La Constitución de 1940: Una reinterpretación

Foto: Kako Escalona / ShutterStock

Por Julio César Guanche

(Este texto forma parte de un dossier sobre constitucionalismo cubano publicado en Cuban Studies (Vol. 45, 2017). Se publica en La Cosa por cortesía de esa revista.)

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La interpretación de la Constitución cubana de 1940 ha estado dominada por dos claves estándar de lectura: representó el mayor proceso de consenso en Cuba republicana y resultó “burlada” por la carencia de legislación accesoria, que le otorgó escaso alcance normativo. En el presente texto, releo la segunda de estas claves. Para ello, repaso los debates sobre la liquidación de la moratoria hipotecaria y la discriminación racial. Mi hipótesis es que la forma en que quedaron solucionados ambos problemas en 1940 —en el primer caso, la moratoria fue diferida a favor de los deudores en más de 20 años y, en el segundo, la Constitución creó el delito de discriminación racial— resolvían asuntos de importancia crucial para el aquí y ahora. Con ello, la Constitución proveía además de buenas razones las expectativas hacia el futuro de ese orden normativo, por consagrar un criterio social de la democracia y una acepción de la nación inclusiva y sensible hacia lo popular. Mi texto no se pronuncia sobre aquello en que la Constitución de 1940 fue “burlada” —que sería materia de otro estudio—, pero sí matiza la narrativa sobre su “ineficacia general.” Seguir leyendo “La Constitución de 1940: Una reinterpretación”

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Cuatro preguntas sobre Raúl Roa García

Entrevista con Raúl Roa Kourí

Por Nelson P. Valdés

¿Cómo resuelve Roa sus diferencias con el PSP antes del 59 y después de esa fecha?

Raúl Roa García comenzó su lucha revolucionaria desde su ingreso en la U.H., tras escuchar un discurso de Julio A. Mella que—según sus palabras—le hizo descubrir que “su corazón le latía al lado izquierdo del pecho.”

Se amistó con Rubén Martínez Villena y fue profesor de la Universidad Popular. Fundó el Directorio Estudiantil Universitario y, más tarde, dado que éste no rebasaba el horizonte ideológico pequeñoburgués, fue fundador del Ala Izquierda Estudiantil, organización marxista cercana al PC.

Descargue un número de Lunes de Revolución, dedicado a Rubén Martínez Villena, y la edición de 1959 de La pupila insomne, con bosquejo biográfico de Raúl Roa sobre Villena.

Raúl Roa García

Tras el derrocamiento de Machado en 1933 y después de la huelga de marzo de 1935, hubo de asilarse en los EUA (NYC, Tampa, Miami) donde, junto a Pablo de la Torriente Brau, Gustavo Aldereguía y otros compañeros de ideología marxista crearon la ORCA (Organización Revolucionaria Cubana Antimperialista), que abogó por la unidad de todos los partidos y grupos revolucionarios (PRC (A), liderado por Grau, PC, OA (brazo armado del PRC) y Joven Cuba (guiterista). Desde Cuba se unió IR (Izquierda Revolucionaria), creada por Ramiro Valdés Daussá, José A. Portuondo y otros compañeros de izquierda.

Raúl Roa García y Pablo de la Torriente (a la derecha).

En esa época, Roa, Pablo, Aldereguía, Leonardo Fernández Sánchez y otros compañeros marxistas (algunos inclusive miembros del Partido Comunista —PC—) tomaron distancia del Partido por estar en desacuerdo con la política de Stalin y, especialmente, con el Frente Popular, que llevó al PC en Cuba a apoyar la dictadura de Batista. La conferencia para el Frente único, convocada en Miami, fracasó por la reticencia de Grau a ingresar en un frente unido con los comunistas. Seguir leyendo “Cuatro preguntas sobre Raúl Roa García”

En homenaje a Julio Fernández Bulté, a diez años de su muerte

Foto: Gilda Pérez

Por Julio Antonio Fernández Estrada.

Agradezco a los organizadores de este evento por haber pensado en mí para participar en él, me hubiera alegrado mucho estar aquí con ustedes, por muchos motivos, uno de ellos es que nunca he estado en Holguín, tierra que llevo en la sangre porque la rama materna de la familia de mi papá salió de aquí, de Banes y es extraño que no haya yo podido visitar este lugar jamás.

Otro motivo de felicidad es compartir con ustedes ideas jurídicas, opiniones, estudios, que durante años hemos alimentado y que solo valen cuando entran en discusión y análisis de la colectividad.

Pero estas palabras son para recordar a mi padre, no para hablar de Derecho, aunque esto sea casi imposible, porque cuando hablamos de él también lo hacemos de una parte interesante de la historia del Derecho en la Revolución.

Mi padre fue un hombre de acción, también sus libros, artículos y discursos, son de acción, él no comprendía la vida como una investigación constante sino como la rápida decisión y resolución de problemas. Esto lo hacía escribir como hablaba, preferir los escritos claros y escuetos, y teñir de pasión y desenfreno emocional, sobre todo político, a todos sus actos y letras. Seguir leyendo “En homenaje a Julio Fernández Bulté, a diez años de su muerte”

Julio Fernández Bulté: Pasión por el Derecho, la verdad y la justicia

Foto: Ramón Martínez Grandal. De la serie La Imagen Constante 1973-1977

Por: José Walter Mondelo García

Hablar de Julio Fernández Bulté, eximio jurista y profesor cubano, auténtica gloria del foro y la universidad patrios, a los 10 años de su desaparición física, entraña un honor  y al mismo tiempo, un deber de gratitud, pues, sin un ápice de exageración, el profesor Fernández Bulté fue el maestro mayor de sucesivas generaciones de juristas cubanos y, en mi caso, me honró con su amistad y con la dirección de mi tesis doctoral. Su pasión por el derecho como instrumento humano para la irrenunciable búsqueda de la justicia inspiró y aún inspira a los jóvenes juristas y estudiantes cubanos y su acendrada cubanía y gran sentido del humor lo hacía capaz de impresionar, con su simpatía y erudición sin igual, lo mismo a sus más reconocidos colegas que al cubano de a pie, al prominente académico que al estudiante de primer año.

Trazar un balance de su impronta creadora y su poderosa influencia en el pensamiento jurídico cubano excede, con mucho, el espacio de estas líneas. Intentaré, por tanto, glosar someramente lo que estimo son las aportaciones más señeras y perdurables dentro de su vasta obra y en las varias disciplinas que cultivó con pasión de amante y rigor de estudioso.

Como historiador del Derecho, realizó grandes contribuciones a una comprensión más profunda del devenir histórico del Derecho y sus instituciones en Cuba, lo mismo en su etapa colonial que durante la República, antes y después del triunfo de la Revolución. Seguir leyendo “Julio Fernández Bulté: Pasión por el Derecho, la verdad y la justicia”

Sin afrenta y sin oprobio. La Bayamesa, el himno nacional de Cuba

Ilustración: Catalina Pérez Camargo

 

Por Julio César Guanche

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En la tradición revolucionaria francesa la República se representa como mujer. Así aparece en el poema La curée, de Auguste Barbier y en la boutade de Brigitte Bardot con sus senos más enhiestos que la Historia. En el cuadro de Delacroix, una de las más famosas alegorías a la libertad republicana, la mujer lleva un gorro frigio, anuncia entre cadáveres, y en medio de la luz, el camino de la liberación, porta una enseña tricolor y responde al nombre de Marianne.

Eugène Delacroix - "La libertad guiando al pueblo".
Eugène Delacroix – “La libertad guiando al pueblo”.

No es un hecho universal. La república estadounidense aparece normalmente referida, en masculino, a las figuras de sus “padres fundadores”. Cuando aparece como mujer, no lleva gorro frigio. Una República que nació conservando la esclavitud no podía usar el símbolo de los esclavos manumitidos romanos —el gorro píleo—, ni el usado como símbolo de libertad en Grecia —el gorro frigio—.

"El asesinato del Presidente [Lincoln]", Harper's Weekly. Volumen 9, No. 435, Abril, 1865.
“El asesinato del Presidente [Lincoln]”, Harper’s Weekly. Volumen 9, No. 435, Abril, 1865.

El origen del término “Marianne” cuenta con varias teorías. Se ha ubicado en una canción popular o en el calificativo peyorativo dado por la aristocracia a las campesinas pobres francesas. Una versión académica sugiere que fue atribuido a los seguidores de Juan de Mariana, jesuita que justificó el tiranicidio cuando el monarca violase los compromisos de actuar en justicia ante su grey. [1] Seguir leyendo “Sin afrenta y sin oprobio. La Bayamesa, el himno nacional de Cuba”

Lengua y verso en La bayamesa. Aproximación a la tradición discursiva del himno nacional cubano

Dos mambisas con bandera rebelde. (Actual Bandera Nacional) Fondo Cubano, Grupos de Mambises, BNJM.

 

Por Pedro de Jesús

En 2018 hará siglo y medio de que para La bayamesa, cantada públicamente, empezó el largo e inflexible destino que signa a las obras patrimoniales del pueblo. Varios son los asuntos que en relación con ella han suscitado el interés de estudiosos e investigadores cubanos. Situarla en las coordenadas discursivas en que surgió y se integra, para explicar algunas de sus peculiaridades lingüísticas y versológicas, poco o mal atendidas, es el propósito que ahora me anima.

El himno es un canto de guerra que apela, literalmente, a un interlocutor plural: los bayameses. A los miembros de ese grupo humano se les conmina a escuchar el sonido del clarín y correr al combate, sin temer –por gloriosa o útil– la muerte que pudiera sobrevenirles.

Aparte de los vocablos bayameses y valientes, las formas lingüísticas con que se designa a ese destinatario múltiple ya no se usan en el español hablado en Cuba: corred, os, temáis, escuchad. Para los cubanos de hoy constituyen arcaísmos, la impronta casi arqueológica del pronombre personal vosotros.

Esto significa que si el himno fuese escrito ahora, tendría que decirles a los bayameses: al combate corran, la patria los contempla orgullosa, no teman una muerte gloriosa, del clarín escuchen el sonido y a las armas, valientes, corran. Acudiría a formas verbales y pronominales correspondientes no a vosotros, sino a ustedes, pronombre que usamos para interpelar a la segunda persona del plural.

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La trascendencia de las “Bayamesas”; la canción romántica y el himno patriótico

Por Eduardo Torres Cuevas

I. En torno a “La Bayamesa” de Fornaris, Castillo y Céspedes:

En la historia política, literaria y musical de Cuba y, en particular, de Bayamo, han sido compuestos y musicalizados más de un poema con el título de La Bayamesa. Los originales, incluso, han sido objeto de distintas versiones. Ello se debe a que, en muchas ocasiones, la trasmisión fue oral u objeto de circunstancias en las que su popularidad provocó cambios de letra e, incluso, en la propia melodía. La primera pieza musical conocida a la que se denominó así tuvo su origen en el ambiente cultural bayamés de mediados del siglo XIX.

Pedro Felipe Figueredo Cisneros y Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo unieron a un grupo de jóvenes amantes de la música, de la poesía y, en general, de la literatura y el teatro al crear la sociedad La Filarmónica de Bayamo. Figueredo fue su presidente; su secretario, Céspedes. Algunos de ellos, como los casos de Figueredo, Céspedes, Aguilera, Lucas del Castillo, Zenea y Fornaris se habían formado en España, Estados Unidos y Francia, así como en La Habana y Santiago de Cuba. Estos mantenían estrechas relaciones con sus amigos y afines en esos lugares. Al mismo tiempo, el entorno social y natural de la región los cautivaba por lo que hacían todos los esfuerzos para, utilizando las tendencias literarias, artísticas y musicales de la época, expresar sus sentimientos adheridos a las bellezas humanas y naturales de la región. Las costumbres de entonces, sobre todo de la élite juvenil bayamesa, amante de las letras y las artes, incluían la frecuente presencia en los teatros, los saraos familiares y, para los más jóvenes, los encuentros nocturnos que no pocas veces terminaban frente a la morada de alguna muchacha a la que algún integrante del grupo cortejaba. Organizaban entonces una serenata y la joven en cuestión podía asomarse a la verja de su ventana para escucharla.

El 18 de marzo de 1851 estaban reunidos un grupo de jóvenes pertenecientes a La Filarmónica. Sus nombres eran José Fornaris, Francisco Castillo Moreno, Carlos Manuel de Céspedes y Carlos Pérez. Francisco Castillo Moreno, enamorado de Luz Vázquez, su novia o, quizás, su esposa, hermana esta de Isabel Vázquez, la esposa de Pedro Figueredo, propuso dedicarle una canción. Fornaris se comprometió con la letra; Castillo y Céspedes con la melodía. Al día siguiente ya José Fornaris había compuesto los versos y antes del 27 de marzo, Castillo y Céspedes los musicalizaron. En esa misma jornada, cerca de la medianoche, concurrieron todos a la casa de Luz Vázquez, en la calle El Salvador. Allí, con la guía vocal de Carlos Pérez, entonaron por primera vez los versos de La Bayamesa:

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Un diálogo sobre la Constitución cubana

Foto: Kaloian

Por Julio César Guanche

I.

Días atrás en un parque con wifi en La Habana, un vendedor de periódicos pregonaba, además de la prensa, folletos de normas jurídicas. Entre ellas, destacaba la Constitución cubana, que ofrecía a 25 pesos. En ello, se produjo este diálogo:

-Una mujer: “Mijo, pa qué yo quiero eso?”

-Otra mujer: “Pero, bájale el precio, que la van a cambiar, y ahorita no sirve pa ná.”

-Un hombre: “?Ahorita?”

-Otra mujer: “La Constitución y los Lineamientos son lo mismo, y los Lineamientos valen dos pesos”.

-El vendedor: “Dejo la ley de la vivienda en 10 pesos, pero la Constitución se queda en 25.”

El compañero vendió un par de “leyes” de la vivienda, y una copia del Decreto ley sobre migración, pero ninguna Constitución.

II.

La necesidad de reformar la Constitución vigente fue anunciada en 2011 por el presidente Raúl Castro Ruz. Hace unos días, el Buró Político del PCC informó “acerca de los estudios que se vienen realizando para una futura reforma de la Constitución”. Trascendió que “reflejará” las transformaciones ocurridas en los últimos años. Fue informado además que la reforma “ratificará el carácter irrevocable de nuestro socialismo y el papel dirigente del Partido en la sociedad cubana”. Es importante como información, aunque no es muy exhaustiva, si se tiene en cuenta que ambos contenidos están vigentes y que la comisión de estudios debe contar ya con varios años de labor. Seguir leyendo “Un diálogo sobre la Constitución cubana”

¿Quiere usted ganarse cien pesos? Un derechista responde

En una entrada anterior se describe la Encuesta que hizo Carteles en los 1930 con la pregunta que da título a este post. El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

En esta ocasión, reproduzco una de las respuestas recibidas, en la que el autor se autocalificaba de “derechista” y explicaba sus posiciones.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?

4.¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?

  1. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  2. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  3. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

Un derechista

Así contestaba José Fernández, de Ciénaga, en la Habana

 

Primera: Soy derechista.

Segundo: Porque al amparo de esas doctrinas que son de mejoramiento para todos los humanos, he podido desenvolverme mejor y vivir debidamente protegido; y soy testigo de mayor excepción, pues milité en las filas izquierdistas hasta que me convencí, a golpes, de lo perjudiciales que son para los verdaderos obreros, como yo, que lo único que anhelan es tener trabajo y retribuido en forma que les permita llenar sus necesidades y las de su familia.

Tercera: No creo en la sinceridad de las doctrinas izquierdistas, las que son muy difíciles de definir, hasta el extremo de que no hay dos partidarios de ellas que coincidan en las mismas. La realidad es que el izquierdismo ha sido un modus operandi de muchos vivos que así han resuelto su problema personal.

Cuarta: Es difícil determinar con fundamento a qué lado se inclina el fascismo, pues no lo conocemos bien.

Quinta: El comunismo es izquierdista, porque lo que quiere es aprovecharse, sin el trabajo de producirlo, de lo que otros han hecho con gran esfuerzo; dándose el caso de que los líderes comunistas se convierten en los más acérrimos conservadores en cuanto han acaparado algunos medios de fortuna. Lo que es de otros lo quieren para sí y lo que es de ellos es sagrado.

Sexta: He vivido bajo los dos regímenes y puedo decir que tanto yo como mis compañeros de taller nos hemos sentido mejor, más protegidos, mejor retribuidos y más considerados en los países en que imperaban regímenes derechistas.

Séptimo: Estimo que el régimen derechista, aplicado sin mixtificaciones, es el ideal para los pueblos progresistas.

 

Carteles, Volumen XXX, La Habana, octubre 31, 1937, pp. 16 y 60

¿Quiere usted ganarse cien pesos? Un centrista responde

En una entrada anterior se describe la Encuesta que hizo Carteles en los 1930 con la pregunta que da título a este post. El premio a la mejor respuesta sería 100 pesos.

En esta ocasión, reproduzco una de las respuestas recibidas, en la que el autor se autocalificaba de “centrista” y explicaba sus posiciones.

Estas eran las preguntas de la Encuesta:

  1. ¿Es usted derechista o izquierdista?
  2. ¿Cuáles son, a grandes rasgos, en el orden político social, los ideales de su doctrina, que le inclinan a defenderla?
  3. ¿Cuáles son los que defiende el bando contrario y con los cuales está usted impugna o desacuerdo?
  4. ¿Estima usted que el fascismo es una doctrina de izquierda o de derecha? ¿Por qué?
  5. ¿Dónde coloca usted al comunismo, la derecha o la izquierda? Dé sus razones.
  6. ¿Con cuál de los dos regímenes han alcanzado mayores libertades y oportunidades de superación el obrero manual, el campesino y lo que se consideran en el orden social desheredados de la fortuna?
  7. Si ninguno de esos dos regímenes le satisface, ¿cuál otro encarna dentro de sus ideas derechistas o izquierdistas los supremos ideales del pueblo y por qué?

Un centrista

Así respondía Carlos M. B Castro Augusto R. Sigarreta, de Filadelfia, en Estados Unidos de América

 

Primera: Centrista.

Segunda: Considero al “centrismo”  como la práctica realizable de los principios de común beneficio entre las derechas e izquierdas. Cual si tales beneficios pudieran nivelar en la balanza social los ideales de ambos extremos. Me inclina a defenderla la simple idea de encontrar la vía más real de edificar una masa homogénea que tienda al verdadero equilibrio nacional. Es la fórmula social en la que ambos lados pueden participar de sus ideales en común.

Tercera: Las derechas o izquierdas extremistas. Estoy en desacuerdo sencillamente porque la idea conservadora de las primeras elimina los pasos gigantescos del progreso en el orden político social. Y las segundas extreman los principios liberales a normas incapaces de practicar, porque están inspiradas en un ideal en el cual no se consideran las naturales tendencias del hombre como tal, y las cuales se elimina la posibilidad de conservar lo que de bueno tenga un régimen conservador.

Cuarta: El fascismo lo inspiró el deseo de implantar un movimiento radical en Italia. Hoy su práctica tienen notas de ambas tendencias; es casi un centrismo indeterminado. Los derechos del pueblo reconocidos vs. una nobleza también reconocida.

Quinta: El comunismo es la doctrina de la propiedad común; la negación de derechos individuales en la propiedad. Esto es el comunismo ideal; no el comunismo que se practica en Rusia donde una dictadura proletaria impone una izquierda radical con detrimento lo que una izquierda social bien inspirada podría brindarle una sociedad ansiosa de reivindicaciones.

Sexta: Un régimen extremista da la oportunidad de satisfacer un deseo social, pero no una necesidad social. El obrero manual ha tenido “mayores libertades” en los cambios izquierdistas, pero no “mejores oportunidades”.

Séptimo: Considerando las derechas e izquierdas como los extremos de la ecuación social, la única manera de establecer el equilibrio descansa en la “media proporcional” que goza del privilegio de ser indispensable a ambos extremos. Es, pues, el centrismo la fórmula feliz capaz de satisfacer el anhelo social. El “fiel” de la balanza mediante un simple esfuerzo de comprensión y un deseo lleno de sabia humanidad.

Carteles, Volumen XXX, La Habana, octubre 31, 1937, pp. 16 y 60