“Nosotros no hacíamos prisioneros alemanes. No podíamos hacer prisioneros. Los alemanes eran valientes. Tú los formabas para fusilarlos y ni pestañaban cuando le tirabas.”

Entrevista a Servando Montó González, integrante de la 82 División Aerotransportada que desembarcó en las playas de Normandía en 1944 en la lucha contra el nazismo.

 

 Por Harold Bertot Triana y Adalberto Hernández Santos                                                                                          

  En junio de 1944 los aliados finalmente abren el llamado “segundo frente” en Europa en la lucha contra la Alemania hitleriana. Para esa fecha los soldados soviéticos avanzaban victoriosos por las tierras de Polonia en dirección a Alemania. El plan de la operación –conocida como Operación Overlord- incluía el asalto de la costa francesa por la zona de Normandía. Los británicos, a la izquierda de los norteamericanos, tendrían la misión de capturar cuanto antes los llanos que se extendían al sur de la ciudad de Caen. A la derecha de esta ciudad, los norteamericanos avanzarían en dirección sur desde la playa de Omaha y, un poco más a la derecha, el Cuerpo de División del General J.Lawton Collins, después de poner pie en la playa de Utah, tendría como principal objetivo la captura de Cherburgo.

Este plan de Operaciones tenía un momento importante en la toma de la referida ciudad de Cherburgo. Era opinión de Dwight D. Eisenhower, entonces Jefe Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas, y de como otros jefes militares aliados, que sin tomar Cherburgo el enemigo podía aprovechar la ocasión de contener a las fuerzas aliadas en una estrecha playa hasta el punto de frustrar los planes de desembarco. Un éxito rápido y absoluto en la playa de Utah, en la costa oriental de la península de Cotentin, era a juicio de Einsenhower, requisito previo para el desenlace victorioso de toda la campaña. Sin embargo, “la única playa disponible en la península de Cotentin era de menguadas proporciones. Por detrás había una extensa charca, con escabrosos estriberones que conducían desde las playas al interior. Si en el otro extremo de aquellos pasos nos esperaba el enemigo, nuestras tropas se verían cazadas en una trampa y trituradas al fin por fuego artillero o de otra especie, al que apenas podrían responder.”[1]

Para evitarlo, se pensaba lanzar dos divisiones norteamericanas de paracaidistas por detrás de la playa con la misión primordial de apoderarse de las salidas de las indispensables calzadas y sostenerse allí. Pero, como recordó el propio Eisenhower “(e)l terreno era poco para acciones de aterrizaje. Los setos vivos eran grandes, resistentes y numerosos. Los vulnerables aviones y planeadores de transporte tendrían entonces que cruzar por trechos de costa densamente salpicados de artillería antiaérea; además, había en la región unidades de tropas móviles enemigas que al fuego contra los aparatos agregarían un rápido ataque contra nuestros paracaidistas y las tropas de los planeadores antes de que pudieran organizarse para la lucha.”[2]

Por tal motivo, el Mariscal de la Aviación Leigh-Mallory, Comandante Jefe del Aire de las fuerzas aliadas, sostuvo hasta el último momento que aquella empresa resultaría en un inútil sacrifico de dos magníficas divisiones. Ello generó un gran estado de ansiedad en la Jefatura Suprema de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas, incluso hasta horas antes de emprender la operación. Cuenta Eisenhower que fueron momentos dramáticos de examen: “Fui solo a mi tienda y me senté a reflexionar. Repasé una y otra vez cada paso (…)Me daba cuanta, desde luego, de que, desoyendo de intento el parecer de mi consejero técnico sobre el particular, si sus pronósticos llegaran a confirmarse, llevaría conmigo a la tumba un cargo insoportable de conciencia que me acusaría del estúpido y ciego sacrifico de miles de hombres en la flor de su vida. Y por encima de toda responsabilidad personal estaba aún la posibilidad de que, si no se equivocaba, el efecto del desastre no sería únicamente local, ya que se extendería a todo el frente de batalla.”[3]

Pero, finalmente, se consideró que renunciar a dicha operación suponía reducir las “perspectivas de éxito en los demás puntos, haciendo imposible la permanencia ulterior en ellos.”[4] La 101 y la 82 divisiones aerotransportadas, tendría la misión de capturar varias áreas al oste de la zona de desembarco, como las poblaciones de Sainte-Mére-Eglise y el puente de La Fiere, para cubrir el flanco del desembarco. De ello dependía en mucho el futuro del éxito de la operación emprendida, y del esfuerzo común en la lucha por destruir al fascismo alemán en el oste de Europa.

Servando Montó González, recientemente falleció en diciembre de 2018, y quien residía en el municipio habanero de Boyeros, fue uno de los hombres que formó parte de la 82 División Aerotransportada en el desembarco de 1944. Participó directamente en aquella empresa que tantas dudas generó por el alto riesgo para la vida de los soldados involucrados. En el momento de la entrevista Servando contaba con 91 años y resultaba increíble conocer a uno de los protagonistas activos de aquellos dramáticos y decisivos momentos para la humanidad. Escucharlo, como se comprenderá, fue hurgar hasta en los más finos detalles que se escapan, a veces, en la narrativa de estos grandes eventos. Pero hay mucho más en su historia, porque al lado del recuento de las desgracias de la guerra contra la Alemania nazi y de la proeza de aquellas divisiones aerotransportada, se encuentra también la historia de un miembro del Movimiento 26 de julio, sometido a las torturas del dictador cubano Fulgencio Batista, y que alcanzaría el grado de Capitán de las Fuerzas Aéreas con el triunfo revolucionario cubano de 1959. Sobre esta parte de su vida, toda una odisea, también quisimos conversar, pues muestra una parte de la historia que corrieron algunos de aquellas figuras –muchas veces invisibilizadas- con un papel decisivo en la realización de aquellas grandes empresas que trazan otros hombres. Seguir leyendo ““Nosotros no hacíamos prisioneros alemanes. No podíamos hacer prisioneros. Los alemanes eran valientes. Tú los formabas para fusilarlos y ni pestañaban cuando le tirabas.””

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“Comprendí su vida, sus frustraciones, su enajenación, su carácter de declassé”, entrevista a Fernando Cañizares Abeledo sobre Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro.

A la izquierda, el profesor Fernando Cañizares Abeledo, a su lado, el autor de la entrevista, el tambnien profesor Harold Bertot.

 

Por Harold Bertot Triana

Por disímiles factores, nuestra historia jurídica se desconoce en varios puntos. Estas oquedades a veces se transfiguraron en rechazos a revivir o desconocer símbolos, monumentos, construcciones o a hombres y personalidades, presentes solo en las remembranzas de sus más íntimos o conocidos, sin que su vida se conecte al curso de los acontecimientos culturales e históricos. Este desconocimiento hace precisamente que, entre gambetas y caños, aparezca en el todo general de nuestra cultura jurídica, de nuestras verdaderas tradiciones, identidades y sentido de la vida, un proceso ahistórico e hipostasiado.

La rigidez en la mirada de los procesos históricos, demarcar y considerar ramplonamente sobre ella a personajes buenos y malos, convenientes y no convenientes, redescubrir a unos y olvidar a otros, por toscos referentes ideológicos e intereses de usurero, hace la historia de nuestros pueblos lamentable, mitológica y abstracta. Y lo más peligroso aún, es que se cierne sobre el horizonte de nuestras esperanzas la sanción de este veneno con efectos vinculantes.

En nuestro entorno jurídico académico poco se conoce de la vida y obra de eximios juristas del período prerrevolucionario como José Antonio Lanuza, José Antolín del Cueto, Antonio Sánchez de Bustamante y Sirvén, José Guerra López, entre otros.

Es cierto que algunos defendieron causas no legítimas para los procesos actuales, y que otros son anónimos en dignas posturas sin alguna trascendencia importante en el curso de los procesos históricos, pero no se debe olvidar que incluso entre notorias abyecciones, viles amagos, y los de a poco, la historia se compone de varias piezas y se refunda en un concierto de voluntades individuales.

Las tribulaciones, los heroísmos, las traiciones, la mano amiga, el troglodita, no hacen otro favor que mostrarnos la obra del hombre, de aquel que flaquea, del que está a medio camino y del que bate alas hacia lo más alto.

La historia del hombre se cuenta de restas y de sumas, y no solo se mira de costado. Hubo en estos hombres de leyes de un tiempo anterior al triunfo revolucionario una historia común: todos sostienen en sus voces y en sus obras, un hilo conductor de la cultura jurídica de Cuba, de sus construcciones y superaciones. Una historia viva de nuestra institucionalidad, de nuestra cosmovisión pedagógica, de nuestras tendencias filosóficas y teóricas, de nuestro pasado, de nuestro derredor cultural e identitario.  

Entre todos ellos se encuentra el doctor Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro, antiguo profesor de Introducción al Estudio del Derecho y de Filosofía del Derecho en la antigua Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana. Seguir leyendo ““Comprendí su vida, sus frustraciones, su enajenación, su carácter de declassé”, entrevista a Fernando Cañizares Abeledo sobre Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro.”

Los mártires de Chicago, por José Martí

Por José Martí

Un fragmento:

“Ya, en danza horrible, murieron dando vueltas en el aire, embutidos en sayones blancos.
Ya, sin que haya más fuego en las estufas, ni mas pan en las despensas, ni más justicia en el reparto social, ni más salvaguardia contra el hambre de los útiles, ni más luz y esperanza para los tugurioa, ni mas bálsamo para todo lo que hierve y padece, pusieron en un ataúd de nogal los pedazos mal juntos del que, creyendo dar sublime ejemplo de amor a los hombres aventó su vida, con el arma que creyó revelada para redimirlos.

“Esta república, por el culto desmedido a la riqueza, ha caído, sin ninguna de las trabas de la tradición, en la desigualdad, injusticia y violencia de los países monárquicos.

“Como gotas de sangre que se lleva la mar eran en los Estados Unidos las teorías revolucionarias del obrero europeo, mientras con ancha tierra y vida republicana, ganaba aquf el recién llegado el pan, y en su casa propia ponía de lado una parte para la vejes.
Pero vinieron luego la guerra corruptora, el hábito de autoridad y dominio que es su dejo amargo, el crédito que estimuló la creación de fortunas colosales y la inmigración desordenada, y la holganza de los desocupados de la guerra, dispuestos siempre, por sostener su bienestar y por la afición fatal del que ha olido sangre, a servir los intereses impuros que nacen de ella.
De una apacible aldea pasmosa se convirtió la república en una monarquía disimulada.”

Descargar el texto completo aquí

Reyita, sencillamente (pdf)

María de los Reyes Castillo, familiarmente conocida como “Reyita”.

Con permiso de su autora, Daysi Rubiera, La Cosa pone aquí en libre descarga “Reyita, sencillamente”.

(Agradecido a Sandra Alvarez Ramírez)

Descargar Reyita, sencillamente, (Testimonio de una negra cubana nonagenaria), de Daysi Rubiera

El texto que sigue es una presentación del libro, por su propia autora.

“Reyita, sencillamente”
Por Daysi Rubiera

Desde hace varios años, cuando me di cuenta de que en la invisibilidad de las mujeres, la de las negras era total y atravesaba casi todas las áreas de las Ciencias Sociales y la cultura, me tracé un proyecto muy personal para ir llenando ese vacío. Sabía que tenía que librar una fuerte batalla contra el silencio. Batalla que fuera de los archivos y bibliotecas  la podía ganar a partir de la narración de las propias mujeres. De ahí, mi utilización del género testimonio.

De aquel proyecto nació Reyita, sencillamente. Un libro que devino clásico de la literatura oral cubana, porque da voz propia a una mujer negra. Convierte la voz negada y subalterna en una voz pública. Hace visible aspectos de una vida; en ocasiones, para resaltar experiencias que las clases hegemónicas han tratado de ignorar o esconder, en especial, las brechas entre las clases sociales, la marginalidad, la discriminación, la violencia o, en otras, para  denunciar. Todo lo cual lo incorpora a la literatura histórica, desde una perspectiva femenina, negra y familiar. Es, “el otro lado de lo que ser cubano[a] significa”[1]. Seguir leyendo “Reyita, sencillamente (pdf)”

El trajecito rosa, de Nara Mansur Cao

 

Foto: Cirenaica Moreira

Sobre “El trajecito rosa” de Nara Mansur Cao

Por Ana Arzoumanian

“Voy a dejarme la ropa puesta, quiero que todos vean lo que han hecho”, dijo ella.

Podría haber sido ella.

Podría ser aquella que se ajusta a la mancha de su traje arañando una frase, susurrando: la sangre de la muerte no se puede negociar.

Podría ser, si no fuese que cada una de nosotras hemos tenido un trajecito manchado, una mancha por estridente, por inoportuna, por indigesta. Y por inadmisible, la hemos ocultado. Cada una de nosotras, caminando a tropezones, nos hemos cambiado el trajecito. Engullidas y desmenuzadas, para acabar con nuestros ciclos, desechadas luego de un proceso de neutralización y consumo; hemos portado todas el emblema de un asesinato.

Un archivo nacional testimonia el estallido de la descarga sobre la tela, un impacto mudo que no penetra, no horada; mancha. Una madre guarda el traje que guarda la nación en una sala sin ventanas y a temperatura constante.

Era 1963, la televisión era en blanco y negro. El primer católico presidiendo ese estado, la escena, la impresión del rostro, la Verónica. La imagen verdadera, la reliquia. El color.

“Esa boca dada vuelta” “esa rosa dada vuelta dentro mío”, escribe Nara Mansur Cao a la vista de todos, porque quiere que todos vean lo que se ha hecho. La Habana y sus tiendas, los uniformes, los cupones y los zafaris de color grisáseo. El sábado negro, los trece días y la Isla, la Isla.

En casi todo mito fundacional la Nación es una mujer, una matrona o una guerrera de una cierta desnudez que un escudo o una espada apenas vela. Seguir leyendo “El trajecito rosa, de Nara Mansur Cao”

¿Deliberar es participar? A propósito de la consulta constitucional

 

La Habana, Cuba. Foto: pxhere.com

La Habana, Cuba. Foto: pxhere.com

 

Por Julio César Guanche

Unas 9 millones de personas, casi un millón más que el padrón electoral nacional, asistieron a los debates del Anteproyecto de Constitución cubana.

Es una cifra muy alta, que habla de la respuesta social que generó el proceso y de su consideración oficial como mecanismo de legitimación del nuevo texto. Su recorrido mostró niveles de articulación social –por ejemplo, en torno al antiguo artículo 68– y de reflexión intelectual sobre contenidos constitucionales que resultan, ambos, inéditos en el país.

El ejercicio ha sido calificado por la prensa estatal como “único en el mundo”. Las palabras “consulta” y “deliberación” se han empleado para celebrar la experiencia. Estos conceptos sirven, en efecto, para apreciar las ventajas y los problemas del proceso de consulta.

La deliberación: provechos y contrariedades

La deliberación posee valores propios, no dependientes de la mejor o peor cualidad de las decisiones tomadas en su nombre. Puede contribuir al respeto del pluralismo moral, fomentar responsabilidad cívica, crear vínculos entre la consulta y la decisión, procesar diferencias de modo informado, transformar el consenso en acuerdo o desacuerdo razonable, y subrayar la igual capacidad de los ciudadanos para juzgar sobre sus propios problemas.

No obstante, los modelos deliberativos de democracia también suscitan críticas. Es imposible un diálogo entre iguales cuando los participantes son estructuralmente desiguales. El foco de la deliberación en el “bien común” puede tender a una idea homogénea de armonía y reducir la política a una conversación orientada a la gobernabilidad, pero no a la libertad política ni a la transformación social. Puede esconder el conflicto dentro de la “conversación” y camuflar la lucha por conservar poder. Seguir leyendo “¿Deliberar es participar? A propósito de la consulta constitucional”

Roberto Fonseca: “Respeto a todo aquel que lucha por crear”. Un solo de música cubana con el pianista y director de Temperamento.

 

 

Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Por Julio César Guanche

El panorama de la música cubana está muy interesante. Hay mucha gente, sobre todo jóvenes, haciendo cosas buenas y arriesgadas. El país se ha abierto mucho a la información. Y lo ha hecho desde fuera hacia adentro, pero también desde Cuba hacia el mundo.

Estamos en una época de muchas necesidades, sobre todo económicas, y algunos quieren llegar al mercado, dar el golpe de efecto, el paletazo y pegarse. Así adquieren otro nivel de entrada económica. En ello, hay gente que no se preocupa tanto por la propuesta artística como por los números –los views, los likes.

Hay un grupo pendiente de ese tipo de dinámica, pero hay otro grupo interesado en utilizar esas herramientas de Internet para mostrar los valores que tiene nuestra música y nuestra cultura. Si me preguntas a mí, a Roberto Fonseca, estoy convencido de que este último es el camino.

 

Fotos: Alejandro Ramírez y Otmaro Rodríguez
Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

El cliché de lo cubano

La cultura cubana es muy rica y respetada en el mundo. No hay cosa que me moleste más que estando fuera me digan: “¿Cuba? Qué rico, eso es mujeres, tabaco y ron”. Pues mira, yo no tomo ron. Alguien en broma siempre me dice “ah, entonces, tú no eres cubano”.

Alguna gente nos trata como “bárbaros”, porque existe un mercado interesado en mostrar solo las posiciones contrarias a lo que pasó en Cuba después de 1959. Muchas veces ese mercado hace cosas burdas. No estoy hablando sobre si es mala música. Estoy hablando del interés al que responde.

Por ir en otra dirección, estoy muy implicado en los festivales cubanos de jazz. Soy el Director Musical del Jazz Plaza y el presidente del Festival de Jazz de Santiago de Cuba. Mi interés no es solo que el público escuche a los artistas globales invitados sino que ellos escuchen a los cubanos y vean todo lo que se produce aquí en géneros y estilos.

No es solo mi empeño. Chucho Valdés es el máximo exponente que tenemos del jazz latino. Él tuvo todas las herramientas, las puso en el mercado y fue decisivo para poner a Cuba en el lugar en el que estamos. Tenemos a Chano Pozo y a Dizzy Gillespie en la creación del jazz latino, pero Chucho lo llevó al nivel de decir “yo soy cubano y en Cuba pasan todas estas cosas, tenemos este jazz, y esta historia musical”. Seguir leyendo “Roberto Fonseca: “Respeto a todo aquel que lucha por crear”. Un solo de música cubana con el pianista y director de Temperamento.”

La libertad de creación, la nueva Constitución y el 349

Foto: Raúl Cañibano

Por Julio César Guanche

Sobre el tema, ver este texto de David Mateo. En La Cosa, ver también el de Anamely Ramos, y de Enrique (Kiki) Álvarez.

Una relación problemática

El Anteproyecto constitucional propone dos contenidos a la vez: la libertad de creación artística y el respeto de esa creación a los valores de la “sociedad socialista cubana”.

La formulación contiene un cambio importante respecto al artículo 39 ch) de la vigente Ley de leyes, que establece: “es libre la creación artística siempre que su contenido no sea contrario a la Revolución. Las formas de expresión en el arte son libres”.

El Anteproyecto cambia la regulación, pero mantiene una cuestión preocupante: la creación artística supone aprobación por la moral socialista. Para empezar, no considera que la relación entre arte y moral siempre es conflictiva, y muchas veces dicotómica. Seguir leyendo “La libertad de creación, la nueva Constitución y el 349”

¿Por qué fallan las resoluciones ministeriales?

Foto: Ernesto Fernández

Por Ricardo J. Machado

¨En todos los últimos cambios impera el pragmatismo y la falta de análisis científico¨

Ernesto Guevara , Crítica de la Economía Política. (Impresiones durante una de sus primeras visitas a la antigua URRS principios de los 60)

 Cuando comienzo estas notas, estalla otra situación crítica: la del pan por falta de harina y huevo. Hija (al igual que las tres que mencionamos en este texto) de la imprevisión, la falta de análisis de profundidad y de proactividad. Decisiones tomadas –o dejadas de tomar – mucho antes de la asunción del cargo del nuevo presidente, que ahora debe afrontar con urgencia la tarea del cambio en el proceso de decisiones del aparato estatal a fin de frenar cuanto antes esta cadena de desaciertos. Seguir leyendo “¿Por qué fallan las resoluciones ministeriales?”

La mirada de Sebastián Miquel. Un fotógrafo argentino en Cuba

Foto: Sebastian Miquel

 

Por Julio César Guanche

I.

Henri Cartier-Bresson estuvo dos veces en Cuba, primero en 1934 y luego en 1963. Para la primera vez,era un joven de 26 años, Cuba recién comenzaba el escabroso camino de una posrevolución, tras la cadena de acciones colectivas que tuvieron lugar entre 1930 y 1933. En la segunda ocasión, el francés era ya un fotógrafo reconocido a escala global. Registró cómo la épica de la Revolución triunfante en 1959 tomaba cauce en la vida cotidiana.

La imagen del joven rebelde con fusil fue el más poderoso símbolo de la revolución del 59. Las armas estaban en todas partes. Burt Glinn las registró cumplidamente. Su presencia constante traía incómodo a Cartier-Bresson por una razón mundana: el riesgo de un disparo accidental.

Sin embargo, la narrativa del fusil apuntaló un problema más profundo. Ponía en primer plano el Ejército Rebelde, un ejército popular, al tiempo que dejaba fuera de foco la lucha del pueblo cubano a través de múltiples repertorios (militares, culturales, cívicos, gremiales, sindicales, etc.) para conseguir la victoria de 1959.

El mismo pueblo que había hecho la revolución del 59 fue fotografiado por Cartier-Bresson en el entierro de Benny Moré, el más grande músico popular de la historia de Cuba. Esas fotos no son tan conocidas como las de los “fusiles”, y rara vez se les pone en relación. Seguir leyendo “La mirada de Sebastián Miquel. Un fotógrafo argentino en Cuba”