Fernando Ortiz: Contra las discriminaciones racistas

Don Fernando Ortiz

 

(Reproduzco aqui un texto de Ana Cairo sobre Fernando Ortiz y su lucha contra el antirracismo en Cuba. Tambien podrán ver, al final del texto, varios textos sobre este problema, de la autoría de Ortiz)

 

Ortiz contra las discriminaciones en Cuba y en el mundo

Ana Cairo

En la Sociedad Económica de Amigos del País que presidió durante nueve años, Ortiz adquirió una amplísima experiencia, al igual que en  los ocho años en que fue miembro de la Cámara de Representantes por el Partido Liberal.

Se enfrentó al machadato, en desacuerdo con la prórroga de poderes. Probablemente, desde entonces, databa su opinión de que habría que realizar una nueva constitución.

 De manera pública, se declaró enemigo de la “cacocracia” desde diciembre de 1930, cuando publicó un manifiesto y se exilió en los Estados Unidos. Se involucró en los grupos de presión (en la política estadounidense se les denominaba lobbys). Desde 1931, se  integró a la Junta de Nueva York, donde interactuaban  políticos de disímiles tendencias con relaciones muy variadas en los medios económicos,  políticos, académicos,  de prensa, gubernamentales y del Congreso.

Ortiz eligió construir su red estadounidense en los círculos de intelectuales (los profesores universitarios, científicos y sobre todo periodistas) para que denunciaran sistemáticamente los crímenes de la dictadura y para que promovieran acciones solidarias con los exilados antimachadistas y con el pueblo cubano.

Esta experiencia política para construir movimientos de opinión pública la utilizó, a partir del fin del machadato, para avanzar en el diseño de nuevas plataformas que  formaban puntos estratégicos de su proyecto regeneracionista, modernizador de la sociedad cubana, después de la derogación de la Enmienda Platt ( 29 de mayo de 1934).

Lideró un movimiento de intelectuales pro nueva Convención Constituyente entre  septiembre de 1933 y noviembre de 1939 (fecha de la elección de los delegados). No estaba interesado en ser uno de ellos, porque había decidido no volver a enrolarse en los partidos políticos. Seguir leyendo “Fernando Ortiz: Contra las discriminaciones racistas”

Sobre un “centrismo” inútil, y temas de mayor importancia. O por más debates, y menos desvíos

 

Palmas cubanas

Por Julio César Guanche

Iroel Sánchez (IS) ha publicado una nota sobre Cuba Posible (CP),[1] proyecto de intercambio de ideas sobre y para Cuba del cual participo. Su texto concita apenas el interés de exponer las manipulaciones que contiene, pero aludiré a él para colocar en el debate temas que considero de mayor importancia. Me referiré así a dos cuestiones puntuales que IS menciona, y a otra de mayor alcance.

La primera cuestión es el uso que IS hace de la palabra “centrismo”. No ha empleado el término con un significado conceptual, sino como una descripción, como un adjetivo peyorativo hacia una “posición política”. El texto del que parte IS para elaborar su descalificación es una entrevista a Lenier González que contiene una sola vez la palabra “centro”, en la cual, incluso, aparece entrecomillada por quien la pronuncia, [2] y no tiene allí el significado que le asigna IS.

La palabra se menciona ante esta pregunta: “¿Crees que el incremento del acceso a Internet desde la Isla, aún en condiciones precarias, ha favorecido el diálogo y la concertación entre actores sociales diversos?”[3] En ese contexto, la respuesta no alude a una “celebración” de un “centro” sobre la “izquierda” o la “derecha” —estas dos palabras no se pronuncian en toda la entrevista—, sino a lo que el entrevistado considera como una deseable despolarización de las posiciones que participan del debate nacional, esto es, de las visiones que capturan ese debate entre extremos dicotómicos entre sí.

Según ese texto, el “centro” refiere a “sinergias positivas de entendimiento y despolarización en la sociedad cubana trasnacional”.[4] Esta idea, ciertamente, no es un gran descubrimiento. Basta observar las dinámicas de relaciones que sostienen, desde hace años, cubanos que viven dentro y/o fuera de la Isla, y cómo se han multiplicado desde 2013 a la fecha.

En todo caso, el diagnóstico de González puede ser objeto de contrastación empírica, discusión teórica y evaluación política capaces de ofrecer otras conclusiones, pero obviar el sentido que su autor le otorga, y atribuirle significados sin base en su texto, no es un procedimiento legítimo de debate. Por este camino, IS se coloca fuera del terreno de la discusión, que intercambie datos y argumentos, y se sitúa en un campo de naturaleza distinta, cuyas consecuencias son obstaculizar, o directamente impedir, la existencia de espacios diferenciados, y legítimos, de deliberación pública sobre Cuba.
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