Sobre la nueva Ley de Inversión extranjera en Cuba: dos comentarios

Cuba

Los cubanoamericanos y la nueva ley de inversión extranjera

por Jesús Arboleya

Uno de los aspectos que más expectativas generó en las discusiones de la reciente ley de inversión extranjera en Cuba, fue lo relativo a la posibilidad de que los emigrados, particularmente los cubanoamericanos, pudieran invertir en el país.

Al igual que la ley de 1995, la nueva ley no excluye esta posibilidad, aunque también es cierto que no conozco algún caso que se haya concretado. Como causa, se aduce la supuesta reticencia de las autoridades cubanas a aceptar las inversiones provenientes de la comunidad cubanoamericana, pero en verdad no conozco a ningún cubanoamericano que lo haya solicitado, simplemente porque lo prohibe el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

Al igual que su predecesora, la nueva ley está orientada a incentivar y regular las grandes inversiones procedentes del extranjero. Según informó el ministro Rodrigo Malmierca a la Asamblea Nacional del Poder Popular y fue reportado por el periódico Gramma, “la atracción del capital extranjero estará orientada hacia grandes y necesarios proyectos y dará prioridad a las asociaciones y empresarios serios, con buena situación financiera y que, por supuesto, no estén involucrados en acciones contra Cuba de ninguna índole”.

Aunque algunos grandes empresarios cubanoamericanos pudieran encuadrarse en esta definición, dudo mucho que se arriesguen a invertir en el país mientras exista la actual política norteamericana contra Cuba, por lo que estaremos en una situación bastante similar a lo ocurrido hasta ahora. La buena noticia es que parte de este sector pudiera verse compelido a influir para que cambie la política existente. Seguir leyendo “Sobre la nueva Ley de Inversión extranjera en Cuba: dos comentarios”

Tres opiniones sobre el cierre de los cines en 3D

Aunque haya pasado cierto tiempo de la medida-úkase que cerró los cines en 3D manejados por particulares en Cuba, confío en el valor de la memoria y en la utilidad de recordarnos que Cuba no es un “país de poca memoria”. Por ello, reproduzco ahora estos trabajos.

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Mis puntos de vista en 3D

Por Ulises Aquino

 Asumir la forma en que nuestro Estado actúa, sin tener en cuenta nuestras necesidades y aspiraciones, nos coloca en una posición peligrosamente arcaica y olvidadiza.

Para él (el estado), aceptar y promover el trabajo por cuenta propia hoy, no es resultado del éxito de la Empresa estatal socialista, ni una reformulación de sus esquemas para lograr mejores rendimientos y productividad, sino, y por el contrario, la única vía visible para descargarse del inmenso peso económico que voluntariamente se echó encima y nos obligó a acatar, con cargas ya imposibles de sostener dadas las condiciones objetivas que rigen la economía mundial, y el séquito de problemas que nos acompañan desde hace años.

Como siempre, los errores y fracasos vienen a parar a nosotros, nos responsabilizaron por lo negativo de los resultados. (Recordemos el Editorial de Granma donde nos señalaban como pichones con el pico abierto).

Viví la experiencia como trabajador por cuenta propia. Con licencias solicitadas y entregadas por las autoridades competentes, y en el momento de retirármelas, no importaron la inversión, ni los gastos, ni el esfuerzo. Ni se buscaron alternativas. Simplemente me fueron retiradas sin derecho a reclamar nada. Tal es así, que hasta el día de hoy no me han sido devueltas, ni ha existido una explicación por parte de los organismos involucrados en este hecho, a pesar de haber escrito innumerables cartas a todos los estamentos del Estado, y del Gobierno.

Traducido este asunto al lenguaje popular quiere decir, que los encargados de autorizar, cerrar, negar, prohibir, cuando actúan con la convicción de estar “haciendo lo correcto”, basta con su intención, aunque en la práctica violen Leyes y Resoluciones hechas por ellos mismos, incluso violando hasta nuestra Constitución, sin importar si con ello, dan un paso atrás, o saltan muchos metros a la inversa. Todo depende del nivel o rango del funcionario interesado, en mi caso parece ser uno, o una, más importante que las Leyes y que los derechos ciudadanos.

Lo que queda muy claro, es que no existe una verdadera voluntad de cambio de mentalidad, ni mucho menos el deseo de buscar nuevas fórmulas que nos conduzcan al bienestar, o al menos a paliar el desencanto diario ante problemáticas fáciles de resolver. Ligado esto a la incapacidad probada de las estructuras construidas, de las cuales el propio Estado no encuentra como zafarse, solo pensando en aligerar su carga, acude a 200 formas autorizadas del trabajo por cuenta propia, que representan muy poco, o nada, por su impacto macroeconómico, pues se trata de timbirichis y semiempresas con niveles de impuestos y de obligaciones, cuyos ingresos y beneficios, no alcanzan para desarrollarse ni incrementar la calidad de los servicios que ofertan, por lo que para lograr resultados están obligadas a transitar no pocas veces por el mercado negro, o por otras vías nada ortodoxas. Esto lo conoce el estado, lo sabe, lo acepta, ya que es casi imposible para cualquier negocio subsistir y generar beneficios con los precios obligados a los que vende el estado.

La figura del cuentapropista está diseñada para los empleos que nadie quiere realizar para el estado, por su baja remuneración, u otros en los que el estado no ha logrado dar pie con bola desde hace cincuenta años.

La liberación del trabajo por cuenta propia para el trabajo profesional, ya es otra cosa, los profesionales estarán obligados a trabajar para la Empresa estatal, a recibir salarios con los que no se puede sostener una familia no se sabe hasta cuándo, pues no tenemos información de cuál es, o será, el Proyecto de país que pretenden construir, para el que dicho sea de paso, no hemos sido convocados a opinar, con lo que se infiere que nuestra opinión tal y como en el caso del retiro de licencias para los cines 3D, y las otras licencias, pasos hacia atrás, o hacia delante, nuestro criterio huelga.

Es suficiente el criterio y el juicio de un viceministro de Cultura, para determinar que es banal, y que no lo es, es suficiente para que corran a cerrarle los negocios a quienes invirtieron recursos y medios sin derecho a exigir indemnización alguna contra quienes entregaron las licencias para ejercerlo.

El momento es el de liberar el trabajo honrado, de quien sea capaz y arriesgue su tiempo y sus conocimientos por su cuenta, pues siempre tendrá un impacto social trascendente, del cual, el estado también se beneficiará. Atando a los profesionales en los que tantos medios, recursos y dinero, nuestro pueblo invirtió, no vamos a ninguna parte, llegado ese momento cumplirían un rol no solo socializador trabajando por su propia cuenta, sino tributando al estado, por tanto al pueblo, no solo con sus impuestos, sino con importantísimas obras que hoy, resultan imposible lograrse en las estructuras estatales, en los que la práctica histórica ha demostrado incapacidad para llevarlas a buen puerto. Seguir leyendo “Tres opiniones sobre el cierre de los cines en 3D”

Sobre la unificación monetaria en Cuba: dos enfoques

peso cubano

¿TERMINA LA DUALIDAD MONETARIA EN CUBA?

Por Carmelo Mesa-Lago

 Corren rumores en La Habana que, después de 20 años, la doble moneda será unificada a fines de 2013 o en 2014; este artículo analiza la viabilidad de ese proyecto.

Desde 1994, en el punto peor de la crisis de los años 90, existe en Cuba una “dualidad monetaria”, porque circulan dos monedas: el peso “nacional” (CUP) y el peso “convertible” (CUC), una medida motivada por la fuerte depreciación del peso y la autorización de la circulación del dólar de EEUU. El CUC no es realmente “convertible” pues su valor se fija unilateralmente por el gobierno en vez de por el mercado internacional y ninguna de las dos monedas es transada en el exterior. El cambio actual es de 24 CUP por un CUC (para su venta) y 25 por uno (para su compra por la población). Pero en las empresas y entidades estatales un CUP es igual a un CUC.

La dualidad creó una segmentación: parte de la economía funciona en CUC (contabilidad monetaria-financiera, venta de mercancías en tiendas de divisas —TRD) y otra parte en CUP (cuentas nacionales, presupuestos, salarios, pensiones, pagos del acopio, precios de productos racionados, tarifas de servicios públicos, ahorro de la población).      En 2004 el dólar dejó de ser moneda de curso legal; la población debe canjearlo por CUC en las casas de cambio del gobierno (CADECA) para ser aceptado por entidades estatales.

Hasta 2004 el cambio del CUC y el dólar era par y se le imponía un gravamen de 10 %, aunque no al cambio de euros y otras divisas. En 2005 se aumentó en 8 % el valor del CUC respecto a todas las divisas, y se le cargó una comisión de 3,5 %, lo cual tuvo efectos adversos (encareció las tarifas turísticas y menguó el número de visitantes). En 2011 Raúl devaluó el CUC, eliminando el 8 % citado, de manera que el CUC y el dólar vuelven a estar a la par, pero sigue cobrándose la comisión de 3,5 % y el gravamen de 10 % al dólar, por lo cual un CUC equivale a sólo US$0,86. Aún con esta devaluación, el CUC continúa artificialmente sobrevaluado y provoca efectos adversos.

EFECTOS ECONÓMICO-SOCIALES ADVERSOS DE LA DUALIDAD  Seguir leyendo “Sobre la unificación monetaria en Cuba: dos enfoques”