Un asunto sensible

El uniforme de la Policia Nacional Revolucionaria. En este texto, su autor afirma: "Es preocupante el accionar de ese grupo (numeroso, aclaro) de agentes del ¿orden? que vistiendo su uniforme actuaron violentamente contra la afición del equipo contrario. Quizás no saben que ellos no se representan solo a sí mismos o a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), sino que simbolizan parte de lo que ha logrado la Revolución."

El uniforme de la Policia Nacional Revolucionaria. En este texto, su autor afirma: “Es preocupante el accionar de ese grupo (numeroso, aclaro) de agentes del ¿orden? que vistiendo su uniforme actuaron violentamente contra la afición del equipo contrario. Quizás no saben que ellos no se representan solo a sí mismos o a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), sino que simbolizan parte de lo que ha logrado la Revolución.”

Por Harold Cárdenas Lema
Hay principios que son inviolables, con los que no se juega, a los que no se les da “ni un tantico así” porque sabemos lo que ello podía significar. Su importancia es tal que cuando los escamoteamos, aún movidos por las circunstancias, quizás con las mejores intenciones, estamos haciendo concesiones nefastas. Hoy hablaremos de violencia policial, silencio mediático y lecciones no aprendidas. Hoy tocamos un asunto sensible. La circunstancia de acoso externo en que vivimos los cubanos nos ha llevado a tomar una mirada defensiva sobre muchos aspectos, en ocasiones innecesaria y hasta suicida. Es por eso que cuando ocurre un hecho lamentable y los medios no se hacen eco, ni siquiera los alternativos, le hacemos concesiones al capitalismo que nos ponen a su nivel. Hecho: en un reciente juego de beisbol las fuerzas del orden agredieron y encarcelaron a un grupo de fanáticos en lo que podría ser un ajuste de cuentas. En el grupo se encontraba un periodista acreditado con su cámara, fue encarcelado también. Resultado: las autoridades competentes reponen el daño pero los medios no reconocen el hecho y las medidas a tomar no son de dominio público. Este asunto tiene varias aristas por donde abordarlo, solo propongo varias. Es normal en muchos países ver excesos policiales en situaciones de estrés como puede ser un juego deportivo con afluencia masiva, en Cuba no puede serlo, tiene que marcarse una diferencia porque nuestro proyecto político es más ambicioso que el capitalista. Es normal que cuando un periodista sufre una agresión durante su labor, sus colegas reaccionen sensiblemente, no solo por el hecho mismo sino por el peligro que esto representa para el resto. Curiosamente fueron muy pocos los periodistas cubanos que se solidarizaron con aquel fotógrafo que fue encarcelado por el solo hecho de estar en el lugar y el momento equivocado, portando una cámara. ¿Pero acaso ese no es el lugar y momento adecuado para un periodista?
¿No es ese su trabajo? ¿Se imaginan que a esos periodistas acostumbrados al silencio les tocara una realidad tan peligrosa para el periodismo como la mexicana? Es preocupante el accionar de ese grupo (numeroso, aclaro) de agentes del ¿orden? que vistiendo su uniforme actuaron violentamente contra la afición del equipo contrario. Quizás no saben que ellos no se representan solo a sí mismos o a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), sino que simbolizan parte de lo que ha logrado la Revolución. Preocupa que aunque se les aclarara que esa persona era periodista, esto no fue argumento válido para detener a los policías, que además provocaron un desperfecto en su cámara fotográfica. Al otro día la cámara ya estaba reparada pero no creo que eso desaparezca los errores de la noche anterior. Aclaro que no se trata solo de un periodista, sino también de los muchos otros ciudadanos que fueron apresados injustamente. Sería un error atribuirle a los miembros de las fuerzas del orden en el país los errores de aquella noche, un grupo de uniformados no representa la generalidad pero el comportamiento de estos es preocupante, así como el manejo interno que se ha hecho de la situación. Los poderes del Estado deben estar sometidos al escrutinio público en todo momento, más aún en situaciones sensibles como esta. Quizás estemos viendo aquí las semillas del capitalismo, germinando y protegidas por los que creen que al silenciarlas están haciéndole un favor al proyecto socialista nacional. Una de las grandes contradicciones de nuestro país es cómo enfrentar sucesos como este, que siendo puntuales, pueden dar elementos a la campaña que desde el exterior falsea nuestra realidad y habla de represión en la isla como si fuera cosa cotidiana, cuando incluso estos casos de violencia son menores que en los propios países donde se nos critica. ¿Cómo no llegar a “darle armas al enemigo”? ¿Renunciar acaso a la verdad? Yo creo que la peor arma que le pudiéramos dar al enemigo sería omitir los hechos. Es peligroso que en estos momentos aún no sea de dominio público las medidas que se tomarán al respecto con los culpables de este hecho. Nuestros policías (al igual que nuestros funcionarios) son agentes del orden público, esta última palabra significa que su trabajo está sujeto al juicio popular, que debe ser transparente además. Por eso me duele que los epílogos en estas historias no sean de dominio público, porque el soberano (como le llamaba Chávez) es el pueblo, por lo tanto es al pueblo y a la afición que sufrió el daño, a la que se le debe una explicación. Y digo que es peligroso porque cuando no abordamos un hecho a fondo, lo reconocemos en su justa medida, cometemos el riesgo de que se repita mañana. Felicito a Arnaldo Mirabal por escribir al respecto, sería injusto pedirle contrastación de fuentes en su escrito cuando prácticamente nadie quería hablar al respecto. La historia de lo ocurrido se compondrá poco a poco, con los testimonios de los presentes y las opiniones de los demás, pero sin dudas Arnaldo cimentó ese día la confianza que tenemos en él los jóvenes de esta ciudad. Algunos dicen que no se puede escribir de algo sobre lo que no existe toda la información. ¿Pero dónde está “toda la información”? Quizás la solución sea un reconocimiento público de que hubo una mala actuación y se tomarán medidas al respecto. Esto sería incluso lo más político porque se echaría en el bolsillo a todo aquel que estaba allí esa noche y los que hoy están molestos con ello. A Cuba le asiste toda la moral para reconocer hechos como este, no debemos tener timidez al respecto. La ironía marcó el próximo juego cuando el primer comentario de los narradores fue referido a la “poca afluencia de aficionados matanceros” en el estadio, conscientes ellos de lo ocurrido anteriormente. En todo caso, los narradores ni los medios se hicieron eco de un tema que era vox populi en la ciudad. ¿Será que la agenda pública y la agenda mediática son distintas? Pregunta tristemente retórica. Me motivé a escribir cuando uno de mis estudiantes de la universidad que estaba presente me contó los hechos. A ese joven lo traicionó aquel policía que se suponía debía cuidar por su bienestar, me traicionó a mí y a todo su pueblo. Yo no puedo traicionar a ese joven universitario, porque de hacerlo, estaría pasándome a las filas de esos profesores que dejaban violentar a los estudiantes en las calles de Chile y miraban a otro lado. Este es ese tipo de posts que logra crear más enemigos que amigos pero no escribirlo es una concesión que no estoy dispuesto a hacer, no importa cuán sensible sea el asunto. http://jovencuba.com/2014/04/03/un-asunto-sensible/

Otra información sobre el mismo tema: posteado por arnaldomirabal | 31 marzo, 2014
Sí agredieron a Ramón Pacheco y sí hubo violencia policial No sé qué le habrán dicho a algunos de mis colegas, pero revienta que en tiempos que se exige transparencia y apego irrestricto a la veracidad, se silencie un acontecimiento, e incluso se demonice a quien intente ir en busca de la verdad. Desde horas tempranas no se habla de otra cosa en Matanzas, incluso la radio provincial emitió una información de un hecho lamentable, ocurrido en el Sandino tras la culminación del juego de ayer entre Villa Clara y Matanzas, cuando fuerzas del orden agredieron a un grupo de matanceros que se encontraba en las gradas vitoreando a su equipo. Es decir, donde primero se corrió la noticia fue en la radio provincial. Fue a media mañana cuando llegó a este reportero la noticia de lo acaecido en el parque beisbolero santaclareño, y grande fue mi insultó al saber que mi colega y amigo Ramón Pacheco había sido víctima de una cobarde agresión. Sin pesarlo mucho y sin contrastar fuentes, publiqué en Facebook lo que había escuchado porque sé cuando un suceso es verídico y cuando no. Después, con el tiempo, los detalles y pormenores aflorarán. Lo que más me llamó la atención fue el silencio en los medios de esa hermana provincia. De más está decir que me convertí en el blanco de mucho colegas que vieron en mí el enemigo, el mercenario, el contrarrevolucionario, por el delito de intentar buscar la verdad. Nada, que al parecer el embullo que siento cuando escucho hablar a Raúl o a Díaz Canel sobre el papel de la prensa es puro espejismo. Hablé con varios periodistas de esa hermana provincia, y extrañamente todos negaron lo ocurrido. Uno que otro refirió algo sobre un incidente, pero nada más. También supe que le arreglaron la cámara a Ramón Pacheco, que al parecer se desajustó sola, que tomaron café, mucho café, y nada más. El malo era yo, con esa conducta negativa de querer ver fantasma donde no los hay. Pues para que vean que entre cielo y tierra no hay nada oculto, una colega me hizo llegar el audio de una llamada que realizó un oyente a Radio 26 en horas de la mañana. El compañero, que se llama Jesús Sánchez, y es entrenador de béisbol en el municipio de Perico, sin pelos en la lengua, sin titubear, como los verdaderos revolucionarios, denunció lo ocurrido ayer en el Sandino. Con gran indignación denunció el oprobioso obrar de las fuerzas del orden una vez culminado el juego. “¡Eso fue un abuso lo que hicieron! Un policía agredió con un bastón a un joven de mi municipio, mientras le decía: esto es por Lunar”, relata Jesús con pesar. “A Pacheco, el fotógrafo de Girón, cuando iba saliendo lo cogieron por el cuello y lo metieron contra la patrulla. Yo creo que le rompieron la cabeza al pobre hombre”. La razón del desaguisado Jesús aún no la comprende. “Cuando terminó el juego los parciales matanceros se quedaron vitoreando a su equipo, y a Víctor Mesa, entonces los policías les ordenaron que desalojaran el Estadio. Los yumurinos trataron de obtener una explicación, en cambio recibieron golpes y maltratos”, asegura Sánchez con un nudo en la garganta. El entrevistado aún no se explica la actuación desmedida de la policía. Cuenta que ellos solo vitorearon el nombre de Víctor, y las fuerzas del orden sin mediar palabras los inmovilizaban contra el piso, y después eran dirigidos hacia la perseguidora. El entrevistado, que valientemente hizo su denuncia a la radio matancera, relata como el fotorreportero preguntaba por qué lo agredían así. Hasta aquí una parte de la historia. A pesar del silencio de los medios de Villa Clara, la verdad se abrió paso por sí sola. Pronto tendremos más detalles. Las enseñanzas son varias, desde hace algún tiempo me preocupa el accionar de algunos policías. Y debe entenderse que si bien a diferencia de otras fuerzas del orbe las nuestras son las más pacíficas, no temamos reconocer que cometen errores, y que tienen que pagar por ellos. Otra cosa, por fin qué, ¿hacemos periodismo o no hacemos periodismo? Seguiremos escudándonos tras la vieja matraca de que así le damos armas al enemigo. http://arnaldobal.wordpress.com/2014/03/31/si-agredieron-a-ramon-pacheco-y-si-hubo-violencia-policial/

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