Guiteras y la memoria del socialismo cubano (II y final)

guiteras

Por Julio César Guanche

Probablemente, Antonio Guiteras (1906-1935) no goza del reconocimiento que le corresponde como una de las fuentes ideológicas del socialismo democrático en Cuba.

El proyecto de Guiteras debió enfrentarse en su hora a una sorda batalla sobre su legitimidad socialista y revolucionaria. Todavía algunos sitúan su programa más cerca de la reforma que de la revolución, y más centrada en el antimperialismo que en el socialismo.

Sin embargo, su programa político, desde el “Manifiesto al Pueblo de Cuba” (1932), hasta el plasmado en el “Programa de Joven Cuba” (1934), pasando por sus declaraciones mientras fue ministro del conocido como “Gobierno de los Cien Días” —septiembre de 1933-enero de 1934—, es de inequívoco perfil socialista. Ese programa aseguraba: “Para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado Cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo. Mientras, Cuba estará abierta a la voracidad del imperialismo financiero”.

Asimismo, dicha plataformase proponía organizar la escuela de forma exclusiva por el Estado, crear la Banca Nacional bajo control estatal, crear formas cooperativas de producción, nacionalizar o municipalizar los servicios públicos, estimular la pequeña industria y fomentar otras nuevas, socializar la producción de las fincas del Estado mediante un sistema de planificación, ejecutar la Reforma agraria, establecer la función social de la propiedad, ampliar los servicios de sanidad a los menesterosos y no pudientes, abaratar sistemáticamente la vida, declarar la igualdad civil, económica y política de la mujer, garantizar la representación de las fuerzas productoras en el gobierno tanto nacional como municipal, decretar la amnistía para todos los sentenciados por cuestiones político-sociales u obreras, realizar el inventario jurado de lo que cada funcionario público poseyese al comenzar el servicio a su cargo, entre otros propósitos socialistas.

La comprensión sobre la naturaleza de su ideario tenía como trasfondo la pugna entre las corrientes del comunismo stalinista, del trotskismo, del socialismo y del anarcosindicalismo, tendencias actuantes en el campo político cubano en dicho lapso. Al mismo tiempo, se situaba en el contexto de la política del New Deal, de Roosevelt y de la pretensión soviética de sostener una relación distendida con los Estados Unidos, en las condiciones de obediencia que Stalin había fijado a los partidos comunistas a través de la III Internacional.

Dentro del espectro de las fuerzas revolucionarias, el Gobierno de los Cien Días fue defendido, entre otros, por el Partido Bolchevique Leninista (PBL) y Defensa Obrera Internacional (DOI), de filiación trotskista, y por sectores que con esa inspiración cohabitaban dentro del Ala Izquierda Estudiantil (AIE) y de la Federación Obrera de La Habana (FOH), mientras que fue combatido con denuedo por la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) y el (I) Partido Comunista de Cuba (PC), ambos bajo la imaginación del marxismo soviético.

El PC, subordinado al Buró del Caribe de la III Internacional, embarcada esta en la búsqueda de una relación con los Estados Unidos que prestara reconocimiento a la Unión Soviética, debía chocar con las ideas de Sandalio Junco, que había proclamado su propósito de rescatar al Partido del proletariado cubano de las “nocivas influencias stalinistas del tercer período”, así como, entre otros, con las de Marcos Villarreal (líder de la tendencia trotskista del Ala Izquierda Estudiantil). Mientras Junco había llegado a la conclusión de que el régimen de Stalin era una “dictadura sobre el proletariado”, el PC aspiraba a la instauración en Cuba de un régimen análogo a una República Federativa Socialista Soviética.

El único estudio publicado en Cuba en las últimas décadas sobre el trotskismo cubano, de Rafael Soler, argumentaque esa tendencia no representaba un proyecto más acabado para Cuba que el enarbolado por el PC —y aclara cómo su línea también resultó sectaria en la fecha–, pero explica la correcta comprensión de aquel sobre la naturaleza del Gobierno de Guiteras y cómo supo leer con acierto la correlación de fuerzas existentes en Cuba, y las causas esenciales de sus problemas.

Ciertamente, el PC no podía apoyar al gobierno Grau-Guiteras que, al tiempo que promulgaba la legislación social, masacraba —de la mano entusiasta del Ejército dominado por Fulgencio Batista— manifestaciones obreras, y decretaba la sindicalización gubernamental y el arbitraje obligatorio del Estado, excluía a los jóvenes extranjeros de la dirección de los sindicatos, a los obreros agrícolas de la jornada de ocho horas y hacía aumentar el salario a los trabajadores en un por ciento que el PC no consideraba como una “solución real”.

En esas condiciones, al Partido le resultaba imposible suscribir el programa de Guiteras, pero cometió un error grave: combatir a su gobierno, y a los “renegados Junco y Villarreal”, con la misma fuerza con que Guiteras combatía contra el imperialismo norteamericano. En su lugar, el PC calificó a Guiteras de “traidor a la Revolución”.Al fin, en enero de 1934, las “clases económicas” cubanas y la embajada norteamericana fraguaron el golpe de Estado que depuso al Gobierno de los Cien Días.

Como resultado de una evolución específica de circunstancias históricas, que no cabe tratar aquí, y que es la crónica de la compleja relación entre la Revolución cubana de 1959 y la Unión Soviética, el protagonismo adquirido por la línea representada por el PC no solo llevó al olvido a corrientes como el “junquismo”, y al anarcosindicalismo previo de Alfredo López —a quien Julio Antonio Mella consideraba su maestro—, sino que otorgó prevalencia a un tipo de valoración sobre Guiteras y sobre la Revolución del 30.

Aún hoy, esa Revolución continúa siendo la más desconocida de las revoluciones cubanas.

http://www.telegrafo.com.ec/cultura1/item/guiteras-y-la-memoria-del-socialismo-cubano-ii-y-final.html

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2 comentarios sobre “Guiteras y la memoria del socialismo cubano (II y final)

  1. Me ha parecido siempre, que el tema era un poquito más complicado. Ahora mismo , y no debiera, no puedo dedicarle tiempo a escribir, pero no creo que las responsabilidades sean solo de un lado y Junco, que luego estuvo en la Joven Cuba, no las tenga.

    Acabo de leer una sinopsis en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181872 del libro Comunismo, socialismo y nacionalismo en Cuba (1920-1958). Me gustaría mucho leerlo. Hay que ver ahora donde lo encuentro.

  2. Aquí dejo la ficha que sobre Sandalio Junco aparecerá en un nuevo libro sobre Villena.
    Sandalio Junco Camellón. (Posiblemente nace en 1898-Santi Spíritus, 8 de mayo de 1942). dirigente obrero del sector panadero. Detenido y encarcelado en el Castillo del Príncipe el 28 de noviembre de 1925, por el delito de conspiración e infracción de la Ley de Explosivo, en la misma causa que está involucrado Mella y otros fundadores del PCC. Sale ilegalmente para México el 25 de junio de 1928 en el vapor norteamericano Havana. En este país ingresa en el Partido Comunista Mexicano, se une a la ANERC y forma parte del Consejo de Redacción del periódico Cuba Libre. Para los cubanos, órgano oficial de esa organización revolucionaria. Habla en nombre de los exiliados cubanos en el sepelio de Mella. Participa como representante de Cuba en 1929, a la constitución de la CSLA y la I Conferencia de Comunistas Latinoamericanos. En 1930 asiste al V Congreso de la I.S.R., Moscú, por su condición de Vicepresidente de la Federación Internacional de la Alimentación. Participa en la II Reunión de los Partidos Comunistas de América Latina, celebrada en Moscú en septiembre de ese mismo año, en la que lee el informe preparado por Rubén y que Junco mecanografía y adultera posteriormente. En 1931 se le orienta regresar a Cuba, al igual que a todos los comunistas cubanos que se encuentran en el extranjero, lo que hace con demora, al punto que su llegada ocurre en enero de 1932. No cumple con las tareas que le asigna el Comité Central del PCC. Lo que hace es evadir sus relaciones con la dirección de esta organización y unirse a la oposición trotskista, dentro del PCC. La Sesión Ampliada del Comité Central del PCC, efectuada el 24 de septiembre de 1932, acuerda la expulsión de sus filas de Sandalio Junco. Se incorpora a la organización revolucionaria “Joven Cuba”, fundada por Antonio Guiteras, como miembro de la Comisión Nacional Obrera, en cuyo seno tiene enfrentamientos con Antonio Penichet, en la lucha por la jefatura de dicha comisión. Junco entorpece las relaciones de “Joven Cuba” con el Partido Comunista y hace que los resultados de dicha comisión no sean más satisfactorios. La Asamblea Extraordinaria del Sindicato de Obreros Panaderos de La Habana, a propuesta del trabajador Segundo Verdeces, acuerda unánimemente expulsar a Sandalia Junco de sus filas por “…estar al servicio de los enemigos de la clase obrera, tratando siempre y por todos los medios de dividir y corromper la organización de los trabajadores panaderos”. (El Obrero Panadero, p. 21, La Habana, enero de 1942). El 8 de mayo de 1942, en los salones del Ayuntamiento de Sancti Spíritus, mientras se efectúa una velada en conmemoración del aniversario de la muerte de Antonio Guiteras, se produce un tiroteo y entre los tres asistentes muertos está Sandalio Junco. (“Muertos y heridos en una riña tumultuaria anoche en Sancti Spíritus”, Hoy, La Habana, año V, No. 109, p. 1, 9 de mayo de l942.

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