La tradición negra radical en Cuba, y el marxismo (2)

Alexis Esquivel. Picnic nacional, 1996, Óleo sobre tela,150 x 200 cm

 

Ver aquí la primera parte de esta serie, por Maikel Pons Giralt

 Nota:

Aquí explico el origen del presente intercambio. Las respuestas versan, en lo fundamental, sobre las siguientes preguntas:

¿Qué te parece la calificación de “marxismo negro” aplicada a figuras como Sixto Gastón Agüero, Juan René Betancourt o Ángel Pinto Albiol? ¿Es pertinente? ¿Prefieres otra manera de calificarlo?

¿Quiénes integrarían, en tu opinión, el cuerpo del marxismo negro, o, en general (aunque no lo es mismo), de marxistas negros en Cuba entre 1902-1958?

¿Puede hablarse de un “marxismo negro” en Cuba después de 1959 hasta hoy?

Si tu respuesta es positiva, ¿puedes sugerir nombres y obras relevantes que integrarían ese “marxismo negro” desde 1959 hasta la actualidad en Cuba?

Reitero aquí que el objetivo del intercambio, más que comprometerse con una “manía clasificatoria”, es:

En ese horizonte, es necesario situar ese pensamiento como parte de los debates y procesos políticos de los que participaron y no solo limitarnos al estudio de sus ´ideas´. Esto es, tratarlos como sujetos políticos, contemporáneos de su tiempo —cosa que hace el curso mencionado y que es necesario seguir haciendo—  y no solo como ´archivos´ para su estudio por parte del investigador actual.”

En esta ocasión aparecen las opiniones de Agustín Lao-Montes, Roberto Zurbano, Pedro Alexander Cubas, Alejandro Leonardo Fernández y Víctor Fowler. Habrá, al menos, una entrega más de esta serie. (Julio César Guanche)

 La tradición negra radical en Cuba, y el marxismo (2)

Agustín Lao-Montes:

Me agradan mucho las preguntas. Se refieren precisamente a un tema que me ocupa hasta el punto que tengo planeado escribir un libro sobre el Marxismo Negro en América Latina. Tengo varios propósitos con él, entre ellos desmontar dos mitos:

1) La tendencia a equiparar las figuras de  pensamiento y política negra de carácter radical y contestatario (lo que  en inglés se denomina “Black Radical Tradition”)[1] con la categoría marxismo negro manejada de forma ligera, y como consecuencia;

2) el  calificar sin analizar a fondo sus ideas y políticas, a todos los
marxistas afrodescendientes como marxistas negros. Seguir leyendo “La tradición negra radical en Cuba, y el marxismo (2)”

La tradición negra radical y el marxismo en Cuba (1)

Alexis Esquivel. Como fuego arde en vivas llamas, Acrílico sobre tela, 140 x 200 cm.

 

Nota:
Participaré próximamente de un Seminario, convocado por CLACSO, titulado “Marxismos negros: raza y clase en el pensamiento crítico afrodescendiente y africano”, coordinado por los profesores Ramón Grosfoguel, Jacqueline Laguardia Martínez y Daniel Montañez.
En la fundamentación del curso se consigna: “…. en este seminario se estudiarán, bajo la idea de “marxismos negros” acuñada por Cedric Robinson, aquellas reflexiones marxistas heterodoxas elaboradas desde la experiencia histórico-social de la población negra, marcada por siglos de esclavitud y superexplotación.”
Mi participación tratará sobre dicho “marxismo negro”, específicamente en Cuba. Comparto plenamente la intención del curso, al tiempo que considero que la expresión “marxismo negro” es problemática en el contexto cubano. En aras de reflexionar con mayor amplitud sobre ello, pedí opinión a varios colegas, especialistas en el tema racial en nuestro país, sobre este concepto y sus posibles usos.
En un inicio, propuse solo un intercambio personal de trabajo. Sin embargo, las respuestas, por su profundidad, me parecen útiles no solo para el curso en específico, sino para el debate más general sobre estos temas en nuestro país. Por ello, he solicitado autorización a sus autores para ir publicándolas en este blog. Asimismo, el artista plástico Alexis Esquivel —con una obra esencial sobre el tema racial en Cuba— ha permitido utilizar piezas suyas para acompañar dichas respuestas.
Como es lógico, no coincidimos todos en lo que cada uno dice, pero aprecio cierto consenso —entre los colegas que hemos estado intercambiando sobre el tema— en torno a dos cuestiones: ciertamente, es problemática esa etiqueta para Cuba, pero también es imprescindible contribuir al empeño de visibilizar el marxismo elaborado mayormente por personas negras cubanas en relación con la cuestión racial.
En ese horizonte, es necesario situar ese pensamiento como parte de los debates y procesos políticos de los que participaron y no solo limitarnos al estudio de sus “ideas”. Esto es, tratarlos como sujetos políticos, contemporáneos de su tiempo —cosa que hace el curso mencionado y que es necesario seguir haciendo— y no solo como “archivos” para su estudio por parte del investigador actual.
Comienzo la publicación de tales respuestas con el aporte del investigador Maikel Pons Giralt.
Julio César Guanche

 

La tradición negra radical en Cuba, y el marxismo
Por Maikel Pons Giralt

En el entendimiento de Cedric Robinson, el marxismo negro es una articulación de luchas, fuerzas sociales, intelectuales y activistas que articulan con las resistencias históricas de negros e indígenas. Desde un reconocimiento, acercamiento crítico o identificación con el marxismo europeo, ese enfoque profundiza la contextualización de esas luchas y ese marxismo a nuestras realidades. Ese marxismo negro jugó un papel fundamental en los procesos de liberación nacional en América, África y Asia y luego en la etapa de desarrollo nacional: Seguir leyendo “La tradición negra radical y el marxismo en Cuba (1)”

Empecinadamente vivos, una novela de Rodolfo Alpízar Castillo (pdf para descargar)

EMPECINADAMENTE VIVOS CUBIERTA - Copy
Por Rodolfo Alpízar Castillo

Muertos empecinados en mantenerse vivos en la memoria; un amor que traspasa las fronteras de la muerte, y una de las más extraordinarias hazañas de la historia de Cuba, el ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, se combinan en esta obra que es, a la vez que una novela histórica basada en una rigurosa investigación y un homenaje a una gesta y unos héroes hasta ahora desatendidos por los narradores cubanos, la historia de un amor que no se amilanó ante prejuicios e incomprensiones. Transparentando la admiración del autor por los personajes reales en que se inspira, salpicando aquí y allá con ligeros toques de humor y erotismo, y con un lenguaje cuidado sin ser rebuscado, Empecinadamente vivos resulta a la vez una lectura provocadora y amena.
(Nota de contracubierta

Descargar aquí: EMPECINADAMENTE VIVOS

EMPECINADAMENTE VIVOS CUBIERTA

“Nosotros no hacíamos prisioneros alemanes. No podíamos hacer prisioneros. Los alemanes eran valientes. Tú los formabas para fusilarlos y ni pestañaban cuando le tirabas.”

Entrevista a Servando Montó González, integrante de la 82 División Aerotransportada que desembarcó en las playas de Normandía en 1944 en la lucha contra el nazismo.

 

 Por Harold Bertot Triana y Adalberto Hernández Santos                                                                                          

  En junio de 1944 los aliados finalmente abren el llamado “segundo frente” en Europa en la lucha contra la Alemania hitleriana. Para esa fecha los soldados soviéticos avanzaban victoriosos por las tierras de Polonia en dirección a Alemania. El plan de la operación –conocida como Operación Overlord- incluía el asalto de la costa francesa por la zona de Normandía. Los británicos, a la izquierda de los norteamericanos, tendrían la misión de capturar cuanto antes los llanos que se extendían al sur de la ciudad de Caen. A la derecha de esta ciudad, los norteamericanos avanzarían en dirección sur desde la playa de Omaha y, un poco más a la derecha, el Cuerpo de División del General J.Lawton Collins, después de poner pie en la playa de Utah, tendría como principal objetivo la captura de Cherburgo.

Este plan de Operaciones tenía un momento importante en la toma de la referida ciudad de Cherburgo. Era opinión de Dwight D. Eisenhower, entonces Jefe Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas, y de como otros jefes militares aliados, que sin tomar Cherburgo el enemigo podía aprovechar la ocasión de contener a las fuerzas aliadas en una estrecha playa hasta el punto de frustrar los planes de desembarco. Un éxito rápido y absoluto en la playa de Utah, en la costa oriental de la península de Cotentin, era a juicio de Einsenhower, requisito previo para el desenlace victorioso de toda la campaña. Sin embargo, “la única playa disponible en la península de Cotentin era de menguadas proporciones. Por detrás había una extensa charca, con escabrosos estriberones que conducían desde las playas al interior. Si en el otro extremo de aquellos pasos nos esperaba el enemigo, nuestras tropas se verían cazadas en una trampa y trituradas al fin por fuego artillero o de otra especie, al que apenas podrían responder.”[1]

Para evitarlo, se pensaba lanzar dos divisiones norteamericanas de paracaidistas por detrás de la playa con la misión primordial de apoderarse de las salidas de las indispensables calzadas y sostenerse allí. Pero, como recordó el propio Eisenhower “(e)l terreno era poco para acciones de aterrizaje. Los setos vivos eran grandes, resistentes y numerosos. Los vulnerables aviones y planeadores de transporte tendrían entonces que cruzar por trechos de costa densamente salpicados de artillería antiaérea; además, había en la región unidades de tropas móviles enemigas que al fuego contra los aparatos agregarían un rápido ataque contra nuestros paracaidistas y las tropas de los planeadores antes de que pudieran organizarse para la lucha.”[2]

Por tal motivo, el Mariscal de la Aviación Leigh-Mallory, Comandante Jefe del Aire de las fuerzas aliadas, sostuvo hasta el último momento que aquella empresa resultaría en un inútil sacrifico de dos magníficas divisiones. Ello generó un gran estado de ansiedad en la Jefatura Suprema de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas, incluso hasta horas antes de emprender la operación. Cuenta Eisenhower que fueron momentos dramáticos de examen: “Fui solo a mi tienda y me senté a reflexionar. Repasé una y otra vez cada paso (…)Me daba cuanta, desde luego, de que, desoyendo de intento el parecer de mi consejero técnico sobre el particular, si sus pronósticos llegaran a confirmarse, llevaría conmigo a la tumba un cargo insoportable de conciencia que me acusaría del estúpido y ciego sacrifico de miles de hombres en la flor de su vida. Y por encima de toda responsabilidad personal estaba aún la posibilidad de que, si no se equivocaba, el efecto del desastre no sería únicamente local, ya que se extendería a todo el frente de batalla.”[3]

Pero, finalmente, se consideró que renunciar a dicha operación suponía reducir las “perspectivas de éxito en los demás puntos, haciendo imposible la permanencia ulterior en ellos.”[4] La 101 y la 82 divisiones aerotransportadas, tendría la misión de capturar varias áreas al oste de la zona de desembarco, como las poblaciones de Sainte-Mére-Eglise y el puente de La Fiere, para cubrir el flanco del desembarco. De ello dependía en mucho el futuro del éxito de la operación emprendida, y del esfuerzo común en la lucha por destruir al fascismo alemán en el oste de Europa.

Servando Montó González, recientemente falleció en diciembre de 2018, y quien residía en el municipio habanero de Boyeros, fue uno de los hombres que formó parte de la 82 División Aerotransportada en el desembarco de 1944. Participó directamente en aquella empresa que tantas dudas generó por el alto riesgo para la vida de los soldados involucrados. En el momento de la entrevista Servando contaba con 91 años y resultaba increíble conocer a uno de los protagonistas activos de aquellos dramáticos y decisivos momentos para la humanidad. Escucharlo, como se comprenderá, fue hurgar hasta en los más finos detalles que se escapan, a veces, en la narrativa de estos grandes eventos. Pero hay mucho más en su historia, porque al lado del recuento de las desgracias de la guerra contra la Alemania nazi y de la proeza de aquellas divisiones aerotransportada, se encuentra también la historia de un miembro del Movimiento 26 de julio, sometido a las torturas del dictador cubano Fulgencio Batista, y que alcanzaría el grado de Capitán de las Fuerzas Aéreas con el triunfo revolucionario cubano de 1959. Sobre esta parte de su vida, toda una odisea, también quisimos conversar, pues muestra una parte de la historia que corrieron algunos de aquellas figuras –muchas veces invisibilizadas- con un papel decisivo en la realización de aquellas grandes empresas que trazan otros hombres. Seguir leyendo ““Nosotros no hacíamos prisioneros alemanes. No podíamos hacer prisioneros. Los alemanes eran valientes. Tú los formabas para fusilarlos y ni pestañaban cuando le tirabas.””

“Comprendí su vida, sus frustraciones, su enajenación, su carácter de declassé”, entrevista a Fernando Cañizares Abeledo sobre Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro.

A la izquierda, el profesor Fernando Cañizares Abeledo, a su lado, el autor de la entrevista, el tambnien profesor Harold Bertot.

 

Por Harold Bertot Triana

Por disímiles factores, nuestra historia jurídica se desconoce en varios puntos. Estas oquedades a veces se transfiguraron en rechazos a revivir o desconocer símbolos, monumentos, construcciones o a hombres y personalidades, presentes solo en las remembranzas de sus más íntimos o conocidos, sin que su vida se conecte al curso de los acontecimientos culturales e históricos. Este desconocimiento hace precisamente que, entre gambetas y caños, aparezca en el todo general de nuestra cultura jurídica, de nuestras verdaderas tradiciones, identidades y sentido de la vida, un proceso ahistórico e hipostasiado.

La rigidez en la mirada de los procesos históricos, demarcar y considerar ramplonamente sobre ella a personajes buenos y malos, convenientes y no convenientes, redescubrir a unos y olvidar a otros, por toscos referentes ideológicos e intereses de usurero, hace la historia de nuestros pueblos lamentable, mitológica y abstracta. Y lo más peligroso aún, es que se cierne sobre el horizonte de nuestras esperanzas la sanción de este veneno con efectos vinculantes.

En nuestro entorno jurídico académico poco se conoce de la vida y obra de eximios juristas del período prerrevolucionario como José Antonio Lanuza, José Antolín del Cueto, Antonio Sánchez de Bustamante y Sirvén, José Guerra López, entre otros.

Es cierto que algunos defendieron causas no legítimas para los procesos actuales, y que otros son anónimos en dignas posturas sin alguna trascendencia importante en el curso de los procesos históricos, pero no se debe olvidar que incluso entre notorias abyecciones, viles amagos, y los de a poco, la historia se compone de varias piezas y se refunda en un concierto de voluntades individuales.

Las tribulaciones, los heroísmos, las traiciones, la mano amiga, el troglodita, no hacen otro favor que mostrarnos la obra del hombre, de aquel que flaquea, del que está a medio camino y del que bate alas hacia lo más alto.

La historia del hombre se cuenta de restas y de sumas, y no solo se mira de costado. Hubo en estos hombres de leyes de un tiempo anterior al triunfo revolucionario una historia común: todos sostienen en sus voces y en sus obras, un hilo conductor de la cultura jurídica de Cuba, de sus construcciones y superaciones. Una historia viva de nuestra institucionalidad, de nuestra cosmovisión pedagógica, de nuestras tendencias filosóficas y teóricas, de nuestro pasado, de nuestro derredor cultural e identitario.  

Entre todos ellos se encuentra el doctor Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro, antiguo profesor de Introducción al Estudio del Derecho y de Filosofía del Derecho en la antigua Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana. Seguir leyendo ““Comprendí su vida, sus frustraciones, su enajenación, su carácter de declassé”, entrevista a Fernando Cañizares Abeledo sobre Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro.”

Los mártires de Chicago, por José Martí

Por José Martí

Un fragmento:

“Ya, en danza horrible, murieron dando vueltas en el aire, embutidos en sayones blancos.
Ya, sin que haya más fuego en las estufas, ni mas pan en las despensas, ni más justicia en el reparto social, ni más salvaguardia contra el hambre de los útiles, ni más luz y esperanza para los tugurioa, ni mas bálsamo para todo lo que hierve y padece, pusieron en un ataúd de nogal los pedazos mal juntos del que, creyendo dar sublime ejemplo de amor a los hombres aventó su vida, con el arma que creyó revelada para redimirlos.

“Esta república, por el culto desmedido a la riqueza, ha caído, sin ninguna de las trabas de la tradición, en la desigualdad, injusticia y violencia de los países monárquicos.

“Como gotas de sangre que se lleva la mar eran en los Estados Unidos las teorías revolucionarias del obrero europeo, mientras con ancha tierra y vida republicana, ganaba aquf el recién llegado el pan, y en su casa propia ponía de lado una parte para la vejes.
Pero vinieron luego la guerra corruptora, el hábito de autoridad y dominio que es su dejo amargo, el crédito que estimuló la creación de fortunas colosales y la inmigración desordenada, y la holganza de los desocupados de la guerra, dispuestos siempre, por sostener su bienestar y por la afición fatal del que ha olido sangre, a servir los intereses impuros que nacen de ella.
De una apacible aldea pasmosa se convirtió la república en una monarquía disimulada.”

Descargar el texto completo aquí

Reyita, sencillamente (pdf)

María de los Reyes Castillo, familiarmente conocida como “Reyita”.

Con permiso de su autora, Daysi Rubiera, La Cosa pone aquí en libre descarga “Reyita, sencillamente”.

(Agradecido a Sandra Alvarez Ramírez)

Descargar Reyita, sencillamente, (Testimonio de una negra cubana nonagenaria), de Daysi Rubiera

El texto que sigue es una presentación del libro, por su propia autora.

“Reyita, sencillamente”
Por Daysi Rubiera

Desde hace varios años, cuando me di cuenta de que en la invisibilidad de las mujeres, la de las negras era total y atravesaba casi todas las áreas de las Ciencias Sociales y la cultura, me tracé un proyecto muy personal para ir llenando ese vacío. Sabía que tenía que librar una fuerte batalla contra el silencio. Batalla que fuera de los archivos y bibliotecas  la podía ganar a partir de la narración de las propias mujeres. De ahí, mi utilización del género testimonio.

De aquel proyecto nació Reyita, sencillamente. Un libro que devino clásico de la literatura oral cubana, porque da voz propia a una mujer negra. Convierte la voz negada y subalterna en una voz pública. Hace visible aspectos de una vida; en ocasiones, para resaltar experiencias que las clases hegemónicas han tratado de ignorar o esconder, en especial, las brechas entre las clases sociales, la marginalidad, la discriminación, la violencia o, en otras, para  denunciar. Todo lo cual lo incorpora a la literatura histórica, desde una perspectiva femenina, negra y familiar. Es, “el otro lado de lo que ser cubano[a] significa”[1]. Seguir leyendo “Reyita, sencillamente (pdf)”

El trajecito rosa, de Nara Mansur Cao

 

Foto: Cirenaica Moreira

Sobre “El trajecito rosa” de Nara Mansur Cao

Por Ana Arzoumanian

“Voy a dejarme la ropa puesta, quiero que todos vean lo que han hecho”, dijo ella.

Podría haber sido ella.

Podría ser aquella que se ajusta a la mancha de su traje arañando una frase, susurrando: la sangre de la muerte no se puede negociar.

Podría ser, si no fuese que cada una de nosotras hemos tenido un trajecito manchado, una mancha por estridente, por inoportuna, por indigesta. Y por inadmisible, la hemos ocultado. Cada una de nosotras, caminando a tropezones, nos hemos cambiado el trajecito. Engullidas y desmenuzadas, para acabar con nuestros ciclos, desechadas luego de un proceso de neutralización y consumo; hemos portado todas el emblema de un asesinato.

Un archivo nacional testimonia el estallido de la descarga sobre la tela, un impacto mudo que no penetra, no horada; mancha. Una madre guarda el traje que guarda la nación en una sala sin ventanas y a temperatura constante.

Era 1963, la televisión era en blanco y negro. El primer católico presidiendo ese estado, la escena, la impresión del rostro, la Verónica. La imagen verdadera, la reliquia. El color.

“Esa boca dada vuelta” “esa rosa dada vuelta dentro mío”, escribe Nara Mansur Cao a la vista de todos, porque quiere que todos vean lo que se ha hecho. La Habana y sus tiendas, los uniformes, los cupones y los zafaris de color grisáseo. El sábado negro, los trece días y la Isla, la Isla.

En casi todo mito fundacional la Nación es una mujer, una matrona o una guerrera de una cierta desnudez que un escudo o una espada apenas vela. Seguir leyendo “El trajecito rosa, de Nara Mansur Cao”

¿Por qué fallan las resoluciones ministeriales?

Foto: Ernesto Fernández

Por Ricardo J. Machado

¨En todos los últimos cambios impera el pragmatismo y la falta de análisis científico¨

Ernesto Guevara , Crítica de la Economía Política. (Impresiones durante una de sus primeras visitas a la antigua URRS principios de los 60)

 Cuando comienzo estas notas, estalla otra situación crítica: la del pan por falta de harina y huevo. Hija (al igual que las tres que mencionamos en este texto) de la imprevisión, la falta de análisis de profundidad y de proactividad. Decisiones tomadas –o dejadas de tomar – mucho antes de la asunción del cargo del nuevo presidente, que ahora debe afrontar con urgencia la tarea del cambio en el proceso de decisiones del aparato estatal a fin de frenar cuanto antes esta cadena de desaciertos. Seguir leyendo “¿Por qué fallan las resoluciones ministeriales?”

La mirada de Sebastián Miquel. Un fotógrafo argentino en Cuba

Foto: Sebastian Miquel

 

Por Julio César Guanche

I.

Henri Cartier-Bresson estuvo dos veces en Cuba, primero en 1934 y luego en 1963. Para la primera vez,era un joven de 26 años, Cuba recién comenzaba el escabroso camino de una posrevolución, tras la cadena de acciones colectivas que tuvieron lugar entre 1930 y 1933. En la segunda ocasión, el francés era ya un fotógrafo reconocido a escala global. Registró cómo la épica de la Revolución triunfante en 1959 tomaba cauce en la vida cotidiana.

La imagen del joven rebelde con fusil fue el más poderoso símbolo de la revolución del 59. Las armas estaban en todas partes. Burt Glinn las registró cumplidamente. Su presencia constante traía incómodo a Cartier-Bresson por una razón mundana: el riesgo de un disparo accidental.

Sin embargo, la narrativa del fusil apuntaló un problema más profundo. Ponía en primer plano el Ejército Rebelde, un ejército popular, al tiempo que dejaba fuera de foco la lucha del pueblo cubano a través de múltiples repertorios (militares, culturales, cívicos, gremiales, sindicales, etc.) para conseguir la victoria de 1959.

El mismo pueblo que había hecho la revolución del 59 fue fotografiado por Cartier-Bresson en el entierro de Benny Moré, el más grande músico popular de la historia de Cuba. Esas fotos no son tan conocidas como las de los “fusiles”, y rara vez se les pone en relación. Seguir leyendo “La mirada de Sebastián Miquel. Un fotógrafo argentino en Cuba”