales de organización, así como lograr una remuneración justa que esté a la altura de tal desempeño profesional.

XX. Garantizar el acceso universal y personalizado a una educación integral y democrática, humanista y diversa, con una remuneración justa para sus profesionales y un involucramiento activo de maestros, estudiantes, familiares y comunidades en la gestión de los planteles y la definición de los programas de estudio; así como a un desarrollo cultural libre y responsable.

XXI. Autonomía universitaria y académica, con libertad de cátedra y de investigación, y una participación activa de todos sus actores.

XXII. Asegurar vías eficaces para garantizar la participación equilibrada de la diáspora cubana en la vida del país.

XXIII. Todo el quehacer social debe cumplir los principios de legalidad, justicia y supremacía constitucional. Los preceptos constitucionales deben ser elaborados y aprobados con la participación protagónica del pueblo.

Sumamos nuestro modesto afán a los esfuerzos inolvidables de quienes han peleado y laborado por el triunfo del amor en nuestra tierra, a cuyas voces –un coro plural y diverso- unimos las nuestras, en común contraseña redentora.

Sus comentarios, análisis y propuestas pueden ser enviados a la siguiente dirección electrónica: labcasacuba@gmail.com


Pd. Días después de publicado este documento, se dio a conocer el que reproduzco a continuación, lo coloco como posdata, porque es útil leer juntos ambos textos. (nota del 29/03/13)

Claves para leer el documento Cuba soñada-Cuba posible-Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato

El Laboratorio Casa Cuba nace luego del diálogo sostenido, en las páginas de la revista Espacio Laical, entre los juristas Julio César Guanche y Roberto Veiga González, sobre la democracia en Cuba. La gran mayoría de las personas que integran el Laboratorio han participado y dialogado en las páginas y eventos auspiciados por la revista. Los editores de Espacio Laical, con el debido consentimiento de la entidad a la que pertenece dicha publicación, han contribuido a la institucionalización del equipo, el cual opera como un grupo de trabajo cuyos condicionamientos sólo provienen de las convicciones de quienes lo integran.

Sin embargo, el Laboratorio no es un proyecto católico. Entre sus integrantes hay marxistas críticos, socialistas republicanos, anarquistas y católicos. No obstante, a los miembros del colectivo nos une el resuelto compromiso con los destinos de Cuba; un patriotismo que se concreta en la realización de la dignidad humana, en la socialización de la  riqueza, en la consecución de una democracia plena, en la búsqueda del clima propicio para lograr la mayor estabilidad en el proceso de cambios que vive la nación, y por el resuelto rechazo –con base en la defensa inclaudicable de la soberanía nacional y popular de la Patria- a los mecanismos de presión y desestabilización política sobre Cuba, como son los que se sostienen sobre el andamiaje de la Ley Helms-Burton y el Bloqueo de Estados Unidos, así como la Posición Común europea.

El objetivo del Laboratorio Casa Cuba es estudiar la institucionalidad cubana y hacer sugerencias para su mejoramiento, así como socializar el estudio y el debate sobre estos temas. Está integrado, hasta ahora, por los investigadores Julio César Guanche, Julio Antonio Fernández, Dmitri Prieto, Miriam Herrera, Mario Castillo, Roberto Veiga y Lenier González.

El documento Cuba soñada-Cuba posible-Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato, hecho público recientemente, pretende aportar herramientas que contribuyan a intensificar el debate sobre la institucionalidad cubana. Este diálogo se viene realizando entre cubanos, en la Isla y en el extranjero, por medio de espacios oficiales y no oficiales. Los integrantes del Laboratorio pensamos que ese intercambio de opiniones y propuestas ha de llegar a sintetizar las aspiraciones colectivas de la nación y concretarse en el proceso de reforma constitucional ya anunciado por el presidente Raúl Castro, así como en el creciente movimiento auto-organizativo del propio pueblo cubano, en sus diversos espacios, acorde con sus múltiples y también diversas preocupaciones sociales. Quienes integramos este equipo de trabajo acompañaremos creativamente este camino, investigando, haciendo sugerencias, promoviendo la reflexión y el diálogo respetuoso, y facilitando nuestros modestos medios para aportar al consenso nacional, sin otro “título” que el der ser ciudadanos cubanos preocupados por el bien de nuestro país y de nuestros compatriotas.

Tal ha sido el propósito de dicho documento, que tiene un formato particular porque intenta esbozar tópicos del ordenamiento institucional que han sido largamente consensuados por un grupo de cubanos y cubanas con pensamientos diferentes.

Reconocemos que el documento hecho público es eminentemente político, y sobre todo propositivo al tratar de la institucionalidad del país. En él recogemos propuestas no exhaustivas, que deben ir creciendo también hacia otros ámbitos (economía, cultura, educación, ética) en la medida en que se avance en el debate. Sin embargo, hemos procurado usar modos apropiados a la naturaleza del Laboratorio, que no son los que suelen utilizar las plataformas políticas particulares. No pretendemos que nuestro conjunto de criterios compita con otras visiones y se imponga. No aspiramos a monopolizar el debate nacional sobre el tema. No deseamos ser los guías de dicho proceso de discusión pública. Solo ambicionamos aportar y servir. En tal sentido, no somos un partido político, ni un movimiento social, ni una plataforma programática. Pero tampoco somos un hermético cenáculo, aislado de nuestra convivencia cotidiana entre tantos cubanos y cubanas que buscan respuestas para mejorar sus circunstancias actuales.

Por esto último, partimos del hecho de que la responsabilidad social es propiedad común del pueblo, y no dejamos de remitirnos a la política de la nación como a uno de los recursos de que disponemos para construir colectivamente el orden en el que queremos vivir. De ahí que hagamos estas propuestas para promover su debate, y para que puedan crecer en compañía de otras sugerencias.

El Laboratorio Casa Cuba, inspirado en la bella metáfora de monseñor Carlos Manuel de Céspedes, seguirá contribuyendo humildemente al bienestar de la patria cubana.

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20 comentarios sobre “Cuba soñada – Cuba posible – Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato

  1. Tengo una duda respecto al tema Internet. Como tal, es una importación. ¿Tenemos la posibilidad de realizar los gastos que supone implantar la tecnología en Cuba? Quizás lo que se debe hacer (y eso se arregla con la gestión pública que se propone) es exigir que se muestre con claridad cuáles son las proyecciones, los esfuerzos que se realizan para conectarnos, las vías que se han explotado y las que no, más allá de las leyes de USA que nos coartan muchísimo en ese sentido.
    Buscar de manera continua y efectiva la eliminación de las desigualdades materiales y culturales que promueven la perpetuación de las dominaciones, para librarnos, como plantea Martínez Heredia, de todas ellas.
    Eliminar todo espacio o situación en que un ciudadano comprometido con la construcción de la sociedad se vea imposibilitado por su pobreza material o espiritual de participar.
    El formato electoral que se defiende aquí, a mi juicio, no lo considero positivo, en cuanto en un final termina (aunque no sea esa quizás su intención, considero realmente que la intención de quienes lo promueven son excelentes) dividiendo al pueblo en demócrata o republicano, rojo o blanco, liberal, socialdemócrata o comunista, socialista o capitalista. Creo que con una gestión pública transparente como la defendida por el proyecto, democracia plena, participación efectiva y consensuada en todo momento entre el poder (que debe desaparecer desde una mirada muy comunista aunque esté pasado de moda) y el pueblo en la definición de políticas y el cuidado del proyecto se resuelve todo o casi todo. Sí considero debe revisitarse en plebiscito sobre qué modelo específico desea moverse la sociedad en su conjunto, y a partir del consenso ir todos de la mano aportando y cuestionando.

    1. Hola Juan Manuel,
      Te agradezco el comentario. Solo no entiendo bien por qué le llamas “importación” al tema internet. No lo sería más que la TV, el cine, el ferrocarril, o la aviación. Sí, comparto lo que dices en torno a qué hacer respecto a la gestión pública del internet en Cuba. En algunos pocos países (europeos) el ancho de banda es un derecho reconocido como fundamental. Aquí lo que está en juego no es si esos países tienen mucho dinero, y se lo pueden permitir, sino otra cuestión: que es un derecho universal, para los que tienen y para los que no tienen dinero, y el estado queda obligado a habilitar mecanismos de acceso por diferentes vías. Significa que el derecho existe, con independencia de que hoy no pueda ser garantizado, y el Estado queda obligado a establecer políticas orientadas en esa dirección, a buscar consensos sociales sobre las escalas de su resolución y a instituir progresivas garantías para su cumplimiento. Comprenderlo así colocaría el tema de internet en Cuba en otro lugar y llevaría a que todos las actitudes y normativas estatales sean consistentes con el derecho de los ciudadanos a acceder a este espacio de comunicación. Si fuese considerado así, tendríamos, por ejemplo, mecanismos de transparencia, de control, de propuesta y de impugnación de medidas que se tomen en este campo. El famoso cable de fibra óptica hubiese tenido otra historia (ah, sí tenemos la posibilidad de realizar los gastos que supone implantar la tecnología en Cuba, por ejemplo con un cable que ya está operativo y que multiplica por 3 mil veces la actual conectividad). Ese es un cable que nos pertenece a todos los cubanos en la medida de la inversión que nuestro Estado ha hecho por él. No se trataría solo de que el Estado decida en exclusiva cómo distribuir esa conectividad sino que también nosotros, el pueblo, los ciudadanos, tendríamos que poder codecidir sobre él a través de nuestras organizaciones sociales, populares, ciudadanas, las que existen o las que deberían existir.
      Esto me lleva al tema de la organización. Sinceramente no creo en un pueblo “unido”, uniforme y homogéneo que se vaya a dividir por algún tipo de propuestas. El pueblo es tan diverso como el que más, desde siempre, y yo creo que la organización ciudadana y el empoderamiento popular lo que hace es, precisamente, defender esa gama de voluntades comprendida en eso que llamamos el pueblo. Gramsci decía que la clave de la política socialista es el asociacionismo, como muy parecidamente lo decía Marx. No el asociacionismo liberal, que es una feria que colecciona grupos de muy distinto signo, sino como empoderamiento de lo popular, que constituya una fuerte esfera pública que subordine el estado a los intereses de esa ciudadanía organizada y, también, autorrepresentada. Como ves, no hablo de partidos.
      Según lo que yo entiendo de Marx, no debe desaparecer el poder, este es el instrumento fundamental para evitar, por ejemplo, que existan excluidos de la política y de la economía, de la vida vivida en justicia y dignidad, en definitiva. Sin poder no puede construirse democracia porque no habría forma eficaz de oponerse a los enemigos de ella. Lo que debe desaparecer, según el marxismo, es el carácter de dominación del Estado, no sus funciones como recurso técnico de coordinación de intereses y necesidades sociales, que es cosa muy distinta y es lo que hace que el comunismo tenga todo que decir también en el siglo XXI.
      Coincido contigo en lo que dices del plebiscito. Ten en cuenta que es un derecho reconocido en nuestra constitución que nunca ha sido ejercido desde 1976. Yo creo que debería usarse con toda frecuencia, en la nación, las provincias, los municipios, y en cada espacio de toma de decisiones, como un instrumento más según el cual no solo proponemos sino que también decidimos.
      Somos los dos lectores de ese maestro que es Fernando.
      con un saludo fraternal para ti.
      Guanche

  2. Julio, agradecidísimo por el feedback. En verdad, no tengo problemas en el que el poder estatal permanezca en tanto se somete al arbitrio popular, esa tesis difundida de gobernar obedeciendo con infinita transparencia y escaso (si no es posible hacerlo nulo) esoterismo en materia informativa.
    Respecto a lo de Internet, si es para ponerlo en el debate de todos los días a todos los niveles, coincido. Hace algunos meses escribí:
    “El gobierno cubano también tiene sus insuficiencias en el planteamiento de la política de telecomunicaciones, en la medida que esta no es abiertamente consensuada, transparentada y actualizada con la sociedad civil. No se explican las posibilidades de recibir a otros operadores que no estén supeditados a las restricciones del bloqueo norteamericano y que puedan asumir la implementación de redes de banda ancha a niveles asequibles para la población. Tampoco se publicita la meta en cuanto a capacidad de conectividad pronosticada para cada año, de modo que todos los actores de la sociedad civil conozcan en qué medida se van cumpliendo las políticas.”
    Fíjese lo que pasó en la Asamblea Nacional, le preguntaron a Maimir Mesa por la conectividad y no habló nada del cable, mes y tanto después, al parecer imposibilitada de trabajar en “secreto”, ETECSA tuvo que sacar una nota (más defensista hacia el exterior que informativa hacia dentro) que no ha tenido trazabilidad en el tiempo sobre el cable.
    Finalmente, me agrada mucho que tenga Ud. este espacio. Tengo en alta estima su labor intelectual, poco promocionada. Escribí algo de eso acá: http://micuba2012.blogspot.com/2012/06/los-circulos-cerrados-de-erudicion.html
    Saludos

  3. Excelente proyecto, yo también lo he compartido en twitter y facebook.
    Un primer paso necesario para que se sigan generando nuevas e indispensables propuestas, que deben ser cada vez más concretas.
    Saludos
    Dany

  4. Guanche, en tu investigación “El lugar de la ciudadanía en Cuba” mencionas el tema de la intención del voto en Cuba: “no se contabiliza un tipo de preferencia ciudadana de voto -pues se desestiman como no válidos los anulados y en blanco- “. Ud. pudiera argumentar esta sentencia? Gracias.

  5. Ah, en esa misma investigación – muy buena, x cierto- abordas el tema de la participación ciudadana en la toma de decisiones, principalmente a partir de las elecciones. Pudieras caracterizar esas otras vías de participación. Teniendo en cuenta el actual contexto histórico cubano, cuál es el grado o nivel de importancia – x jerarquía- de estas vías de participación ciudadana?

  6. Ah, en esta misma investigación – muy buena, x cierto- Ud aborda el tema de la participación ciudadana, principalmente a partir de un criterio electoral. Ud pudiera caracterizar esas otras vías de participación? Existe algún grado o nivel de importancia – x jerarquía- entre estas y las ralacionadas con las elecciones? Gracias.

    1. Hola, gracias por el comentario, tus preguntas son muy importantes. Cual version leiste de esa investigacion? la de Temas? Te lo digo porque el original es mas largo y quizas se explique alli por si mismo lo que me comentas. Pero en estos dias, cuando tenga una oportunidad, te respondo con mas detalle. Con mis saludos.

      1. La versión q leí fue la Ud. colgó dentro de lso materiales de posible descarga en su blog. De todas formas espero con ansias las respuestas a mis dos interrogantes. Saludos.

  7. Reblogged this on Missing Meanings and commented:
    This text draws a proposal of wishful changes in Cuba, in terms of governance, politics and values. I find that its most valuable atribute is the fact the its authors are Cuban intellectuals, residing and producing inside the island.

  8. Apreciado Julio César, te deseo toda la suerte del mundo, pero nunca olvides en qué mundo estamos. En este que vivimos es preciso tener bien claro que el Poder no lo tienen nuestras ideas, sino todas las contrarias a ellas y que son muy fuertes. Tal situación no debe paralizarnos, pero el saber que muchas de las acciones que implican lo que pensamos son impedidas por ese Poder y que por ello, muchas veces, nos vemos obligados a minimizar o derivar hacia otras vías tales acciones, resulta imprescindible. No saberlo podría llevarnos a que jamás pudiéramos comprendernos y realizar lo que nuestro tiempo nos demanda.

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