El Banquete del 12 o las paradojas de la historia… El festejo del triunfo contra el Partido Independiente de Color

Por Loreto Raúl Ramos Cárdenas

 

 “Ningún sitio como este, frente a la estatua de Martí, para honrar al valeroso Ejército Cubano, que fue a Oriente contra una salvaje intentona que pretendió torpemente sustituir, con un símbolo bastardo, la hermosa bandera en cuyo triángulo luce como un resumen de nuestros ideales, la blanca estrella solitaria…” Mario García Kholy, Secretario de Instrucción Pública.

 

En la tarde del 27 de julio de 1912, hace 108 años, tuvo lugar en el Parque Central de la Habana uno de los acontecimientos más bochornosos y tristes de la historia republicana cubana.

Con la presencia de más de tres mil soldados y jefes del Ejército y la Guardia Rural, así como altos dignatarios de la nación y público que merodeaba los alrededores, se celebró y brindó por la “victoria” contra una “salvaje intentona racista”, tal como reflejan las palabras que encabezan este artículo, proferidas por uno de los oradores en el banquete.

Esta jornada era el colofón de una serie de festejos, acaecidos con anterioridad en la ciudad de Santiago de Cuba en homenaje a los represores de la protesta armada del Partido Independiente Color.

Unas jornadas antes —el día 18—  había sido abatido en el cafetal Nueva Escocia, lugar cercano a El Caney, en Santiago de Cuba, el segundo jefe de aquella protesta y antiguo general del Ejército Libertador Pedro Ivonnet, subordinado del Lugarteniente General Antonio Maceo y militar de su entera confianza, con quien realizara la famosa invasión de Oriente a Occidente durante la última etapa del proceso independentista cubano.[1]

De manera que aquella celebración adquiría mayor relevancia, pues con la eliminación del famoso guerrero el Ejército reafirmaba su “eficacia” al constituirse en “salvador de la nacionalidad cubana” junto a la Guardia Rural y los Cuerpos de Voluntarios, constituidos entre la población en apoyo a la represión.

Vale destacar que al frente de esta última fuerza estuvo el Coronel Manuel Piedra Martell, compañero de armas de Ivonnet en la campaña de Pinar del Río durante la pasada guerra. Ahora, en las tristes jornadas del verano de 1912, bajo su jefatura, fueron múltiples las denuncias por asesinatos y excesos de sus voluntarios contra la población negra oriental.

Mapa para la organización del banquete de 1912 , que festejó el triunfo del Ejército contra el PIC.

El propio jefe del Ejército, Mayor General José de Jesús Monteagudo, parecía estar embriagado por la euforia del momento. Se sucedieron los homenajes dedicados a su persona y a todo su Estado Mayor en el Hotel Venus, el Club San Carlos, el Hotel Casagranda, el Centro de la Colonia Española y el Unión Club de la capital santiaguera, días antes de su arribo a la Habana.

Llegado el momento de su brindis ante la imagen del Maestro en el parque habanero, es muy probable que para sí mismo sus palabras constituyeran un “mea culpa” suficiente para ser absuelto por la historia, por sus crímenes como jefe: “Quiero que nos pongamos de pie como ofrenda al Apóstol y hagamos un voto sincero ante la estatua del excelso patriota, al verbo que representa la libertad de Cuba. Quiero que esta que ha sido la primera vez, sea la última en que sea derramada sangre cubana…” [2]

Lo que para su época pudo ser interpretado como la consumación de una importante victoria, que garantizaría la unidad nacional y evitaría otra intervención norteamericana, a la luz de nuestra contemporaneidad deja poco espacio para ambigüedades interpretativas: se asesinó un número considerable de negros cubanos, pertenecientes o no al PIC y nunca hubo una indagación oficial sobre tanto despliegue de violencia contra un sector de la población que respondió mayoritariamente en la manigua redentora al llamado de hacer libre e independiente a la patria.

Felizmente —y no sin dificultades— se va imponiendo en la actualidad un cambio en la manera de acercarnos a los hechos históricos, por controvertidos que estos hayan sido, por las figuras que en ellos participaron y el papel jugado en las circunstancias en que se vieron envueltos.

En lo particular, esto lo sentí con satisfacción al ser testigo de la conmemoración por el centenario de la fundación del Partido Indepeniente de Color en 2008, y de su Protesta Armada entre los meses de mayo y julio de 2012, tanto en la localidad de Mícara, de Mayarí Arriba, municipio Segundo Frente, lugar donde cayó su líder Evaristo Estenoz y fuera develada allí una tarja en memoria de “ los luchadores por la justicia social,” así como en el acto oficial de desagravio en pleno Parque Central , con las certeras palabras de resumen por parte del compañero Miguel Barnet, entonces titular de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Como afirmara el querido colega ya fallecido, Dr. Fernando Martínez Heredia —quien estuvo al frente de la Comisión Conmemorativa de los centenarios del PIC y entusiasta crítico de nuestro trabajo intelectual— al referirse a los Independientes: “..Hoy le damos a su rescate, además del homenaje tan merecido, a los que no se conformaron con menos que toda la justicia – como le había prometido Martí a Juan Gualberto al borde mismo del 24 de febrero – una pertenencia y un sentido mayores, sumándolos a los combates actuales contra el racismo en Cuba y por el logro de una sociedad más justa y mejor integrada”.

 

 

 

Loreto Raúl Ramos Cárdenas es historiador. Especialista en Archivística del Archivo Nacional de Cuba . Ver aquí uno de sus trabajos, dedicados a Pedro Ivonnet

 

[1] Ver ensayo de nuestra autoría titulado “Pedro Ivonnet: pasión y muerte de un mambí desconocido”, Ediciones Caserón. Comité Provincial de la UNEAC, Santiago de Cuba, 2016, Diario La Discusión, 28 de julio de 1912.

[2] Diario La Discusión, 28 de julio de 1912. Otro órgano de prensa de la época como el periódico “El

Triunfo” calificaba como “banquete-monstruo” la celebración capitalina, en la que usaron también de la

palabra, entre otros, el Alcalde de la Habana Julio de Cárdenas y el General Emilio Nuñez, Presidente del

Consejo Nacional de Veteranos de la independencia.

 

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