Sobre el fin de la moratoria petrolera en el Yasuní: enfoques y noticias

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DESDE QUITO  – referendum o consulta popular sobre el ITT?

Por Joan Martinez Alier

Como se esperaba desde febrero de 2013, cuando el presidente Correa ganó de nuevo la presidencia de Ecuador, e incluso desde antes, dados sus antecedentes desde 2009 de bloqueo interno de la Iniviativa Yasuni ITT, se ha anunciado la extracción de petróleo en los campos ITT (Ishpingo, Tambococha, Tiputini) dentro del Parque Nacional Yasuní, en Ecuador. Ya hay en marcha extracciones de petróleo en los bloques 16 y 31, dentro del parque. El ITT es el último en caer (dependiendo de la reacción popular en Ecuador y en el resto del mundo).

El presidente de Ecuador ha echado por tierra el artículo 71 de su Constitución, que da derechos a la Naturaleza, y ha fallado al mundo. Correa culpó al resto del mundo el 15 de agosto por no proveer fondos por una cantidad de 3.600 millones de dólares en 12 años (de los cuales 1.000 millones serían en los tres primeros años) desde que se formara el Fideicomiso en agosto de 2010 bajo el auspicio del Programa de Naciones para el Desarrollo (PNUD). Es verdad, algunos políticos extranjeros (y en particular el ministro alemán de Cooperación, Dirk Niebel) tienen parte de la culpa. Noruega y su Fondo Petrolífero (nadando en sucio dinero procedente del petróleo) se negaron a ayudar.

La propuesta era que Ecuador renunciara a la extracción de cerca de 850 millones de barriles de petróleo (alrededor de 9 días de extracción mundial), preservar la biodiversidad única de la zona, preservar los derechos de los pueblos indígenas locales y evitar las emisiones de 410 millones de toneladas de CO2. Ecuador pidió la mitad de los ingresos que sacrificaba, un valor actualizado de algo más de 7.000 millones de dólares. Por lo tanto, la cifra era de 3.600 millones de dólares para la contribución exterior bajo los principios de corresponsabilidad. Hasta ahora, el dinero recogido suma sólo algunas decenas de millones de dólares más algunas promesas formales por cerca de 300 millones, lo que no está nada mal.

Correa declaró el 15 de agosto en Quito: “Hemos esperado bastante, el mundo nos ha fallado”, necesitamos el petróleo para combatir la pobreza, no se va a hacer daño al medio ambiente, el petróleo del ITT tiene un valor actualizado de cerca de 20.000 millones de dólares, y algunas otras mentiras. Echó por tierra el artículo 71 de la Constitución de Ecuador de 2008, que da derechos a la naturaleza. De hecho, Correa ha fallado al mundo.

Es bien conocido que al mismo presidente Correa nunca le gustó la propuesta, que venía de grupos ecologistas como Acción Ecológica y otros en Ecuador, y de Alberto Acosta cuando fue ministro de Energía y Minas en 2007. Es verdad, Correa había hablado a veces elocuentemente en favor de la iniciativa Yasuní ITT. Pero en la práctica, en diciembre de 2009 boicoteó la firma del Memorándum de Entendimiento para constituir el Fideocomiso con el PNUD, no acudió a la COP en Copenhague en donde iba a tener lugar la firma frente a la prensa mundial, forzó la renuncia del equipo ecuatoriano competente (Roque Sevilla, Yolanda Kakabadse) y la de su propio ministro de Asuntos Exteriores, el economista ecológico Fander Falconi. Después, en agosto de 2010, cuando el Fideicomiso se estableció finalmente, no apareció en la firma del acuerdo con el PNUD en Quito y mandó a su vicepresidente.

Al mismo tiempo, desde 2010 se han hecho débiles intentos por parte de un equipo de menor peso en Quito para recaudar algunos fondos del extranjero, mientras las preparaciones in situ para las perforaciones en Tiputini estaban visiblemente en aumento. Ahora, la única esperanza que queda es la reacción de la gente de Ecuador. El Yasuní ITT ha sido muy popular dentro del país. Fander Falconi, que volvió al gobierno en 2011, ha dimitido otra vez. Falta ver si habrá dimisiones por parte de otros ministros de Alianza PAIS, el partido de Correa.

Sabemos que la concentración de CO2 en el mundo está alcanzando las 401 ppm (partes por millón), que nada o muy poco se ha hecho por parte de los políticos mundiales y los poderes económicos contra el cambio climático, que la Amazonia está siendo desforestada en todas las fronteras en Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela… La Amazonia es uno de los peores lugares del mundo para extraer petróleo. Está en peligro la vida de pueblos indígenas. El petróleo de ITT es de mala calidad, petróleo pesado, y producirá una contaminación terrible localmente, mientras que, cuando se queme en los países importadores, por supuesto producirá CO2.

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‘Comisión del ITT le quitó el sentido político a la iniciativa’

Entrevista con Matthieu Le Quang

Matthieu Le Quang. Experto francés en Ciencias Políticas Internacionales. Desde Francia luchó por la iniciativa Yasuní-ITT y colaboró en la elaboración del Plan Nacional para el Buen Vivir con la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo.

Redacción MásQmenos

La iniciativa Yasuní-ITT va más allá de lo ambiental, ¿cómo se articularía hoy con el cambio de la matriz energética y productiva que impulsa el actual Gobierno?

El proyecto está entre la urgencia ecológica y la justicia social. Toma en cuenta la lucha contra la pobreza en la Amazonía, los empleos sostenidos, la salud, la educación y servicios públicos básicos. También hace pensar en un nuevo proyecto socio económico que tiene como base el Plan Nacional del Buen Vivir; la inversión en el cambio de la matriz energética, la innovación, investigación y tecnología. El objetivo del Gobierno es pasar de una economía extractivista hacia una sociedad del bioconocimiento.

¿En el nuevo contexto de políticas, explotar el ITT sería una mala señal?
Sí. La propuesta es uno de los pilares de la matriz. Por eso, el primer proyecto financiado por la iniciativa fue en Loja, no en la Amazonía. Es una política pública multisectorial y de multinivel. Multisectorial, en el sentido de que pueden intervenir varios ministerios, y multinivel, porque es un proyecto local en el que juega un rol importante el trabajo con las poblaciones locales. El 80% de la población apoya la iniciativa.

Lo primero que debe hacerse es establecer una estrategia, dar señales positivas y fuertes al mundo  para recuperar la confianza internacional. Hay que realizar un trabajo político importante y ser creativos sobre los mecanismos para las contribuciones.

En caso de ir por la explotación del proyecto, el efecto económico será a futuro, no para este Gobierno…

La primera venta de petróleo no va a salir antes de cuatro o cinco años. El objetivo en los cuatro años de la Administración es erradicar la pobreza, y la explotación de los campos no ayudará porque se necesita construir toda una infraestructura con el menor impacto ambiental. Y eso no es sencillo. La explotación responsable no existe, aumenta la conflictividad social.

¿En qué se falló para no tener el suficiente apoyo internacional?
El tema se ha manejado con una estrategia equivocada. Creo que la comisión encargada de las negociaciones internacionales de la iniciativa, liderada por Ivonne Baki, tiene su responsabilidad y debe rendir cuentas. Poco a poco, la comisión adaptó su discurso para intentar atraer las contribuciones económicas de países como Alemania, Francia y quitó el sentido político de la iniciativa, de dejar el petróleo bajo tierra.
Los países europeos son muy neoliberales y hay que tomar en cuenta que ellos no están cambiando sus matrices energéticas que se basa en el petróleo. Ahí existe un lobby fuerte para seguir con la explotación petrolera por parte de las grandes compañías.

¿Cuál fue el problema de la comisión?

Se concentró en solo obtener el dinero lo más rápido posible, un cambio de lógica de acudir a los empresarios para que den contribuciones que, además, son cantidades pequeñas, en lugar de hacer un trabajo político que toma más tiempo, pero puede generar en el mediano plazo beneficios económicos mucho más grandes. Había primero que organizar la base social, trabajar con los movimientos sociales, las asociaciones, los partidos políticos de izquierda para, poco a poco, presionar a los gobiernos. Eso también implica trabajar a nivel de gobiernos locales.

¿La comisión no se fijó una hoja de ruta y después de cinco años de haberse creado no hay resultados?

La estrategia de comunicación de la comisión se limitó, en gran parte, a hacer campañas de publicidad que no tienen un impacto fuerte a nivel político, ni tampoco en las sociedades civiles “occidentales”. No se hizo el trabajo político de base. Es decir, informar sobre qué es la iniciativa Yasuní-ITT, qué aporta, cuál es el sentido político, por qué es fundamental a escala mundial para la lucha contra el calentamiento climático. Hay que repensar en la estrategia.

¿Qué implica cambiar la estrategia?

Que no se maneje la comisión como una ONG, se entienda el discurso y las transformaciones políticas del Gobierno Nacional, que se defina el mecanismo para involucrar la propuesta nacional en la Cancillería y en el Gobierno en su conjunto. Es decir, que haya un mismo discurso oficial mucho más político. Además, el trabajo diplomático en las embajadas debe ser más fuerte.

Si la comisión careció de un plan, ¿es bueno seguirla manteniendo?
Hay ausencia de un trabajo político. La Cancillería ha actuado bien y ha hecho una labor súper interesante, tanto con las bases sociales de Ecuador, como a escala internacional proponiendo mecanismos de lucha contra el calentamiento climático, como la creación del impuesto Daly-Correa (conocido también como Yasuní-ITT) sobre cada barril de crudo que exporten los países que más contaminan y podría financiar el proyecto en unos tres o cuatro años.

Al 4 de julio anterior, la producción de crudo nacional, entre estatal y privada, contabilizó 517.278 barriles netos.

En este escenario, ¿qué debe hacerse para seguir con la iniciativa?
Los actores debemos sentarnos para establecer la estrategia política y evitar la explotación del crudo. Aquí hay una cuestión de tiempo. La iniciativa, justamente privilegia el tiempo largo de la conservación ambiental respetando los ciclos de vida de la naturaleza, más que el tiempo corto de acumulación de capital; el procedimiento tiene que tomar en cuenta eso y reajustarse al tiempo político. Además, los beneficios sociales, económicos y culturales hay que pensarlos a mediano y largo plazo, no a seis meses, que es un error. Si se explota habrá una visión corta, se tendrá una ganancia y acumulación de capital muy alta, pero se va a destruir la riqueza natural que servirá para el Buen Vivir de los ecuatorianos.

¿Cómo se espera que los proyectos de ciencia, tecnología, educación e investigación aporten a la iniciativa?

Las universidades que se están creando como la Unae (Universidad Nacional Amazónica del Ecuador), Ikiam o Yachay son fundamentales para pasar a la sociedad del bioconocimiento. Pero al mismo tiempo, hay que conservar la biodiversidad natural y cultural porque el laboratorio a cielo abierto que es la Amazonía, da la oportunidad para la investigación y llegar al bioconocimiento.

La riqueza del país a mediano y largo plazo es la biodiversidad, no es el petróleo que se agota. Justamente, la propuesta enseña que no se pueden explotar los recursos en cualquier zona, principalmente en las de biodiversidad.

¿Es pertinente preguntar si se debe o no explotar este petróleo?
No, la pregunta es cómo logras tener beneficios económicos para erradicar la pobreza, ampliar la cobertura de servicios públicos básicos y, al mismo tiempo, conservar la riqueza natural.

Pero ya una petrolera internacional explota en una parte del parque Yasuní y lo hará en algún momento Petroamazonas en el bloque 31.

Según las cifras, el 60% del Parque Nacional Yasuní está afectado por las actividades petroleras y son evidentes los impactos sociales y el aumento de la conflictividad, porque los cantones donde se realiza la explotación hidrocarburífera son los más pobres de Ecuador; las comunidades locales dependen de las compañías petroleras, y estas, para tener su aceptación y paz social, proponen dinero. También hay consecuencias ambientales que inciden en la salud de la gente por la contaminación.

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Alemania nunca depositó el dinero del Parque Yasuní

22 agosto, 2013

La Cancillería notificó ayer la decisión de terminar el convenio para el Programa Especial de la Reserva de Biosfera. Berlín, oficialmente, nunca aportó al fideicomiso destinado a preservar el Yasuní sino al programa de protección forestal. El Ministerio de Ambiente continuará con estas acciones por su cuenta.

Solo 17,5 millones de euros iba a aportar en efectivo el gobierno alemán para el Programa Especial Reserva de Biosfera Yasuní y no 34,5 millones, como consta en el detalle del programa. Esto, porque siete millones de euros correspondían a asistencia técnica (personal alemán que vendría a capacitar y a evaluar) y 10 millones iban para el programa nacional de preservación  Socio Bosque nacional.

Así lo aclaró Gabriela Rosero, titular de la Secretaría Técnica de Cooperación Internacional (Seteci), quien alertó que en primera instancia el programa de gobierno alemán solo buscaba aportar al Parque Nacional Yasuní y nunca al fideicomiso ITT, que buscaba dejar bajo tierra 920 millones de barriles de petróleo  de los campos Ishpingo, Tiputini y Tambococha.

Rosero detalló las trabas que se presentaron en la negociación por parte del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania. Contó que el ministro Dirk Niebel, principal de esa cartera, siempre se opuso y que “nunca hubo voluntad implícita de apoyar o inyectar los recursos”.

Los recursos del gobierno alemán jamás llegaron al país. El convenio se firmó en octubre 2012.

Los 17,5 millones de euros fueron dispuestos por presión de grupos ambientalistas alemanes, detalló Rosero. Ese dinero tenía que llegar del Fondo Especial de Energía y Cambio Climático (EKF). Pero ni esos rubros ni los de Socio Bosque, ni la capacitación técnica llegaron al país; por ello, al terminar de manera unilateral los convenios, el gobierno ecuatoriano no deberá devolver nada a ese país.

El acuerdo se firmó en octubre de 2012 y los recursos tenían que ser desembolsados hasta octubre de este año, porque Alemania esperaba recibir un proyecto o programa concreto para entregar los recursos.

Rosero recordó que Niebel nunca quiso apoyar al ITT porque consideraba que si lo hacía, sentaba un precedente para este tipo de iniciativas.Una postura contraria mantenía el viceministro, Hans Jurguen Beerfeltz, quien calificó a Ecuador como el “jaguar latinoamericano”.

Terminación del programa

El gobierno ecuatoriano entregó al mediodía de ayer al gobierno alemán, la denuncia del convenio  Programa Especial Reserva de Biosfera Yasuní. El canciller encargado, Marco Albuja, se reunió con el agregado de negocios de la Embajada de Alemania, Ronald Münch, para notificarle  la terminación unilateral del acuerdo.

Albuja reiteró que Alemania no apoyó al fideicomiso, sino al parque. “El gobierno alemán no solo que no  aportó al fondo fiduciario de la iniciativa, sino que se opuso a ella. El gobierno alemán estuvo en estos años aportando recursos para proyectos propios del Parque”, insistió el diplomático.

Para Albuja, la oposición al plan ambiental causó “un perjuicio a la imagen de la iniciativa Yasuní ITT, porque desde luego, Alemania es un país que otros estados de Europa tienen como referente y si hubiera intervenido en el fondo, que no eran dádivas sino compensaciones, muchos otros probablemente lo hubieran hecho”.

A su criterio, Berlín  decidió ir por su andarivel “con programas de cooperación para el tema de biosfera, conservación de bosques y apoyo a las comunidades que viven en el Parque”. El presidente Rafael Correa se refirió el martes pasado a las declaraciones efectuadas por el portavoz del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, Sebastian Lesch.

Este funcionario responsabilizó al Mandatario por el fracaso de la iniciativa Yasuní y la eventual explotación petrolera.

Correa, en forma enérgica, advirtió que no aceptará intromisiones de otras naciones en decisiones soberanas. “He ordenado que les devuelvan hasta el último centavo y damos unilateralmente por terminado el convenio con Alemania por la insolencia de estos funcionarios de tercer nivel, que no han sido desmentidos por los funcionarios de primer nivel”, dijo el gobernante.

En la reunión con Albuja, Münch le habría manifestado que jamás el gobierno alemán intentó inmiscuirse en las decisiones soberanas de Ecuador y que no hubo declaraciones oficiales de la Cancillería de su país. El europeo explicó que en su país hubo reuniones con todos los sectores para conocer cuáles eran los alcances de la decisión de iniciar con la explotación del Yasuní ITT.

Albuja espera que esta situación no afecte  las relaciones diplomáticas de ambos países. Rosero reveló que con Alemania se ejecutan más de 10 programas, en áreas de gobernabilidad, descentralización y otras acciones ambientales.

Por su parte, el Ministerio de Ambiente continuará con los programas alemanes en cuanto a la preservación de bosques y la vigilancia de áreas protegidas con fuentes de financiamiento propias.

Cronología  Una relación que tuvo su pico con la reunión entre Merkel y Correa

2008 Legislativo. El 26 de junio de 2008 el Parlamento alemán aprobó por unanimidad que se financie el proyecto ITT y pidió  a  la canciller Angela Merkel que lo difunda en la Unión Europea.

2010. Condición. El 17 de septiembre de 2010 el gobierno alemán condicionó su apoyo al Proyecto Yasuní. La visión de cooperación de ese país era solo una mirada comercial y de inversión económica .

2012. Buque. El 31 de agosto el buque Escuela Guayas llegó al puerto alemán de Bremen, para una visita de varios días con el objetivo de dar a conocer la Iniciativa Yasuní ITT en este país europeo.

2012. Negocios. Gunther Neubert, gerente de la Cámara de Industrias Ecuatoriano Alemana, expresó que ambos países mantienen excelentes relaciones comerciales.

2013. Visita. Rafael Correa, presidente de Ecuador, arribó a Berlín con la finalidad de mantener reuniones, cuyo objetivo principal era incentivar las inversiones y la cooperación.

2013. Fracaso. El 20 de agosto el  presidente ecuatoriano dio por terminado el convenio que mantenía con Alemania. Además rechazó las críticas contra la explotación del petróleo.

ORGANIZACIONES SOCIALES INICIAN PROTESTAS

Ayer los grupos que conforman el Frente Popular expresaron su rechazo a la decisión del presidente Rafael Correa de explotar el petróleo que se encuentra en el parque Yasuní.

El titular del Frente Popular, Paúl Velásquez, pidió que el presidente Rafael Correa derogue el decreto 74, que permite la explotación de los campos petroleros Ishpingo-Tambococha y Tiputini (ITT) y que convoque a una consulta popular para que este tema sea decidido por el pueblo ecuatoriano.

Según los representantes de las entidades que conforman el Frente Popular, Rafael Correa, en sus facultades como presidente constitucional de Ecuador, puede llamar a referendo en vez de recolectar 600.000 firmas que avalen la convocatoria.

Las organizaciones no confían en la Corte Constitucional, ni en el Consejo Nacional Electoral (CNE) porque consideran que estas entidades alargarán el proceso para su aprobación. “Si efectivamente él (Rafael Correa) dice que cuenta con el respaldo mayoritario de los ecuatorianos y ecuatorianas, que no tenga miedo y convoque a la consulta popular y ésta sea la que decida el futuro del parque nacional Yasuní”, exclamó Velásquez.

La directiva nacional del Frente Popular hizo pública una carta dirigida al mandatario, en donde propone alternativas para recuperar los 600 millones de dólares anuales que el Estado recibiría por la explotación petrolera como: la estatización de las telefónicas de celulares del país, lo que significaría, según ellos, 1.500 millones de dólares. Además de la recaudación de impuestos a las empresas evasoras y el cese de campaña política del gobierno en los medios de comunicación, que sumarían 302 millones de dólares anuales.

Varias actividades se prevén para los siguientes días. Mañana, a las 08:00, en la Corte Constitucional se realizará una Asamblea de Organizaciones Sociales para definir la agenda de movilizaciones y acciones a nivel nacional a favor del Yasuní ITT.

Mientras que Ivonne Baki liderará un acto de agradecimiento, hoy en Quito, a las personas que donaron fondos para el Yasuní o que apoyaron de alguna forma la iniciativa ambiental.

 

Oposición no logra unión para recoger firmas por el Yasuní

20 Agosto de 2013

 

La Asamblea Nacional aún no recibe el pedido para explotar la reserva ecológica por parte del Ejecutivo. MPD quiere consulta, pero Salvador Quishpe cree que no es necesaria.

Los actores políticos y sociales de oposición ya se mueven, con protestas o reuniones, para evitar el cierre del fideicomiso Yasuní-ITT, que buscaba no explotar el petróleo en esa reserva natural  a cambio de un aporte económico internacional como compensación.

Sin embargo, ningún grupo ha tomado el liderazgo de presentar una propuesta para una posible consulta popular ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Nadie aún se atreve a retirar los formularios para reunir el 5% de apoyo del padrón electoral, lo que permita convocar a un referendo.

En respuesta, el presidente Rafael Correa recalcó, a través de su cuenta en Twitter, que “el mundo es una gran hipocresía”, haciendo referencia a la falta de compromiso internacional con la propuesta ecuatoriana.

También criticó el manejo que le dan al tema varios periódicos. “Ahora los mayores ‘ecologistas’ son los diarios mercantilistas. Bueno, si vamos a consulta popular propondremos también diarios solamente digitales para ahorrar papel y evitar tanta tala indiscriminada de árboles. Veremos quién es quién”, escribió.

Ratificó, además, su pedido a los ciudadanos para que “no se dejen engañar, hay grupos que están politizando el Yasuní-ITT para por fin ‘derrotar’ al Gobierno y manipulan, sobre todo  a los jóvenes. Para nadie ha sido más doloroso esto que para mí. Recuerden: se afectará menos del uno por mil del parque”.

Por su parte, Marcela Aguiñaga, segunda vicepresidenta de la Asamblea, pidió “a la ciudadanía su confianza y que reciba  la información de fuentes oficiales, mas no de los llamados ‘defensores de la naturaleza’”.

La solicitud debe ser remitida al Legislativo acompañada de dos informes de los ministerios de Justicia y Ambiente. Luego se recibirán a los actores sociales para escuchar sus argumentos y valorarlos.

El proceso tomará alrededor de 90 días, pero Aguiñaga manifestó que “(los asambleístas) seremos veedores y fiscalizadores, en caso de que se apruebe la explotación, de que se utilice la mejor tecnología”.

Pero la oposición está dividida. Salvador Quishpe, prefecto de Zamora Chinchipe, dijo que a los  territorios y pueblos no contactados los protegen los Derechos Colectivos prescritos en el artículo 57 numeral de la Constitución.

Para él hay una confusión constitucional y jurídica de buena fe en varios líderes sociales al pedir que se aplique el artículo 407 de la Constitución y se llame a una consulta popular. Indicó que el artículo 57 habla sobre garantías de derechos y estos están por encima de cualquier precepto constitucional por lo que se opone al referendo.

“Si vamos a consulta propondremos también diarios solamente digitales para ahorrar papel”Patricio Donoso, asambleísta de la Comisión de Desarrollo Económico e integrante de CREO, detalló que su agrupación no ha conversado con otras fuerzas políticas para participar de protestas. “Somos una oposición responsable y por ello esperaremos a que se nos convoque en la Asamblea para argumentar nuestra postura”, manifestó.

Mientras que Alonso López, dirigente del MPD en Guayas, señaló que ellos están dispuestos a recoger las firmas. En la tarde de ayer estaba prevista una concentración en el parque Centenario en Guayaquil.

Por otra parte, Patricio Chávez, de  Acción Ecológica, detalló que el próximo jueves presentarán la solicitud de consulta popular de forma oficial al CNE.

CASO YASUNÍ: LEGISLADORES A LA ESPERA

Los asambleístas están pendientes de que llegue el proyecto de resolución sobre el pedido de autorización para la explotación petrolera en el parque Yasuní.

El artículo 4 del Decreto Ejecutivo 74, firmado por el presidente Rafael Correa, señala que en cinco días hábiles desde que se publique en el Registro Oficial, la solicitud de declaración de interés nacional se enviará al Legislativo.

De acuerdo con la Ley Orgánica de la Función Legislativa (LOFL), la petición deberá ser calificada por el Consejo de Administración Legislativa (CAL).

Posteriormente, se enviará a una de las 12 comisiones especializadas permanentes, que podría ser la de Biodiversidad y Recursos Naturales.

El asambleísta Virgilio Hernández (PAÍS) dijo que la petición recibirá el mismo tratamiento que un proyecto de ley, es decir el informe para primer debate será elaborado en un mínimo de 15 días. La mesa entregaría el informe para segundo debate en 45 días.

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Un comentario sobre “Sobre el fin de la moratoria petrolera en el Yasuní: enfoques y noticias

  1. Es muy triste todo ésto, tanto por la decisión de Correa en suspender la moratoria petrolera como por la ecológica decisión de los defensores del parque, pero quien más tristeza enseña por el daño que le hace y le hará al proceso político ecuatoriano, que es lo principal a defender en estos amargos momentos de la humanidad, es el grupo defensor del parque. ¿Adopto una contradicción? Sí, pero ante tanta contradicción en el mundo de hoy resulta impensable no vivir en ella y pretender una coherencia muerta.

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