Recordando a Tato Quiñones, el ekobio de mi infancia, el gran activista social por cuenta propia en La Habana

Por Mario Castillo Santana ∕ Marcelo “Liberato” Salinas

No sé si por desgracia o por suerte he dejado de tener presencia en el ciberespacio, pero en estos días en que la figura de Tato Quiñones y su significación en la cultura de nuestro país ha adquirido una dimensión inesperada, quiero aportar una arista hoy en proceso de olvido sobre Tato, que creo fundamental para aquellos que nos estamos planteando una práctica de comunistas por cuenta propia, lejos de los sectarismos ideológicos que asolaron nuestro país en el pasado reciente y de los nuevos sectarismos raciales y de género que van tomando cuerpo en la Cuba que se está reconfigurando ante nuestros ojos.
Tengo el gusto y el honor de haber servido de prologuista para las dos últimas obras maestras de libros que nos dejó Tato, por solicitud expresa de él y por la hermandad que nos unió por muchos años. El fue amigo y ekobio de mis tios-abuelos, pero muy especialmente de Lorenzo Rodríguez La Guardia, Papalote, Muñanga Efò y obrero portuario, operador de grúas de la rada habanera.
Durante más de dos años de mi infancia Tato fue asiduo visitante a mi casa, como dignatario de su potencia abakuá, encargado de hacer realidad la ayuda material y fraternal a los ancianos ekobios, como ya no ocurre en muchas potencias abakuàs actuales.
Fui testigo de la firme y devocional amistad de Tato a mi tío-abuelo. Nunca olvido la elegancia de su presencia en esas visitas, la gentileza con mi familia, el trato tierno, pero firme y sin paternalismos con un individuo como mi tío Lorenzo que había sido un adalid de pertenencia e hidalguía abakuá, pero que en los momentos de las visitas de Tato y otros ekobios, ya era un anciano que había perdido la razón y se comportaba como un niño desorientado, necesitado de la guía de su hermana, mi abuela, Yolanda Rodríguez, a quien único reconocía. Tras la muerte de mi tío, dejè de verlo exactamente por 20 años.
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La Gran Guerra Patria a través de Gueorgui Zhukov, un héroe repetido

Gueorgui Zhukov

Por Harold Bertot Triana

En momentos en que se celebraba en Rusia el 50 aniversario de la victoria soviética sobre el nazismo alemán, se reportó que el escritor ruso y premio Nobel de Literatura, Alexandr Solzhenitsin, aquel que trascendería a la fama -entre otras cosas- por su novela “Archipiélago Gulag”, publicaría en la revista Novi Mir un “destructivo relato literario” de la figura del mariscal Georgui Zhúkov.[1]

Al menos en español se ha conocido el relato En el Filo (recogido en el libro Ego, seguido de En el filo[2]), que toma como base las memorias de Zhukov, así como su presunta participación en sofocar la Rebelión de Tambov en los años 1920-1921. La destrucción del personaje heroico tiene como hilo conductor su poco cuidado por la vida de los otros.

Que el polémico escritor escogiera a esta figura en esos precisos momentos no era ingenuo: como también se explica, la figura de Zhukov resultaba para este tiempo “más cómoda que la de Stalin” y por ello habían “convertido al mariscal en el principal héroe de este aniversario”, además de que el telón de fondo para ese entonces era la guerra de Chechenia, en los que el relato de Solzhenitsin (junto a otro que reseña), adquirían “nuevas dimensiones y propician una reflexión sobre los métodos que los dirigentes rusos han empleado a lo largo de la historia.”[3]

Las conveniencias en los juicios históricos, o el decir convencido de un solo costado de un todo más complejo, han formado siempre parte de un desarrollo contextual conflictivo, en que las imágenes y las palabras se acompañan en ocasiones transidas por las limitaciones que son inherentes al acto de analizar y narrar la historia desde las frustaciones personales o desde los intereses a proteger o desde posiciones sociales o visiones culturales que han sido absorbidos o anulados para el cambio o la renovación por una fuerza social más potente. Que en distintos momentos de su vida el mariscal soviético haya participado en la represión de aquellos campesinos en Tambov, que haya sido parte de una maquinaria estatal que arrinconó los músculos y la espiritualidad hasta la parálisis, que haya arriesgado en batallas decisivas la vida de miles de sus compatriotas  -por las que fue venerado luego-, puede decirnos mucho, pero estoy convencido que no todo.

No es posible rastrear los grandes acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial en suelo ruso, las grandes hazañas que llevaron a la derrota del fascismo y permitieron que al menos no fuera ese horror alemán el que plantara el futuro de la humanidad, sin establecer un paralelismo entre esos acontecimientos y la vida del gran mariscal de campo, y cuatro veces Héroe de la Unión Soviética. “Por su especial situación de varios años en el Ejército ruso, -escribiría Eisenhower en su libro Cruzadas en Europahabía tenido más experiencia como mando responsable en grandes batallas que ningún otro caudillo de nuestra época.” Seguir leyendo “La Gran Guerra Patria a través de Gueorgui Zhukov, un héroe repetido”

¡Gracias, Argentina! En torno al centenario de la muerte de Claudio Brindis de Salas

Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido

 

Por Loreto Raúl Ramos Cárdenas

La proclamación por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas del año 2011 como “Año Internacional de los Afrodescendientes” deviene ocasión propicia para evocar la memoria de una de las más excelsas personalidades negras nacida en Cuba, justamente en el centenario de su desaparición física. [1]

Tal es el caso del genial violinista Claudio José Domingo Brindis de Salas y Garrido, quien llegara al mundo un 4 de agosto de 1852 en una humilde casa de la habanera calle Águila – hoy marcada con el número 822 – y que paseara su nombre y su arte por el mundo, en una época donde los prejuicios raciales derivados de casi cuatro siglos de esclavitud, se alzaban como poderosos valladares que impedían la realización plena de los hombres de piel oscura en cualquier manifestación del quehacer humano.

El hecho de haber podido escalar a lo más alto en la ejecución del más pequeño de los instrumentos de cuerdas y dejado huellas de su indiscutible maestría en los diferentes escenarios musicales de Europa y América que le vieron triunfar en las últimas tres décadas del siglo XIX, merecen justa conmemoración en nuestros días, como acción que ayude a romper el anonimato e invisibilidad que aún envuelve a su figura entre los cubanos de hoy. Seguir leyendo “¡Gracias, Argentina! En torno al centenario de la muerte de Claudio Brindis de Salas”

Du Bois y Cuba: Conexiones históricas en el Sur Global

W.E.B. Du Bois

Por Jorge Daniel Vásquez

El propósito de esta intervención es presentar lo que considero algunas bases para el análisis del pensamiento del intelectual del afroamericano W.E.B. Du Bois (1868-1963) dentro de una sociología histórica del Sur Global, a partir de su conexión con el debate sobre el lugar de la raza en la construcción de proyectos de modernidad.

El enfoque en Cuba no es neutral dado que jugó un rol especial no sólo por sus múltiples conexiones con el socialismo en Europa y Estados Unidos, sino por el lugar de la lucha anti-racista en la construcción del republicanismo en el Caribe. En el estudio de la relación Du Bois-Cuba identifico dos espacios. El primero tiene como material de análisis la correspondencia que Du Bois mantuvo con intelectuales cubanos entre 1931 y 1956 a fin de recrear las conexiones de Du Bois con América Latina. El segundo consiste en el establecimiento de los puntos de mutuo fortalecimiento, así como la diferencia contextualizada, del lugar del anti-racismo en la crítica a los proyectos nacionales en Estados Unidos y Cuba, representados en Du Bois y en intelectuales cubanos como Gustavo Urrutia, Alberto Arredondo y Fernando Ortiz.

Gustavo Urrutia mantuvo la columna de opinión “Ideales de una raza” en el influyente periódico “Diario de La Marina” y cubrió (entre 1928 y 1931) tópicos que invitaban al análisis del racismo, el colonialismo y la desigualdad en Cuba (Fernández Robaina, 1992).

La conexión entre Urrutia y Du Bois se dio inicialmente por la publicación de varios escritos de Urrutia en la revista “The Crisis” (dirigida por Du Bois desde 1910). El contacto de Urrutia con “The Crisis” tuvo lugar debido a las publicaciones que Langston Hughes y William Pickes le invitaran a hacer para la revista de la cual Du Bois era editor. Un encuentro significativo se dio por la publicación de la respuesta de Urrutia a la situación descrita por la educadora y activista por los derechos civiles, Mary McLeod Bethune en Diciembre de 1930 en la misma revista (Vol. 17, No. 12). La carta abierta de Bethune (fundadora, y entonces ex-presidenta de la National Association of Colored Women) dirigida a Urrutia, describía la discriminación racial sufrida ante las autoridades portuarias en su arribo a Cuba. Bethune vio negada su entrada al país y sólo fue admitida después de contactar la embajada americana. Seguir leyendo “Du Bois y Cuba: Conexiones históricas en el Sur Global”

Sobre el gorro frigio, republicanismo e independencia nacional

 

Por Rafael Acosta de Arriba

Entrevista con Julio César Guanche

 

Carmelo González. Una versión cubana de la libertad guiando al pueblo, de Delacroix.

 

El tema de la República y los republicanismos ocupa buena parte de la obra intelectual más reciente de Julio César Guanche. Probablemente él sea un de los principales especialistas en el panorama de nuestras ciencias sociales. Obra intelectual que ya cuenta con algunos títulos imprescindibles para el estudio de nuestra historia: La imaginación contra la norma. Ocho enfoques sobre la República de 1902 (2004), El continente de lo posible. Un examen de la condición revolucionaria (2004), La verdad no se ensaya. Cuba, el socialismo y la democracia (2012) y La libertad como destino. Valores, proyectos y tradición en el siglo XX cubano (2012), entre otros libros, algunos de ellos premiados, que constituyen un corpus de pensamiento de lo más sólido y más riguroso que han prodigado las ciencias sociales del país en los últimos años, con el fin de pensar críticamente nuestra historia. El estudio de la tradición republicana de Cuba es un tema que recorre transversalmente todos esos libros.

Guanche lo ha estudiado profusamente desde una gran variedad y pluralidad cultural de sus fuentes y referentes. En ese empeño, ha barrido un vasto espectro de autores que, situados en diferentes posturas académicas y políticas, han meditado sobre la república y los republicanismos, desde los clásicos griegos hasta los pensadores más recientes. Solo después de haber examinado conceptos y autores claves en el ámbito universal es que nuestro autor incursionó en el caso cubano, y ya en situación, ha hendido el bisturí en los antecedentes y surgimiento de las ideas republicanas en Cuba hasta llegar a considerar la gestación de una tradición.

Creo que es una investigación fascinante y muy valiosa, sobre todo en la coyuntura histórica que atraviesa el país, la que desarrolla este joven investigador y para el cual he preparado un grupo de preguntas acerca de esas indagaciones historiográficas.


¿Cómo se ha pensado y se está pensando la tradición republicana en el mundo actual?

Hay al menos tres dimensiones involucradas en esta pregunta. La primera son los programas políticos republicanos. La segunda es la conciencia histórica –el conocimiento y la memoria–acerca de la naturaleza de tales programas, o su olvido o dilución de su contenido en otras categorías –como “forma de gobierno”, “liberalismo” o “socialismo”–. La tercera es la esfera de los estudios especializados sobre el tema.

La existencia de la primera de esas dimensiones –los programas republicanos–, si se escucha a las fuentes directas, se debería tomar como un hecho. La revolución francesa, y su ideario republicano, fue el modelo referencial para el XIX.

Esto no significa que fueron “ideas importadas” en otras latitudes. Antes bien, fueron ideas que en muchos casos se co-produjeron en medio de conflictos concretos (por ejemplo, entre las revoluciones de Francia y Haití) y se recrearon según las necesidades, intereses y contextos culturales en que debían funcionar. El cineasta cubano Fernando Pérez, en El ojo del canario, identifica bien el proceso cuando pone a su personaje a decir que la democracia es aquello por lo que se lucha en Guáimaro. Seguir leyendo “Sobre el gorro frigio, republicanismo e independencia nacional”

Nación e integración en los albores del siglo XX cubano: una mirada desde Previsión

José Rosario y Liborio. Previsión.30 de marzo de 1910

 

Por Loreto Raúl Ramos Cárdenas

“El Partido Independiente de Color, hoy prepotente desde Oriente a Occidente, llama a su seno a todos los hombres sin distinción de razas para terminar con la obra redentora del inmortal Martí: la República con todos y para el bien de todos. El PIC nace a la vida pública para hacer Patria, para que los derechos del ciudadano sean libres, para anular la dictadura gubernamental y para que todas las clases sociales tengan su legítima representación en el país”

Julián Valdés Sierra “La República y los cubanos de color”

Previsión, Septiembre 15 de 1908

 

El artículo que a continuación reproducimos se enmarca en el breve pero intenso período de tiempo en que quedó grabado para la historia de Cuba el proyecto político del Partido Independiente de Color (PIC).

Redactado en un lenguaje asequible y a la vez comprometedor, su autor, el Teniente Coronel del Ejército Libertador Julián Valdés Sierra[1] —combatiente de la tropa del Lugarteniente General Antonio Maceo y con posterioridad dirigente de los Independientes de color— asume desde la perspectiva de la ficción y la caricatura la defensa de los hombres de piel oscura, como se conoce, olvidados y sumidos en el anonimato tras el fin de una guerra que dejó como herencia una República distante a la del proyecto esbozado por el genio político de José Martí.

La propuesta de Valdés Sierra, titulada “Una presentación importante”, muestra por primera vez en el periódico Previsión[2] la caricatura del negro José Rosario, personaje ficticio creado por la redacción de este órgano con el propósito de “emparejar” la imagen del cubano, en comparación con la que mostraban otros medios como el Diario de la Marina, El Liberal o El Triunfo, pero en especial La Política Cómica.

Esta publicación semanal de carácter satírico, fundada en 1905, fue la que popularizó el personaje de Liborio como representación del cubano sencillo y pobre que reaccionaba con sarcasmo sui generis a la explotación y arbitrariedades de sus gobernantes.

Como podrá advertir el lector, el intercambio entre Liborio y José Rosario hace referencia entre otros asuntos, a la conspiración del negro liberto José Antonio Aponte[3] en el año 1812 y al proceso judicial conocido como “La Escalera” en el año 1844, eventos que dejaran una impresionante secuela de crímenes contra negros esclavos y libres en toda la isla. Los hechos quedarían grabados en la historia nacional como muestras del más bárbaro racismo que caracterizó el período colonial. Seguir leyendo “Nación e integración en los albores del siglo XX cubano: una mirada desde Previsión”

José Miguel Gómez: ¿la restauración?*

Momento de la inauguración del Monumento a José Miguel Gómez., 1936 (Fragmento de la foto original)

 

Por Arturo Arango

 

Quiero dejar ante todo constancia de mi respeto ante la obra magnífica que está cumpliendo la Oficina del Historiador de la Ciudad, dirigida por Eusebio Leal, en la salvación, más que restauración, de La Habana. Si escribo estas cuartillas sobre la restitución de la estatua de José Miguel Gómez al monumento que corona la calle G, es porque estoy convencido de que ese acto implica ideas que necesitan la prueba del debate.

 

¿Qué significa esa restitución? es la pregunta que me repito desde que ayer (literalmente ayer, 22 de junio de 1999) vi por primera vez en bronce la figura del segundo presidente de la República. Doy por descontado que no se trata de salvar una pieza valiosa de la monumentaria cubana: desde su construcción hasta hoy, esta obra de Giovanni Niccolini no ha merecido más que denuestos, y la estatua añade nada, en sentido alguno, a su desvalorización.

Una ciudad, se sabe, es un cuerpo mutante, y sus transformaciones suelen relacionarse con los avatares de la historia. Seguir leyendo “José Miguel Gómez: ¿la restauración?*”

El Banquete del 12 o las paradojas de la historia… El festejo del triunfo contra el Partido Independiente de Color

Por Loreto Raúl Ramos Cárdenas

 

 “Ningún sitio como este, frente a la estatua de Martí, para honrar al valeroso Ejército Cubano, que fue a Oriente contra una salvaje intentona que pretendió torpemente sustituir, con un símbolo bastardo, la hermosa bandera en cuyo triángulo luce como un resumen de nuestros ideales, la blanca estrella solitaria…” Mario García Kholy, Secretario de Instrucción Pública.

 

En la tarde del 27 de julio de 1912, hace 108 años, tuvo lugar en el Parque Central de la Habana uno de los acontecimientos más bochornosos y tristes de la historia republicana cubana.

Con la presencia de más de tres mil soldados y jefes del Ejército y la Guardia Rural, así como altos dignatarios de la nación y público que merodeaba los alrededores, se celebró y brindó por la “victoria” contra una “salvaje intentona racista”, tal como reflejan las palabras que encabezan este artículo, proferidas por uno de los oradores en el banquete.

Esta jornada era el colofón de una serie de festejos, acaecidos con anterioridad en la ciudad de Santiago de Cuba en homenaje a los represores de la protesta armada del Partido Independiente Color.

Unas jornadas antes —el día 18—  había sido abatido en el cafetal Nueva Escocia, lugar cercano a El Caney, en Santiago de Cuba, el segundo jefe de aquella protesta y antiguo general del Ejército Libertador Pedro Ivonnet, subordinado del Lugarteniente General Antonio Maceo y militar de su entera confianza, con quien realizara la famosa invasión de Oriente a Occidente durante la última etapa del proceso independentista cubano.[1]

De manera que aquella celebración adquiría mayor relevancia, pues con la eliminación del famoso guerrero el Ejército reafirmaba su “eficacia” al constituirse en “salvador de la nacionalidad cubana” junto a la Guardia Rural y los Cuerpos de Voluntarios, constituidos entre la población en apoyo a la represión.

Vale destacar que al frente de esta última fuerza estuvo el Coronel Manuel Piedra Martell, compañero de armas de Ivonnet en la campaña de Pinar del Río durante la pasada guerra. Ahora, en las tristes jornadas del verano de 1912, bajo su jefatura, fueron múltiples las denuncias por asesinatos y excesos de sus voluntarios contra la población negra oriental.

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Así protestaba Evaristo

Hoja de licenciamiento del Ejército Libertador de Evaristo Estenoz (Fragmento de la imagen original)

 

Loreto Raúl Ramos Cárdenas

Una de las tantas decepciones sufridas por el pueblo cubano tras el fin de la guerra de independencia contra el poderío colonial español e inicio de la primera República en 1902, estuvo relacionada con el controvertido “pago de haberes” a los miembros del antiguo Ejército Libertador.

Concebida por el gobierno de entonces bajo el mandato del Presidente Tomás Estrada Palma, mediante la concertación de un empréstito por $35 millones de dólares con la casa bancaria norteamericana Speyer & Co. en el año 1904, esta supuesta “recompensa monetaria” a los aguerridos sobrevivientes de la guerra pasada estuvo plagada de un sinfín de irregularidades y omisiones escandalosas, cuyos pormenores serían objeto de una larga investigación.[1]

El caso que nos ocupa aquí se relaciona con el Capitán de dicho Ejército y posterior figura cimera del Partido Independiente de Color Evaristo Estenoz Corominas. Seguir leyendo “Así protestaba Evaristo”

“Un movimiento y unas ideas que fueron sometidos al más riguroso olvido”

Programa del Partido Independiente de Color. (Fragmento)

 

(Prólogo a Apuntes cronológicos sobre el Partido Independiente de Color)

Por Fernando Martínez Heredia

Estos Apuntes cronológicos sobre el Partido Independiente de Color ponen en nuestras manos un instrumento nuevo y un aporte notable en el largo camino de los estudios sobre las cuestiones de raza y racismo en Cuba.

Un equipo de investigación del Archivo Nacional de Cuba, dirigido por Bárbara Danzie León, nos ofrece el resultado de un prolongado y difícil trabajo de búsquedas y localizaciones pacientes en doce de las colecciones que guarda esa institución que atesora fondos de una importancia crucial para los especialistas, pero es casi desconocida a nivel de la sociedad cubana.

El equipo utilizó también un fondo del Archivo del Instituto de Historia de Cuba. Seleccionó tres publicaciones periódicas de la época estudiada y las trabajó, con la colaboración de tres hemerotecas principales de esta capital. El texto que leerán es el fruto de ese trabajo y de las inferencias, selecciones y comentarios de los investigadores; al mismo tiempo, constituye un buen ejemplo de cómo la tenacidad y la laboriosidad pueden enfrentar y vencer obstáculos e incomprensiones.

El trabajo con fuentes es fundamental en la investigación histórica, pero el análisis y las demás labores intelectuales y de exposición realizadas por el investigador son indispensables para que exista un logro válido. Apuntes cronológicos sobre el Partido Independiente de Color cumple ampliamente ambos requisitos.

Su asunto es la organización política fundada en 1908, el intento de un conjunto de activistas sociales y sus seguidores de utilizar el sistema político y la libertad de expresión de la primera república cubana —la que va del 20 de mayo de 1902 a la Revolución del 30— para llevar adelante su lucha contra el racismo antinegro y por demandas de derechos y mejoras de la situación en que vivían los no blancos.

Aquella organización fue calumniada, perseguida, aislada y finalmente aniquilada por el gigantesco crimen del verano de 1912. Seguir leyendo ““Un movimiento y unas ideas que fueron sometidos al más riguroso olvido””