Los mártires de Chicago, por José Martí

Por José Martí

Un fragmento:

“Ya, en danza horrible, murieron dando vueltas en el aire, embutidos en sayones blancos.
Ya, sin que haya más fuego en las estufas, ni mas pan en las despensas, ni más justicia en el reparto social, ni más salvaguardia contra el hambre de los útiles, ni más luz y esperanza para los tugurioa, ni mas bálsamo para todo lo que hierve y padece, pusieron en un ataúd de nogal los pedazos mal juntos del que, creyendo dar sublime ejemplo de amor a los hombres aventó su vida, con el arma que creyó revelada para redimirlos.

“Esta república, por el culto desmedido a la riqueza, ha caído, sin ninguna de las trabas de la tradición, en la desigualdad, injusticia y violencia de los países monárquicos.

“Como gotas de sangre que se lleva la mar eran en los Estados Unidos las teorías revolucionarias del obrero europeo, mientras con ancha tierra y vida republicana, ganaba aquf el recién llegado el pan, y en su casa propia ponía de lado una parte para la vejes.
Pero vinieron luego la guerra corruptora, el hábito de autoridad y dominio que es su dejo amargo, el crédito que estimuló la creación de fortunas colosales y la inmigración desordenada, y la holganza de los desocupados de la guerra, dispuestos siempre, por sostener su bienestar y por la afición fatal del que ha olido sangre, a servir los intereses impuros que nacen de ella.
De una apacible aldea pasmosa se convirtió la república en una monarquía disimulada.”

Descargar el texto completo aquí

Anuncios

Los costos de la vida: (re)pensar la ciudadanía para los ciudadanos

Por Ailynn Torres Santana

Descargar aquí este texto en pdf

En Cuba, la apelación a la ciudadanía como categoría política ha sido relativamente escasa en las últimas casi seis décadas. El «pueblo» ha servido para comunicar con mayor asiduidad el contenido plebeyo del programa post-1959. El pueblo emprendió la épica más grande del proceso y constituyó el asidero de una agenda expresamente dirigida hacia los desposeídos de la política y de la nación. Más allá de la Carta Magna de la República (1976), son más bien escasas las alusiones a los ciudadanos. A la fecha, sin embargo, parece producirse un retorno al «ciudadano» como categoría política de interlocución con el Estado. Sin desestimar las referencias al pueblo, los documentos oficiales y discursos más recientes interpelan directamente a la ciudadanía para comunicar deberes, derechos y lealtades, de cara a la política oficial de la Revolución. En los textos «Conceptualización del modelo económico y social de desarrollo socialista» y «Plan nacional de desarrollo económico y social hasta 2030» (PCC, 2016) aparece más de treinta veces —tanto como en la Constitución— la referencia a los ciudadanos y a la ciudadanía. Una revisión comparada de esos y otros títulos confirma que esa categoría configura un «nuevo» núcleo político dentro del discurso oficial cubano. La novedad se acompaña de otras, como el reconocimiento de la propiedad privada dentro del espectro de posesiones de individuos y grupos. Ambas, como veremos en lo adelante, guardan relación.

Una vez que se confirma que la ciudadanía es un núcleo discursivo-político presente en la Cuba contemporánea, surge el interés por debatir, en distintos planos, sobre cuáles son las concepciones de ella que operan en esos discursos. Quizás por su misma ausencia en el campo político, la academia cubana no ha planteado con seriedad su análisis como categoría; por tanto, su irrupción, en cierta medida, se produce ante un vacío analítico sobre sus contenidos, los debates que plantea y sus posibilidades como dispositivo político. Este texto se dirige, fundamentalmente, a comenzar a llenar ese espacio, atendiendo a una razón principal: el modo en que definamos la ciudadanía está íntimamente ligado al tipo de sociedad y de comunidad política que queremos (Mouffe, 1999). Sin tal recorrido, no será posible comprender las condiciones de posibilidad de las ciudadanías —históricas y contemporáneas— ni lo que está en juego cuando se apela a ellas.

De acuerdo con lo anterior, propongo analizar, con la realidad cubana de fondo, las concepciones de la ciudadanía que amparan diferentes tradiciones políticas. Para ello recurriré a un debate grueso: la relación entre ciudadanía y propiedad; y a un marco de discusión: el de los debates entre liberalismo y republicanismo. Seguir leyendo “Los costos de la vida: (re)pensar la ciudadanía para los ciudadanos”

Sobre el himno nacional cubano. A propósito del Proyecto de Constitución

Ilustración: Catalina Pérez Camargo. Sobre la historia de Candelaria Figueredo. (Especial para La Cosa)

Por Pedro de Jesús

El artículo 4 del Proyecto de Constitución que los cubanos discutimos reza: «Los símbolos nacionales son la bandera de la estrella solitaria, el himno de Bayamo y el escudo de la palma real.»

Nada hay de reprochable, al parecer, en la expresión.

Los comentarios que siguen esperan demostrar que, sin embargo, resultaría muy pertinente la introducción de ciertos cambios relacionados con el nombre y las particularidades ortotipográficas con que se hace referencia a nuestro himno nacional.

Para empezar, revisemos los textos constitucionales anteriores donde se menciona la composición.

Tanto en la Constitución de 1940 —donde primero se registra— como en la Ley Fundamental de 1959 dice: «El himno nacional es el de Bayamo, compuesto por Pedro Figueredo.»

Para hablantes y lectores cubanos medianamente competentes en la lengua española resulta claro que en esa oración la pieza se designa a través de una construcción que indica procedencia, parafraseable como ‘el himno que nació en Bayamo’, ‘el himno que por vez primera se cantó en Bayamo’, etc.  Si se tratara de un título, los redactores y editores del texto tenían, en la época, otras dos opciones válidas para indicarlo —el uso de comillas o de la letra cursiva—, las cuales desdeñaron. O bien: «Himno de Bayamo». O bien: Himno de Bayamo. Seguir leyendo “Sobre el himno nacional cubano. A propósito del Proyecto de Constitución”

José Martí: La república democrática proyectada

Foto: Kako Escalona / ShutterStock

 

Los parágrafos 23 y 24, correspondientes al Preámbulo, del Anteproyecto de Constitución en Cuba, proponen:

“23. nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin lo­grado, de José Martí:

“24. “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”;”

Para conocer el pensamiento de José Martí sobre la República —como contenido y programa políticos, y no solo como forma de gobierno—, esta es una de mis lecturas recomendadas. Su autor, Paul Estrade, es una de las máximas autoridades mundiales en el pensamiento del Apóstol. Seguir leyendo “José Martí: La república democrática proyectada”

La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio, de Antoni Domènech

La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio

Descargar La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio, de Antoni Doménech

Ha sido publicado por La Editorial Ciencias Sociales, en la Habana, este libro: La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio, de Antoni Domènech Figueras.

Toni Domènech, como le decían sus amigos, es, en mi opinión, el más importante filosofo político en idioma español que desde el siglo XX hasta hoy se haya concentrado en los temas de la república, la democracia, el marxismo y el socialismo. Esos eran sus temas principales, pero para tratarlos se desempeñaba con toda naturalidad en campos tan disímiles como la filología clásica, la economía política, la psicología cognitiva o las matemáticas.

He conocido y tratado de cerca a varios grandísimos intelectuales, pero la erudición y profundidad de Domènech me sigue asombrando entre todos.

Este es un libro difícil de leer. Ojalá muchos se aventuren a hacerlo. Hoy, que se rinde culto y es obligación citar a tanto “mequetrefe”, diría el propio Domènech, que será un absoluto desconocido en apenas pocos años, estoy convencido que esta lectura tiene el poder de los clásicos: estar y seguir ahí a pesar de las modas y las contramodas.

El profesor Domènech falleció temprano, cuando aún por edad podía seguir ofreciendo muchísimo. Este libro, que sale ahora con carácter de póstumo, es su primera edición mundial. El autor accedió a publicarlo en Cuba, donando sus derechos para una edfición no comercial y esperando muchos años para verlo publicado. La vida no le alcanzó para verlo en sus manos. 

Antes de este, había publicado El Eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, por Crítica, que en breve será reeditado por AKAL. Ese libro es considerado un clásico contemporáneo.

(Ver aquí otro libro suyo: https://jcguanche.wordpress.com/2018/01/14/de-la-etica-a-la-politica-de-la-razon-erotica-a-la-razon-inerte-de-antoni-domenech/)

En Cuba fue publicado gracias al apoyo de Zuleica Romay Guerra, en ese momento presidenta del Instituto Cubano del Libro. Por parte de la Editorial de Ciencias Sociales, la labor de Gladys Hernández fue imprescindible.

Dejo aquí un párrafo, como homenaje al autor, de una breve charla que Domènech dio a sus alumnos en Barcelona, al iniciar un nuevo curso escolar.

“La ciencia es un reconocimiento de una Humanidad madura. Es un reconocimiento de impotencia y de humildad. Lo otro, las verdades absolutas, queda para curas y para extremistas adolescentes. Que dejen de decirnos de qué va la vida, que la vida es esto, somos un producto extremadamente improbable de la evolución de cuatro bases químicas en el planeta Tierra, que ya es un planeta muy improbable, y estamos aquí para entender un poco de qué va esto y de volver a morirnos. Somos una especie de fogonazo en la oscuridad. Así que, chicos, aprovechad el fogonazo. El fogonazo se aprovecha aprendiendo en serio, no fantaseando o creyendo que uno ya lo sabe todo, que no hay nada por conocer. El tiempo es corto y no hay nada más divertido que saber cosas, y espero que para eso os sirva pasar por la universidad.”

¡Hasta la República siempre, Toni Domènech!

A continuación reproduzco el breve prólogo que Domènech escribió a la edición cubana.

Dedicatoria

Para María Julia Bertomeu, mujer de curiosidad deliciosa, ciudadana sin tacha, tierna compañera de vida, de estudio y de combate  

Prólogo cubano

Este libro contiene un conjunto hasta ahora disperso de trabajos, notas, entrevistas y apuntes publicados entre 1999 y 2012. Muchos amigos y colegas jóvenes han venido insistiendo desde hace tiempo en la utilidad de reunirlos en un volumen y hacerlos más fácilmente accesibles al posible público interesado. Ninguno logró hasta ahora vencer la pasiva renuencia del autor, nacida –me temo— de una especie de ingénita indolencia quevediana:

A mí han de heredarme

mis propios deseos:

que hago ajeno al punto

lo que acá me dejo…

Sólo a la amable y enérgica tenacidad de Julio César Guanche se debe este volumen, que me obliga a reapropiarme de material vario dejado acá y allá en los tres últimos lustros.

El material se distribuye aquí en cuatro bloques temáticos.

El primero está constituido por distintos textos en torno a la historia de la libertad política republicana. Varios de esos textos guardan una relación más o menos mediata con mi viejo libro de 1989 De la ética a la política. De la razón erótica a la razón inerte (Barcelona, Editorial Crítica).

El segundo, que gira en torno a la fraternidad republicana democrático-revolucionaria y su legado normativo al socialismo contemporáneo, está compuesto por materiales –textos, entrevistas— directa o indirectamente relacionados con mi libro de 2004 El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista (Barcelona, Editorial Crítica).

El tercer bloque reúne material de crítica académica: una curiosa entrevista con un estudiante mexicano sobre izquierda académica e Ilustración, además de dos textos –también para auditorio estudiantil, esta vez barcelonés— sobre la autonomía universitaria y sobre la crisis actual de la universidad y el lugar de las ciencias sociales en esa crisis.

El cuarto bloque se centra en Marx, marxismo y tradición política republicano-democrática. Marx dijo una vez –refiriéndose a Lassalle— que la esencia del sectarismo consiste en presentarse como inaugurador fundacional de una corriente radicalmente nueva de pensamiento y de acción. Buena parte de la falsificación que de Marx han hecho distintos “marxismos” del siglo XX consistió precisamente en eso, en desfigurarlo y simplificarlo –y desmentirlo— como originador de una doctrina tan mostrenca, y mefítica, como sectaria. Cuando, en cambio, se ve a Marx y a Engels, por lo pronto, como parte de la tradición del movimiento obrero contemporáneo, y más de fondo, como parte y continuación de una inveterada tradición histórico-política –la del republicanismo democrático-revolucionario—, no sólo se restaura la verdad histórica sobre la obra de unos pensadores y hombres de acción sin par, lo que no es poca cosa, sino que se abre una ventana a la recuperación de su formidable legado científico y político para pensar de modo fresco e inteligente el presente.

Los materiales que contiene cada uno de los bloques temáticos están ordenados cronológicamente. Mucho agradezco al Instituto Cubano del Libro, y particularmente a la señora Gladys Hernández, el esmero puesto en las tareas de edición.

Antoni Domènech

Ser o no ser (a propósito de unas palabras del Presidente cubano)

Foto: Julio César Guanche

 

Julio César Guanche

En días pasados, el presidente Miguel Díaz-Canel usó la frase “Se es o no se es, desde los tiempos de Shakespeare”. En el contexto de su discurso, significaba un reclamo de definición política: se es revolucionario, o no se es. El empleo de la frase supone que ofrece la posibilidad de distinguir políticamente, con transparencia, entre dos opciones. Sería una llamada literal a tomar partido, a no hacer “teatro” con ello.

Las obras de Shakespeare y las de Cervantes —junto con la Biblia—, son los objetos de interpretación más abundantes de la historia de la cultura occidental. Como uno de esos clásicos, Shakespeare ha sido leído por todo tipo de intérpretes desde una u otra opción ética e ideológica. Posturas de izquierda lo han hecho en abundancia.

Marx tuvo a Shakespeare como uno de sus tres autores favoritos. En casa, le decían “El Moro”, por Otelo. Su hija Eleanor decía que, en la familia, la Biblia eran los libros del inglés. Pablo Lafargue, el cubano santiaguero que fue su yerno, dijo que el respeto de Marx por el dramaturgo “no tenía límites”.

Paul Mason cree que el concepto marxiano de modo de producción sirve para entender el fondo social de las obras de Shakespeare y la aparente desconexión entre sus temas. Su obra se explicaría por el colapso del feudalismo y el surgimiento del capitalismo. “El feudalismo fue una palabra inventada para describir la sociedad medieval, una vez que había terminado, por los historiadores del siglo XVII. Lo mismo pasa con el capitalismo. Shakespeare conoció sólo su forma temprana pero, sin embargo, lo describe bien.” Seguir leyendo “Ser o no ser (a propósito de unas palabras del Presidente cubano)”

Último Jueves de “Temas” o como participar deliberando

Foto: Kaloian

 

Por Julio César Guanche

La revista Temas es un paradigma cubano en varias dimensiones. Entre ellos, su sostenida y ejemplar calidad académica; su tozudez a prueba de fuego para salir, siempre, en medio de “tantas dificultades que aún enfrentamos”; la calidad de su diseño; y su concepción abierta de revista que es, a la vez, espacio público de deliberación, editorial, productora multimedia y gestora del más importante concurso de ensayo académico del país.

En el campo cultural, Temas es quizás el más alto ejemplo práctico de cómo gestionar un recurso público en Cuba. Desde 1995 hasta hoy ha configurado un espacio ajeno a capillas intelectuales, a procederes clánicos, a monopolios ideológicos, temáticos, o de modas y tendencias analíticas. Ha sido una plaza realmente democrática, abierta a enfoques, autores, debates, manejada con conciencia de ser pública —recibe financiamiento estatal, además del apoyo de otras fuentes—, con responsabilidad por servir al público, y de hacer parte a su público de su propio proceso editorial. Temas conoce los rigores del pensamiento, y los practica: no teme rechazar lo que no alcanza un estándar consensuado de calidad, con independencia estricta de sus buenas intenciones o sus afinidades políticas. No en balde Cintio Vitier le llamó “una guardarraya de lucidez intelectual”. Obsérvese de paso que el poeta dejó dicho con ello, con su elegante discreción, cómo consideraba luego la calidad intelectual del cuerpo que rodea la guardarraya: el “cañaveral”.

Entre sus muchos méritos, Último Jueves (UJ) es particularmente remarcable. Realizado —llueva, truene o relampaguee— cada mes desde hace más de una década, es el lugar por antonomasia de la deliberación intelectual pública en La Habana. Con asistencia libre —sin invitaciones ni otras “mediatizaciones”— ha logrado demostrar lo que es una ausencia en tantos otros escenarios: es posible someter cualquier tema a discusión pública con rigor intelectual. Por ese camino, ha hecho evidente que del debate colectivo se obtienen resultados de calidad: la “gente” tiene cosas importantes que decir sobre muchas cosas y es bienhechor que intelectuales, funcionarios, y público en general queden obligados a mostrar y debatir con transparencia sus posiciones, habitualmente “protegidas” dentro de sus respectivos espacios académicos, sociales y políticos. Seguir leyendo “Último Jueves de “Temas” o como participar deliberando”

Un diálogo sobre la Constitución cubana

Foto: Kaloian

Por Julio César Guanche

I.

Días atrás en un parque con wifi en La Habana, un vendedor de periódicos pregonaba, además de la prensa, folletos de normas jurídicas. Entre ellas, destacaba la Constitución cubana, que ofrecía a 25 pesos. En ello, se produjo este diálogo:

-Una mujer: “Mijo, pa qué yo quiero eso?”

-Otra mujer: “Pero, bájale el precio, que la van a cambiar, y ahorita no sirve pa ná.”

-Un hombre: “?Ahorita?”

-Otra mujer: “La Constitución y los Lineamientos son lo mismo, y los Lineamientos valen dos pesos”.

-El vendedor: “Dejo la ley de la vivienda en 10 pesos, pero la Constitución se queda en 25.”

El compañero vendió un par de “leyes” de la vivienda, y una copia del Decreto ley sobre migración, pero ninguna Constitución.

II.

La necesidad de reformar la Constitución vigente fue anunciada en 2011 por el presidente Raúl Castro Ruz. Hace unos días, el Buró Político del PCC informó “acerca de los estudios que se vienen realizando para una futura reforma de la Constitución”. Trascendió que “reflejará” las transformaciones ocurridas en los últimos años. Fue informado además que la reforma “ratificará el carácter irrevocable de nuestro socialismo y el papel dirigente del Partido en la sociedad cubana”. Es importante como información, aunque no es muy exhaustiva, si se tiene en cuenta que ambos contenidos están vigentes y que la comisión de estudios debe contar ya con varios años de labor. Seguir leyendo “Un diálogo sobre la Constitución cubana”

¿Quiere usted ganarse cien pesos? Un centrista responde

En una entrada anterior se describe la Encuesta que hizo Carteles en los 1930 con la pregunta que da título a este post. El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

En esta ocasión, reproduzco una de las respuestas recibidas, en la que el autor se autocalificaba de “centrista” y explicaba sus posiciones.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?
  4. ¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?
  5. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  6. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  7. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

Un centrista

Así respondía Carlos M. B Castro Augusto R. Sigarreta, de Filadelfia, en Estados Unidos de América

 

Primera: Centrista.

Segunda: Considero al “centrismo”  como la práctica realizable de los principios de común beneficio entre las derechas e izquierdas. Cual si tales beneficios pudieran nivelar en la balanza social los ideales de ambos extremos. Me inclina a defenderla la simple idea de encontrar la vía más real de edificar una masa homogénea que tienda al verdadero equilibrio nacional. Es la fórmula social en la que ambos lados pueden participar de sus ideales en común.

Tercera: Las derechas o izquierdas extremistas. Estoy en desacuerdo sencillamente porque la idea conservadora de las primeras elimina los pasos gigantescos del progreso en el orden político social. Y las segundas extreman los principios liberales a normas incapaces de practicar, porque están inspiradas en un ideal en el cual no se consideran las naturales tendencias del hombre como tal, y las cuales se elimina la posibilidad de conservar lo que de bueno tenga un régimen conservador.

Cuarta: El fascismo lo inspiró el deseo de implantar un movimiento radical en Italia. Hoy su práctica tienen notas de ambas tendencias; es casi un centrismo indeterminado. Los derechos del pueblo reconocidos vs. una nobleza también reconocida.

Quinta: El comunismo es la doctrina de la propiedad común; la negación de derechos individuales en la propiedad. Esto es el comunismo ideal; no el comunismo que se practica en Rusia donde una dictadura proletaria impone una izquierda radical con detrimento lo que una izquierda social bien inspirada podría brindarle una sociedad ansiosa de reivindicaciones.

Sexta: Un régimen extremista da la oportunidad de satisfacer un deseo social, pero no una necesidad social. El obrero manual ha tenido “mayores libertades” en los cambios izquierdistas, pero no “mejores oportunidades”.

Séptimo: Considerando las derechas e izquierdas como los extremos de la ecuación social, la única manera de establecer el equilibrio descansa en la “media proporcional” que goza del privilegio de ser indispensable a ambos extremos. Es, pues, el centrismo la fórmula feliz capaz de satisfacer el anhelo social. El “fiel” de la balanza mediante un simple esfuerzo de comprensión y un deseo lleno de sabia humanidad.

Carteles, Volumen XXX, La Habana, octubre 31, 1937, pp. 16 y 60

¿Quiere usted ganarse cien pesos? Un izquierdista responde

 

En la entrada anterior se describe la Encuesta que hizo Carteles en los 1930 con la pregunta que da título a este post. El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

En esta ocasión, reproduzco una de las respuestas recibidas, en la que el autor se autocalificaba de “izquierdista” y explicaba sus posiciones.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?

4.¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?

  1. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  2. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  3. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

Un izquierdista

Así opinaba Carlos M. B Castro, de Simón Reyes, 27, en Ciego de Ávila.

 

Primera: Me hallo del lado de los trabajadores de “todas clases”, del lado de la justicia humana, del lado del reconocimiento pleno de la independencia los derechos de los pueblos, del lado de la paz del mundo, del mantenimiento y respeto de los tratados, del lado de la civilización y de la democracia; soy, pues, izquierdista.

Segunda: Ideales de libertad humanística, de libertad real aplicada al concierto de los intereses morales y materiales del individuo y con ello de la colectividad.

Tercera: Soy contrario a todo régimen que tienda a la desintegración de sus propósitos apuntados, o que señale el mantenimiento de fuerzas tradicionalistas contrarias al avance de los anhelos de los pueblos.

Cuarta: Al fascismo no puede considerársele de izquierda o derecha, puesto que según sus propios dictados, se ha erigido supremo exponente de un gobierno totalitario; se ha abrogado, por tanto, todas las atribuciones clasistas, tanto políticas como económicas, sociales y religiosas.

Quinta: El comunismo, socialismo íntegro, es, doctrinariamente, una las fases políticas evolucionistas. Acepta el hecho de la emancipación, renacimiento y evolución humanos. Acepta un “porvenir inmediato mejor”. Propugna la intensificación de la individualidad y del crecimiento personalístico. Crea categorías económicas, pero reconoce categorías morales. Acepta, pues, el hecho renovador y revolucionario que no permite el estacionamiento de las formas de vida y por ello pertenece indudablemente a las doctrinas de izquierda.

Sexta: Con el comunista, puesto que a pesar de la enorme diferenciación que existía al instaurarse uno y otro régimen en los respectivos países, Italia y Rusia, Italia, cuna de la más elevada civilización latina, instauradora de la democracia, donde el arte y las ciencias obtuvieron el más elevado exponente universal, se halla hoy decadente, empobrecida, aherrojada, privada de toda libertad, que es como decir, de todo arte y de toda ciencia, de toda concepción noble, sublimadora. En cambio, Rusia, cuna secular del oscurantismo, ancestralmente esclavista, petrificada en la ignorancia, ha realizado el más gigantesco esfuerzo humano, nivelándose en 20 años, científica y económicamente, con los países índices de nuestra civilización.

Séptimo: Mis supremos ideales actualmente, consisten en el mantenimiento internacional de la política expuesta por el actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, lo cual considero obvio exponer, y para nuestro país, aquellos que extensamente se hallan encarnados en el programa del Partido Agrario Nacional.

 Carteles, Volumen XXX, La Habana, octubre 31, 1937, pp. 16 y 60