¿Deliberar es participar? A propósito de la consulta constitucional

 

La Habana, Cuba. Foto: pxhere.com

La Habana, Cuba. Foto: pxhere.com

 

Por Julio César Guanche

Unas 9 millones de personas, casi un millón más que el padrón electoral nacional, asistieron a los debates del Anteproyecto de Constitución cubana.

Es una cifra muy alta, que habla de la respuesta social que generó el proceso y de su consideración oficial como mecanismo de legitimación del nuevo texto. Su recorrido mostró niveles de articulación social –por ejemplo, en torno al antiguo artículo 68– y de reflexión intelectual sobre contenidos constitucionales que resultan, ambos, inéditos en el país.

El ejercicio ha sido calificado por la prensa estatal como “único en el mundo”. Las palabras “consulta” y “deliberación” se han empleado para celebrar la experiencia. Estos conceptos sirven, en efecto, para apreciar las ventajas y los problemas del proceso de consulta.

La deliberación: provechos y contrariedades

La deliberación posee valores propios, no dependientes de la mejor o peor cualidad de las decisiones tomadas en su nombre. Puede contribuir al respeto del pluralismo moral, fomentar responsabilidad cívica, crear vínculos entre la consulta y la decisión, procesar diferencias de modo informado, transformar el consenso en acuerdo o desacuerdo razonable, y subrayar la igual capacidad de los ciudadanos para juzgar sobre sus propios problemas.

No obstante, los modelos deliberativos de democracia también suscitan críticas. Es imposible un diálogo entre iguales cuando los participantes son estructuralmente desiguales. El foco de la deliberación en el “bien común” puede tender a una idea homogénea de armonía y reducir la política a una conversación orientada a la gobernabilidad, pero no a la libertad política ni a la transformación social. Puede esconder el conflicto dentro de la “conversación” y camuflar la lucha por conservar poder. Seguir leyendo “¿Deliberar es participar? A propósito de la consulta constitucional”

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Roberto Fonseca: “Respeto a todo aquel que lucha por crear”. Un solo de música cubana con el pianista y director de Temperamento.

 

 

Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Por Julio César Guanche

El panorama de la música cubana está muy interesante. Hay mucha gente, sobre todo jóvenes, haciendo cosas buenas y arriesgadas. El país se ha abierto mucho a la información. Y lo ha hecho desde fuera hacia adentro, pero también desde Cuba hacia el mundo.

Estamos en una época de muchas necesidades, sobre todo económicas, y algunos quieren llegar al mercado, dar el golpe de efecto, el paletazo y pegarse. Así adquieren otro nivel de entrada económica. En ello, hay gente que no se preocupa tanto por la propuesta artística como por los números –los views, los likes.

Hay un grupo pendiente de ese tipo de dinámica, pero hay otro grupo interesado en utilizar esas herramientas de Internet para mostrar los valores que tiene nuestra música y nuestra cultura. Si me preguntas a mí, a Roberto Fonseca, estoy convencido de que este último es el camino.

 

Fotos: Alejandro Ramírez y Otmaro Rodríguez
Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

El cliché de lo cubano

La cultura cubana es muy rica y respetada en el mundo. No hay cosa que me moleste más que estando fuera me digan: “¿Cuba? Qué rico, eso es mujeres, tabaco y ron”. Pues mira, yo no tomo ron. Alguien en broma siempre me dice “ah, entonces, tú no eres cubano”.

Alguna gente nos trata como “bárbaros”, porque existe un mercado interesado en mostrar solo las posiciones contrarias a lo que pasó en Cuba después de 1959. Muchas veces ese mercado hace cosas burdas. No estoy hablando sobre si es mala música. Estoy hablando del interés al que responde.

Por ir en otra dirección, estoy muy implicado en los festivales cubanos de jazz. Soy el Director Musical del Jazz Plaza y el presidente del Festival de Jazz de Santiago de Cuba. Mi interés no es solo que el público escuche a los artistas globales invitados sino que ellos escuchen a los cubanos y vean todo lo que se produce aquí en géneros y estilos.

No es solo mi empeño. Chucho Valdés es el máximo exponente que tenemos del jazz latino. Él tuvo todas las herramientas, las puso en el mercado y fue decisivo para poner a Cuba en el lugar en el que estamos. Tenemos a Chano Pozo y a Dizzy Gillespie en la creación del jazz latino, pero Chucho lo llevó al nivel de decir “yo soy cubano y en Cuba pasan todas estas cosas, tenemos este jazz, y esta historia musical”. Seguir leyendo “Roberto Fonseca: “Respeto a todo aquel que lucha por crear”. Un solo de música cubana con el pianista y director de Temperamento.”

La libertad de creación, la nueva Constitución y el 349

Foto: Raúl Cañibano

Por Julio César Guanche

Sobre el tema, ver este texto de David Mateo. En La Cosa, ver también el de Anamely Ramos, y de Enrique (Kiki) Álvarez.

Una relación problemática

El Anteproyecto constitucional propone dos contenidos a la vez: la libertad de creación artística y el respeto de esa creación a los valores de la “sociedad socialista cubana”.

La formulación contiene un cambio importante respecto al artículo 39 ch) de la vigente Ley de leyes, que establece: “es libre la creación artística siempre que su contenido no sea contrario a la Revolución. Las formas de expresión en el arte son libres”.

El Anteproyecto cambia la regulación, pero mantiene una cuestión preocupante: la creación artística supone aprobación por la moral socialista. Para empezar, no considera que la relación entre arte y moral siempre es conflictiva, y muchas veces dicotómica. Seguir leyendo “La libertad de creación, la nueva Constitución y el 349”

¿Por qué fallan las resoluciones ministeriales?

Foto: Ernesto Fernández

Por Ricardo J. Machado

¨En todos los últimos cambios impera el pragmatismo y la falta de análisis científico¨

Ernesto Guevara , Crítica de la Economía Política. (Impresiones durante una de sus primeras visitas a la antigua URRS principios de los 60)

 Cuando comienzo estas notas, estalla otra situación crítica: la del pan por falta de harina y huevo. Hija (al igual que las tres que mencionamos en este texto) de la imprevisión, la falta de análisis de profundidad y de proactividad. Decisiones tomadas –o dejadas de tomar – mucho antes de la asunción del cargo del nuevo presidente, que ahora debe afrontar con urgencia la tarea del cambio en el proceso de decisiones del aparato estatal a fin de frenar cuanto antes esta cadena de desaciertos. Seguir leyendo “¿Por qué fallan las resoluciones ministeriales?”

La mirada de Sebastián Miquel. Un fotógrafo argentino en Cuba

Foto: Sebastian Miquel

 

Por Julio César Guanche

I.

Henri Cartier-Bresson estuvo dos veces en Cuba, primero en 1934 y luego en 1963. Para la primera vez,era un joven de 26 años, Cuba recién comenzaba el escabroso camino de una posrevolución, tras la cadena de acciones colectivas que tuvieron lugar entre 1930 y 1933. En la segunda ocasión, el francés era ya un fotógrafo reconocido a escala global. Registró cómo la épica de la Revolución triunfante en 1959 tomaba cauce en la vida cotidiana.

La imagen del joven rebelde con fusil fue el más poderoso símbolo de la revolución del 59. Las armas estaban en todas partes. Burt Glinn las registró cumplidamente. Su presencia constante traía incómodo a Cartier-Bresson por una razón mundana: el riesgo de un disparo accidental.

Sin embargo, la narrativa del fusil apuntaló un problema más profundo. Ponía en primer plano el Ejército Rebelde, un ejército popular, al tiempo que dejaba fuera de foco la lucha del pueblo cubano a través de múltiples repertorios (militares, culturales, cívicos, gremiales, sindicales, etc.) para conseguir la victoria de 1959.

El mismo pueblo que había hecho la revolución del 59 fue fotografiado por Cartier-Bresson en el entierro de Benny Moré, el más grande músico popular de la historia de Cuba. Esas fotos no son tan conocidas como las de los “fusiles”, y rara vez se les pone en relación. Seguir leyendo “La mirada de Sebastián Miquel. Un fotógrafo argentino en Cuba”

No idealizo el diálogo, pero es indispensable

Por Manuel Pérez Paredes

Compañero Rector de la Universidad de las Artes, compañeros, compañeras, amigos, amigas:

Agradezco el reconocimiento que recibo de las autoridades de la Universidad de las Artes, también las palabras de mi amigo Víctor y la presencia de los que han venido a acompañarme esta tarde.

No esperaba alcanzar la condición que hoy se me ha otorgado. Hace poco más de cinco años recibí el Premio Nacional de Cine y con él consideré que alcanzaba la más alta distinción y estímulo a la que podía aspirar como balance de mi trabajo. Pero la vida te da sorpresas, ésta es una. De las que comprometen aún más.

Ojalá la salud, la capacidad intelectual y creativa, más la paciencia, me permitan seguir trabajando unos cuantos años más. Siempre con la ayuda solidaria de amigos y compañeros.

Quiero dejar constancia, dadas las características de la creación cinematográfica, que en un momento como éste recuerdo con mucho afecto a los que, desde sus especialidades creativas y de muy diversas formas, me han ayudado con su colaboración en mi quehacer como cineasta a lo largo de casi medio siglo. Imposible hacer la lista y mencionarlos, no es corta; el tiempo pasa, unos cuantos ya no están y a ellos va mi recuerdo con especial cariño.

Quisiera ahora, brevemente, expresarles algunas ideas que ocupan parte de mis preocupaciones actuales, las que considero inseparables de este momento en el que se entrelaza el reconocimiento que recibo con mi cotidiana vida laboral y ciudadana. Repetiré párrafos, con algunos ajustes, de mis palabras cuando recibí el Premio Nacional de Cine en el 2013, y los actualizaré con algunos agregados. Son parte de mis angustias de estos tiempos.

Las tres generaciones de cineastas y creadores audiovisuales que en estos momentos convivimos en el quehacer del cine cubano nos hemos formado humana, política y profesionalmente en circunstancias muy diversas.  De acuerdo a las edades hemos estado presentes o ausentes en etapas, acontecimientos y experiencias cardinales, o nos ha tocado vivirlas a diferentes edades, por tanto no han sido metabolizadas de idéntica forma.  Esto garantiza una pluralidad, bien compleja y polémica, de puntos de vista sobre el cine, la realidad de hoy, la política, la ideología y el futuro al que aspiramos. Cada uno de nosotros tiene metas personales y desafíos artísticos y éticos entrelazados con el grado de compromiso social y político que ha asumido con la Cuba en que vivimos y con este momento en especial”. Seguir leyendo “No idealizo el diálogo, pero es indispensable”

Un concepto de la cultura sesgado y discriminatorio

Alicia Rodríguez Alvisa, from the series Pulling, 2016

A propósito de la entrevista de Alina Estévez con motivo del Decreto 349, publicada en Granma

Por Anamely Ramos González

“…el Caribe no es un mundo apocalíptico. La noción del apocalipsis no ocupa un espacio importante de su cultura. Las opciones de crimen y castigo, de todo o nada, de patria o muerte, de a favor o en contra, de querer es poder, de honor o sangre, tienen poco que ver con la cultura del Caribe; se trata de proposiciones ideológicas articuladas en Europa que el Caribe sólo comparte en términos declamatorios, mejor, en términos de primera lectura.” La isla que se repite. Antonio Benítez Rojo

La primera cuestión que salta a la vista en el artículo del Granma, y que ya he observado en otras ocasiones al escuchar argumentos pro decreto 349, es lo complicado que resulta explicar para quién es y para quién no es el decreto en cuestión.

La explicación es siempre tan larga y con tantos pliegues que enseguida surge la duda de por qué no fue redactado de otra manera, más concreta, más cercana a sus objetos o sujetos de aplicación. Incluso algunos de esos “no es para…” parecen contradecir otros, de tal manera que se hace difícil comprender a primera vista y al final queda una incómoda sensación de ambigüedad.

Es por esto que las normas complementarias que están siendo redactadas tendrán que ser exhaustivas e incluso podrían contradecir el propio decreto, en aras de enmendar su carácter totalizador. Es un contrasentido. Seguir leyendo “Un concepto de la cultura sesgado y discriminatorio”

La raza no existe, pero el racismo sí

Foto: Nicolás Cabrera.

Por Julio César Guanche

Hace una década la discusión sobre la película Tropa de élite (José Padilha, 2007) anunció parte del debate actual sobre el “fascismo” en Brasil. El film tenía como protagonista al capitán Nascimento, un héroe torturador, jefe del BOPE, unidad de élite que hacía limpieza social (y étnica) en las favelas de Río.

La actuación abierta del capitán en contra de los derechos humanos fue recibida con entusiasmo por una parte del público carioca, que convirtió la pieza en la más vista de la historia en ese país. Una multitud de habitantes de las favelas celebraron al héroe que asesinaba, por encima de la ley, a sus propios “vecinos”.

Padilha —también documentalista— negó la acusación sobre su película como “fascista”: “Hay que ser muy ignorante para decir que la película es fascista. Los que dicen eso no saben lo que es el fascismo. El fascismo es un partido político organizado con una agenda política para todo el país, que intenta controlar el Estado, los medios de comunicación y el sistema educativo. Los del BOPE no tienen ningún interés político ni son regidos por una agenda política. Esa declaración no tiene ningún sentido, es pura estupidez decir eso”.

En Brasil ahora ha ganado las elecciones un ex capitán que luce parecidos con el capitán Nascimento. Celebra la tortura, añora la dictadura, pero tiene un partido, apoyo social, agenda política y control del gobierno. Seguir leyendo “La raza no existe, pero el racismo sí”

#NiUnaMenos

Texto y fotos: Julio César Guanche

El 25 de noviembre 1960 las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, activistas políticas,fueron asesinadas por el régimen de Rafael Trujillo en la República Dominicana.La Organización de Naciones Unidas reconoció esa fecha, en 1999, como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, o Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.

En Ecuador en 2016 se registraron 118 feminicidios, esto es, asesinatos de mujeres por el hecho específico de serlo. Mayoritariamente, se usaron armas blancas. El escenario más común fue una “riña” dentro del hogar, causadas por “una mala relación de pareja” o por “celos”. Seguir leyendo “#NiUnaMenos”

Socialismo y Estado

Foto: Kerstin Hernández (Cortesía para La Cosa)

Por Manuel García Verdecia

Para quienes siguen confundiendo socialismo con estatización (todavía advertible en el nuevo proyecto de constitución), les propongo una buena vacuna. Esta fue creada nada menos que por uno de los dos santos patronos del socialismo científico. Respecto al estado plantea:

“El Estado no es en modo alguno un poder impuesto a la sociedad desde fuera… Antes bien, es el producto de la sociedad en determinado estadio de desarrollo. Es el reconocimiento de que esta sociedad se halla inmersa en una contradicción para ella insoluble, de que ha llegado a dividirse en contradicciones irreconciliables… A fin de que… las clases con intereses económicos opuestos no se desgasten a sí mismas ni a la sociedad en estéril lucha, se ha hecho necesario un poder que se sitúe en apariencia por encima de la sociedad, que domine el conflicto y lo mantenga dentro de los límites del ‘orden’. Ese poder, que surge de la sociedad, pero que se sitúa por encima de ella y se vuelve cada vez más ajeno a ella, es el Estado.

”Los funcionarios, hallándose como órganos de la sociedad, en posesión de la fuerza y el poder públicos y del derecho de imponer tributos, se sitúan, a continuación, por encima de la sociedad. Seguir leyendo “Socialismo y Estado”