¿Quiere usted ganarse cien pesos? Un centrista responde

En una entrada anterior se describe la Encuesta que hizo Carteles en los 1930 con la pregunta que da título a este post. El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

En esta ocasión, reproduzco una de las respuestas recibidas, en la que el autor se autocalificaba de “centrista” y explicaba sus posiciones.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?
  4. ¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?
  5. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  6. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  7. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

Un centrista

Así respondía Carlos M. B Castro Augusto R. Sigarreta, de Filadelfia, en Estados Unidos de América

 

Primera: Centrista.

Segunda: Considero al “centrismo”  como la práctica realizable de los principios de común beneficio entre las derechas e izquierdas. Cual si tales beneficios pudieran nivelar en la balanza social los ideales de ambos extremos. Me inclina a defenderla la simple idea de encontrar la vía más real de edificar una masa homogénea que tienda al verdadero equilibrio nacional. Es la fórmula social en la que ambos lados pueden participar de sus ideales en común.

Tercera: Las derechas o izquierdas extremistas. Estoy en desacuerdo sencillamente porque la idea conservadora de las primeras elimina los pasos gigantescos del progreso en el orden político social. Y las segundas extreman los principios liberales a normas incapaces de practicar, porque están inspiradas en un ideal en el cual no se consideran las naturales tendencias del hombre como tal, y las cuales se elimina la posibilidad de conservar lo que de bueno tenga un régimen conservador.

Cuarta: El fascismo lo inspiró el deseo de implantar un movimiento radical en Italia. Hoy su práctica tienen notas de ambas tendencias; es casi un centrismo indeterminado. Los derechos del pueblo reconocidos vs. una nobleza también reconocida.

Quinta: El comunismo es la doctrina de la propiedad común; la negación de derechos individuales en la propiedad. Esto es el comunismo ideal; no el comunismo que se practica en Rusia donde una dictadura proletaria impone una izquierda radical con detrimento lo que una izquierda social bien inspirada podría brindarle una sociedad ansiosa de reivindicaciones.

Sexta: Un régimen extremista da la oportunidad de satisfacer un deseo social, pero no una necesidad social. El obrero manual ha tenido “mayores libertades” en los cambios izquierdistas, pero no “mejores oportunidades”.

Séptimo: Considerando las derechas e izquierdas como los extremos de la ecuación social, la única manera de establecer el equilibrio descansa en la “media proporcional” que goza del privilegio de ser indispensable a ambos extremos. Es, pues, el centrismo la fórmula feliz capaz de satisfacer el anhelo social. El “fiel” de la balanza mediante un simple esfuerzo de comprensión y un deseo lleno de sabia humanidad.

Carteles, Volumen XXX, La Habana, octubre 31, 1937, pp. 16 y 60

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¿Quiere usted ganarse cien pesos? Un izquierdista responde

 

En la entrada anterior se describe la Encuesta que hizo Carteles en los 1930 con la pregunta que da título a este post. El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

En esta ocasión, reproduzco una de las respuestas recibidas, en la que el autor se autocalificaba de “izquierdista” y explicaba sus posiciones.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?

4.¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?

  1. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  2. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  3. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

Un izquierdista

Así opinaba Carlos M. B Castro, de Simón Reyes, 27, en Ciego de Ávila.

 

Primera: Me hallo del lado de los trabajadores de “todas clases”, del lado de la justicia humana, del lado del reconocimiento pleno de la independencia los derechos de los pueblos, del lado de la paz del mundo, del mantenimiento y respeto de los tratados, del lado de la civilización y de la democracia; soy, pues, izquierdista.

Segunda: Ideales de libertad humanística, de libertad real aplicada al concierto de los intereses morales y materiales del individuo y con ello de la colectividad.

Tercera: Soy contrario a todo régimen que tienda a la desintegración de sus propósitos apuntados, o que señale el mantenimiento de fuerzas tradicionalistas contrarias al avance de los anhelos de los pueblos.

Cuarta: Al fascismo no puede considerársele de izquierda o derecha, puesto que según sus propios dictados, se ha erigido supremo exponente de un gobierno totalitario; se ha abrogado, por tanto, todas las atribuciones clasistas, tanto políticas como económicas, sociales y religiosas.

Quinta: El comunismo, socialismo íntegro, es, doctrinariamente, una las fases políticas evolucionistas. Acepta el hecho de la emancipación, renacimiento y evolución humanos. Acepta un “porvenir inmediato mejor”. Propugna la intensificación de la individualidad y del crecimiento personalístico. Crea categorías económicas, pero reconoce categorías morales. Acepta, pues, el hecho renovador y revolucionario que no permite el estacionamiento de las formas de vida y por ello pertenece indudablemente a las doctrinas de izquierda.

Sexta: Con el comunista, puesto que a pesar de la enorme diferenciación que existía al instaurarse uno y otro régimen en los respectivos países, Italia y Rusia, Italia, cuna de la más elevada civilización latina, instauradora de la democracia, donde el arte y las ciencias obtuvieron el más elevado exponente universal, se halla hoy decadente, empobrecida, aherrojada, privada de toda libertad, que es como decir, de todo arte y de toda ciencia, de toda concepción noble, sublimadora. En cambio, Rusia, cuna secular del oscurantismo, ancestralmente esclavista, petrificada en la ignorancia, ha realizado el más gigantesco esfuerzo humano, nivelándose en 20 años, científica y económicamente, con los países índices de nuestra civilización.

Séptimo: Mis supremos ideales actualmente, consisten en el mantenimiento internacional de la política expuesta por el actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, lo cual considero obvio exponer, y para nuestro país, aquellos que extensamente se hallan encarnados en el programa del Partido Agrario Nacional.

 Carteles, Volumen XXX, La Habana, octubre 31, 1937, pp. 16 y 60

Elecciones en Cuba: necesidades más allá de los números

Por Julio César Guanche

El pasado 26 de noviembre se celebraron elecciones parciales en Cuba. Como parte del proceso, en abril próximo tendrán lugar comicios generales. Para entonces, el país tendrá por primera vez en casi sesenta años al frente a un cubano (es más improbable que sea una cubana) distinto a Fidel y Raúl, si se mantiene el anuncio hecho por este último de no continuar en el máximo cargo estatal.

Con vistas a las recientes votaciones, se había previsto la promulgación de una nueva ley electoral, de la cual aún no se tienen noticias. (Sucede lo mismo con la reforma constitucional, anunciada desde 2011.) Comentaristas señalaron que los índices de abstencionismo, votos anulados y votos en blanco, que suman 19,17 % (1,562,731 de electores) rompen explícitamente con la tesis del “apoyo unánime”. Otros compararon esas cifras con el abstencionismo reciente de Chile (53 %,) y Colombia (62 %), y concluyeron que eran muestra de la “fortaleza de la revolución”.

La “guerra de cifras” no es nueva ni será este su último episodio. Aquí no eludo los datos, al tiempo que priorizo cuestiones que los números no muestran. Comento cómo el sistema electoral no genera consecuencias densas para dos problemas: no valoriza el voto como parte de un proceso de participación cívica y legitimidad constitucional, lo que es contradictorio con una larga tradición cubana al respecto, y que las elecciones no se vinculan con la toma de decisiones económicas, lo que desconoce la relación fundamental entre propiedad y libertad.
Seguir leyendo “Elecciones en Cuba: necesidades más allá de los números”

“¿Quiere Ud. ganarse $100? ¡Díganos si es derechista, izquierdista… o centrista!”

Revista Carteles, 1937

 

Por Julio César Guanche

En 1939, la revista cubana Carteles publicó un texto de Emil Ludwig que analizaba el cambio producido por la I Guerra Mundial:

“El Tratado de Versalles pretendió ajustar un nuevo orden de cosas en la política internacional, pero las alteraciones de las fronteras significan poco si se las compara con las alteraciones de otro linaje que sufrió el mundo y que tan poderosamente influyeron en los destinos de la humanidad. La guerra de 1914-1918 alteró completamente las ideas y las costumbres sociales establecidas y que comportaban una tradición casi secular, y este fenómeno se registró no sólo en Europa, sino en el resto del mundo.”

Ante esa “alteración”, rematada por la Gran Depresión (1929-1933), emergieron globalmente alternativas ideológicas que alcanzaron respectivos éxitos: el republicanismo social y el socialismo democrático, el fascismo, y el marxismo-leninismo soviético.

Para identificar cómo se posicionaban los cubanos ante esas alternativas, Carteles publicó, durante varios números de fines de los años 1930, respuestas de lectores a una encuesta que les pedía explicar si eran “izquierdistas”, “derechistas” o “centristas”.

El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?
  4. ¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?
  5. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  6. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  7. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

En las próximas cuatro entregas ofreceré respuestas que defendían cada posición y el resumen que de esa Encuesta hizo Carteles.

¿Qué y cuánto costó la Asamblea Constituyente de 1940? (2 y final)

Revista Bohemia, 1939

 

Eduardo Chibás, delegado a la Asamblea Constituyente de 1940 (por el Partido Revolucionario Cubano-Auténtico)  pidió a Carlos Márquez Sterling, presidente de dicha Asamblea, un informe de los gastos del evento. Márquez Sterling respondió, rindiendo detallada cuenta, como  muestra  el siguiente documento:

Archivo Nacional de Cuba

 

Un detalle: El Código Electoral vigente en la fecha concedía un crédito de 100.000.00 pesos para construir un “continente adecuado en la cripta del Capitolio y conservar en él los originales de nuestras Constituciones y las cenizas de un soldado desconocido del ejército libertador de Cuba.” Este crédito no fue ejecutado, pues las obras, por diversos motivos, nunca se iniciaron.

Siete décadas después, en  2017, por iniciativa de la Oficina del Historiador de la Ciudad, se ha construido el segundo de estos sitios en el Capitolio Nacional. En la inauguración, Eusebio Leal Spengler expresó: “Aquí descansa, simbólicamente, el fundamento moral, político e histórico de la nación: los restos mortales de un soldado cubano desconocido, a cuyos esfuerzos y sacrificios sin nombre, se debe el nacimiento de Cuba como República”.

Tumba al mambí desconocido, Capitolio Nacional, La Habana, Cuba

 

Ver aquí la primera parte de esta entrada.

¿Qué y cuánto costó la Asamblea Constituyente de 1940? (1)

Bohemia 19 de mayo de 1940

 

Por Julio César Guanche

Costó mucho, políticamente, lograr su realización.

Hacia fines de los 1930, la celebración de una Constituyente “libre y soberana” enfrentaba varios obstáculos: el artículo 115 de la Ley Constitucional de 1935 (una cláusula rígida de protección constitucional), la necesidad de aprobar la amnistía política para los presos de la lucha antimachadista y de resolver el “problema universitario”, causado por la politización activa de la Universidad en dicha lucha, que llevó a su cierre.

Tras un enorme despliegue de acción colectiva de sectores ideológicamente muy diferentes entre sí, muy interesados en la Constituyente, los tres problemas encontraron soluciones. Primero, fueron  aprobadas (1937) la Ley de Amnistía y la Ley Docente. Luego ganó la exigencia de Constituyente “libre y soberana” contra los límites jurídicos que imponía el entonces vigente artículo 115.

El gran enemigo de la realización de la Asamblea fue la clase oligárquica cubana, que había disfrutado en exclusiva hasta la revolución de 1930-33 del control del país, y conservó poder tras el hecho revolucionario.

Fulgencio Batista, en medio de la campaña reformista que inició en 1936 (tras reprimir a sangre y fuego la revolución del 30 entre 1934 y 1935) apoyó la realización de la Constituyente, aunque su entusiasmo se desdijo cuando no ganó la mayoría en las elecciones para dicha Asamblea.

El Partido Comunista (PC) defendió el cónclave. Consideró el hecho mismo de su realización como una victoria obrera. Esa formación política movilizó a las clases trabajadores a seguir el curso de los debates, y a presionar a los constituyentistas a favor de los intereses de los trabajadores. Entre las varias campañas que el PC promovió a favor de la Constituyente, se encuentra “De la Fábrica al Capitolio”. (Las sesiones eran abiertas, y contaron con un público abigarrado que llenó la sala de sesiones.) La siguiente imagen muestra uno de los carteles de la campaña obrera pro Constituyente.

Revista, CTC, mayo de 1940

 

Después de varios años en que se manejaron diversas fechas —y fueron sucesivamente pospuestas— se celebraron elecciones para la Convención Constituyente  el 15 de noviembre de 1939. El evento comenzó a sesionar el 9 de febrero,  aprobó la Constitución el 5 de julio de 1940, y entró en vigor el 10 de octubre de ese año.

En el documental “¡Viva la República!”, de Pastor Vega (1972), aparece en video sesiones de la Convención. (Minutos 56 y 57).

Un episodio sobre el tema de la “dependencia extranjera” en la historia política cubana.

Por Julio César Guanche

En Cuba, en los 1930 cuando ciertos actores hablaban de contener el “totalitarismo extranjerizante”, estaban hablando del comunismo soviético.

En esa lógica, la acusación de “dependencia extranjera” aludía a la membresía, por parte del Partido comunista cubano, a la Tercera Internacional (Comunista). El PC sería la “quintacolumna” que podía comprometer el “sistema democrático representativo” del país, a favor del “totalitarismo”.

Por ello, en la Convención Constituyente de 1939-1940,  personas como José Manuel Casanova, uno de los líderes del Partido Liberal, pretendieron la ilegalización del PC. Esta propuesta fue derrotada con respuesta mayoritaria de la Convención, que en cambio acusó a esa posición de Casanova, precisamente, de antidemocrática.

El sello postal que reproduzco pertenece a una serie que representó el motivo defendido por Casanova: la amenaza a la República por parte del Comunismo. La alianza del PC con Batista (1938-1944) ha sido leída críticamente con niveles variados de complejidad, y conserva todo su carácter polémico como un “error” del PC en la fecha, pero es más escasa la duda sobre este hecho: el PC fue un destacado actor democrático (con gran compromiso por la justicia social y racial) en dicha Convención.

De la ética a la política. De la razón erótica a la razón inerte, de Antoni Doménech

Antoni Doménech

 

Descargar De la ética a la política. De la razón erótica a la razón inerte, de Antoni Doménech Figueras

“He aquí una original reconstrucción histórico-filosófica de la formación de la racionalidad moderna, a la vez que una crítica, sutil pero devastadora, de la pretensión de “desetizar” el ámbito de la vida política. Sirviéndose de un nutrido repertorio de recursos intelectuales (desde el innovador uso hermenéutico de la teoría matemática de los juegos de estrategia, hasta las técnicas filológicas más tradicionales), Antoni Doménech presenta aquí, críticamente, la evolución de un pensamiento ético-político moderno profundamente enraizado en la cultura cristiana, diseccionando su ruptura con el ethos antiguo en una larga excursión intelectual que combina el rigor de los métodos analíticos con una vasta cultura filosófica clásica. Esta obra puede ser leída como una nueva interpretación del desarrollo de la filosofía práctica «occidental» (con abundantes calas de contraste en el pensamiento moral «oriental», señaladamente en el budismo profundo). Como ha escrito Jesús Mosterín en el prólogo: «este libro reúne unas cualidades de vigor intelectual, originalidad, competencia técnica y densidad conceptual tan evidentes, que no es aventurado augurarle un puesto permanente de la historia de nuestro pensamiento político y de nuestra hermenéutica filosófica”.

La Marsellesa, de Jean Renoir

Ver online La Marsellesa

“La Marsellesa surgió en 1937-38 como un encargo político del Frente Popular, destinado a película-foco de resistencia y de movilización de la memoria histórica de las clases medias y obreras de Francia, frente a la marea creciente del expansionismo fascista nazi. Era Renoir hombre de la izquierda y lo era de forma callada y no gestual o verbalmente radical, pero no tenía condición de hombre de partido, y desde el poder le encargaron (en parte tal vez por eso y como forma de limar las disensiones intestinas frentepopulistas) hurgar en los orígenes del canto nacional francés y recordar el origen revolucionario de una música que entonaban también como propia los fascistas franceses, frente a los que había que marcar las distancias y decirles que esos acordes fueron llevados como una antorcha, a lo largo de la gran caminata desde su ciudad a París, por los soldados de un regimiento de Marsella, compuesto de parias revolucionarios sublevados, contra un rey que era custodiado por otro regimiento, éste compuesto por reaccionarios, atildados y disciplinados mercenarios reclutados en la Suiza alemana, que hablaban en alemán, como la mujer austríaca del rey, por lo que éste era, en palabras esculpidas por Saint-Just, un “bárbaro extranjero”. Y ese impulso “promarsellés y antialemán” alentó, sin mover un sólo grano de la tentación racista o nacionalista, a Jean Renoir a convertir en cine la música, sonora o callada, de la imaginación jacobina. Eso es, en definitiva, LA MARSELLESA“.

Texto: Ángel Fernández-Santos, “La Marsellesa”,
en Jean Renoir, rev. Nosferatu, nº 17-18, marzo 1995.

FICHA TÉCNICA DE LA PELÍCULA

Título: “La Marsellesa” (“La Marseillaise”)
Director: Jean Renoir
Intérpretes: Pierre Renoir, Lise Delamate, Louis Jouvet, Jean Aquistapace, Aimé Clariond, Andrex, Edmond Ardisson…
Año: 1937
Guión: Jean Renoir, con Carl Koch, N. Martel Dreyfus y Mme. Jean-Paul Deyfus (asesores históricos)
Fotografía: Jean-Paul Alphen, Jean Bourgoin, Alain Dovarinov, Jean-Marie Maillols.
Música: Joseph Kosma. Lalande, Gretry, Rameau, Mozart, Bacha, Rouget de Lisle, y Sauveplane.
Duración: 135
País: Francia

Música y democracia ¡agua!

Roberto Fonseca, Foto de Alejandro Ramírez Anderson

Por Julio César Guanche

Al menos tres de los más importantes discos cubanos editados recientemente son recorridos por un enorme diapasón de géneros de la música cubana: ADN, de Alain Pérez, ABUC, de Roberto Fonseca y Cubafonía, de Daymé Arocena.

Cubafonía, en doce canciones, combina once géneros. Abuc conjuga bolero, filin, jazz, mambo, chachachá y contradanza. En ADN se dejan escuchar influencias de décima, tonada, guaracha, son, salsa, flamenco, jazz, rumba, guaguancó y timba. Fonseca dice que “uno toca como piensa”. Daymé exclama que “…nadie (es) más feliz que yo de mi negritud, de mis etnias y de todo lo que viene conmigo”. Alain Pérez piensa que hace lo que hace “sin dejar de mirar hacia adelante, porque somos contemporáneos. Ese es mi background, ese es mi concepto”.

Es música cubana y del mundo, de primerísima calidad global, hechos por jóvenes entre los 20 años y los tempranos 40. Todos nacieron bajo el bloqueo, han vivido el mundo, viven o hacen conciertos en su país; tienen memoria de los muñequitos rusos, pero no de la reforma agraria; y no se tiene noticias de su opinión sobre las reuniones sindicales en Cuba.

No se descubrirá nada diciendo que la música cubana, y Cuba misma, es un resultado de infinitud de mezclas, como lo son, dicho sea de paso, con diferente grado, todas las culturas y todas las naciones. Pero la insistencia de estos discos por la “universalidad concreta”, por la apertura a la diversidad, por la mezcla y la apropiación, y así por la reelaboración crítica de lo propio es algo a destacar en este momento.

Daymé Arocena, foto de Claudio Pélaez Sordo

 

Estos discos se pueden leer como “ponerse en situación”. O más sencillamente: como dar una opinión, y una fuerte opinión.

No se trata de celebraciones apolíticas de las mezclas, que escondan las desigualdades. Una versión extendida sobre el mestizaje cubano —como hizo con lo indígena el mestizaje “oficial” boliviano, calificado por Jorge Sanjinés de “mito conciliador de la nación”— también ha escondido la “negritud” en versiones alegres del ajíaco, y ha sido empleado para desactivar demandas fuertes en nombre de una versión dominante de “lo cubano”.

No obstante, hay otras maneras de valorizar el mestizaje. Gruzinski lo ha escrito con estas palabras: “los mestizajes no son nunca una panacea: expresan combates que nunca tienen ganador y que siempre vuelven a empezar. Pero otorgan el privilegio de pertenecer a varios mundos en una sola vida…”

Bolívar Echeverría, desde lo más destacado del marxismo mundial de la segunda mitad del XX, ha reconocido el mestizaje como clave de la construcción de lo moderno: “lo moderno de una sociedad se expresa justamente por su capacidad de abrirse hacia otras entidades sociales y romper, por lo menos parcialmente, con las barreras que las sociedades premodernas construyen alrededor de ellas para cuidar una supuesta pureza cultural.”

Alain Pérez, foto de Tony Hernández y Ramsés Batista

 

La polifonía de estos discos no es nueva en la música cubana, ni tampoco lo es la demanda de diversidad que expresan. Pero en esta hora global que vive cierres extremadamente peligrosos (racistas, xenófobos y oligárquicos), y en esta hora nacional empeñada en cierta política de “conmigo o contra mí”, esta música cubana dice que no hay que tener miedo a las mezclas, que estas son más poderosas cuando se está abierto al mundo, se reconocen diferencias y se las procesa sin pacificarlas ni renunciar a los conflictos.

Esta música no solo ofrece sonidos de fondo a demandas cubanas de hoy, sino formulan desde su propio cuerpo su particular demanda de inclusión y de participación en la construcción crítica de lo propio, esto es, también, de un nuevo y ampliado espacio político cubano que reclama alto y fuerte: ¡Agua!